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domingo, 31 de octubre de 2010

Climatización de invernaderos: Consejos

El cultivo en invernadero permite obtener cultivos de mejor calidad en cualquier momento del año, y permiten alargar el ciclo de cultivo.
El desarrollo de los cultivos está condicionado por cuatro factores ambientales o climáticos: temperatura, humedad relativa, luz, y dióxido de carbono (CO2 ).
Para que las plantas puedan realizar sus funciones, es necesario que estos factores guarden una determinada relación, fuera de la cual, el ambiente se torna nocivo para ellas.
• La temperatura: con al climatización de invernaderos es el parámetro más importante que debe contemplarse, por ser el de mayor incidencia en el desarrollo de las plantas. La temperatura óptima oscila entre 10 y 20°C.
Para el manejo de la temperatura es necesario conocer las necesidades de las especies cultivadas, que por otra parte, deben ser similares. Hay ciertos valores a tener en cuenta:

Temperatura mínima letal: aquella por debajo de la cual, se producen daños en la planta. Temperaturas máximas y mínimas biológicas: indican valores que de ser rebasados, la planta no alcanzará una determinada fase vegetativa (floración, fructificación, etc).
Temperaturas diurnas y nocturnas: indican los valores aconsejados para el correcto desarrollo de la planta.

Parámetros para la climatización de invernaderos:

La temperatura dentro del invernadero estará en función de la radiación solar, acumulando calor durante las épocas invernales.
El calor se produce cuando la radiación que atraviesa la cubierta se transforma en calor. La radiación es absorbida por las plantas, los materiales de la estructura y el suelo. A causa de la absorción, éstos emiten una radiación de mayor longitud, que al atravesar de salida la cubierta, emite radiación hacia el interior y el exterior, calentando el invernadero.
Dentro del invernadero, el calor se transmite por radiación, conducción, infiltración y convección, tanto calentando como enfriando. La conducción se produce por el movimiento de calora a través de los materiales de la cubierta. La convección, por el movimiento del aire calentado por las plantas, el suelo y la estructura, que tiende a ascender por ser más liviano. La infiltración está dada por el intercambio entre el aire frío exterior y el aire caliente interior, a través de la estructura.
Climatización de invernaderos• Humedad relativa: La humedad es la masa de agua presente por unidad de aire. La humedad relativa, es la cantidad de agua que contiene el aire, en relación con la cantidad máxima que podría contener a la misma temperatura. La relación entre la temperatura y la humedad es inversa. Cada especie tiene su humedad relativa ideal. Cuando la humedad relativa es muy alta, las plantas disminuyen su crecimiento, el polen se apelmaza y hay abortos dlorales, así como un aumento en las enfermedades. Si la humedad es muy baja, las plantas transpiran demasiado y se deshidratan. Para controlar la humedad, se emplea el higrómetro.

El exceso de humedad se reduce ventilando, aumentando la temperatura, y evitando el exceso de humedad en el suelo. La falta de humedad se corrige con riegos, llenando balsetas de agua, pulverizando agua en el ambiente, ventilando y sombreando. La ventilación cenital en la climatización de invernaderoses imprescindible para controlar la temperatura y la humedad.
• Iluminación: Cuanto mayor es la luminosidad dentro del invernadero, mayor debe ser la temperatura, la humedad relativa y el dióxido de carbono, para que la fotosíntesis sea máxima. Si hay poca luz, descienden las necesidades de otros factores.

Para mejorar la luminosidad natural se emplean: materiales de cubierta con buena transparencia, orientación adecuada, acolchados del suelo con plástico blanco. En verano para reducir la luminosidad se usan: blanqueo de cubiertas, mallas de sombreo, acolchados de plástico negro.
• CO2 : El dióxido de carbono atmosférico es imprescindible para que la clorofila funcione, por tanto, enriqueciendo la atmósfera del invernadero con dióxido de carbono produce mejoras en los cultivos de flores y hortalizas. La concentración de este gas en la atmósfera normalmente es de 0.03%, es conveniente aumentarlo a 0.1-0.2%, cuando los demás factores de producción son óptimos, pero teniendo en cuenta que las concentraciones supriores a 0.3% son tóxicas para los cultivos.

La presencia del CO2 de forma natural dentro del invernadero resulta muy variable, llegando a picos mínimos que dificultan la fotosíntesis. La tasa de absorción del dióxido de carbono es proporcional a la luminosidad, de este modo el período más importante para el enriquecimiento con dióxido de carbono es el mediodía.

martes, 14 de septiembre de 2010

Precio m² de Invernadero en Venezuela Junio 2010


Cuando un cliente piensa en Invernaderos lo primero que le interesa saber, es el precio por m2 de Invernadero,  sin considerar un sin fin de variables complementarias a su precio, por lo que replican cotizame el precio full, es por ello, y por la centenas de solicitudes mensuales, que hemos establecido para este mes de Junio 2010 un precio, promediando los 10 distribuidores y fabricantes más importantes en Venezuela.

Llegando al Valor actual 2010 de Bs. 300 X m², este precio full, incluye las siguientes partidas; (suponiendo que el cliente sembrara hortalizas dentro del mismo.)

DATOS TÉCNICOS:

Cobertura Designada Polietileno 180 µ AF UVA DIFF para Techo 150 µ para Cortinas

Altura de Canalón 4.25m

Frente de Gablete 5 x 9,6 m = 48,00 m + 2 corredores de 2.5m = 53 m

Frente de Canalón 10 x 4 m = 40 m

Resistencia contra vientos 150 Km. / h

Carga de Entutorado 30 Kg / m²

ESTRUCTURA Y VENTILACIÓN:

• Estructura de Acero Galvanizado + Accesorios + Perfiles de Cierre de Aluminio.

• Portones de 2,3 m. x 2.1 m.: 2 unidades + Pabellón de Entrada de 4 m. x 4 m.

• Sistema de Entutorado + Cables Transversales + Cables de 2.5 mm.: 10 filas/gablete.

COBERTURA, EQUIPOS Y ACCESORIOS:

• Polietileno 180 µ AF UVA DIFF para Techo y 150 µ para Cortinas.

• Solerside/Palrig en el Zócalo en el Contorno de la Estructura.

• Malla contra Insectos 50 mesh (0.3 mm de apertura) para Aperturas en Techos y Laterales.

• Tubería de Desagüe del Canalón: 6 Unidades.

a) Estructura + cobertura según detalle Marca TELMAN, Modelo Lior 9.6 2.120 m² *, incluye replanteo, vaciado de Fundaciones e Instalación  total del Invernadero.

*Exento de IVA y calculado según tasa de cambio de 2.60 por 1 US$

Elementos Adicionales:

1. Sistema de Riego por Goteo: Cabezal principal de  filtrado (Grava+Disco), equipado de sistema de retrolavado manual,  tubería de distribución, 12 líneas de goteo por cada nave de 9,6 m;  goteros espaciados a 33 cm, programador de riego sencillo, 02 subcabezal con válvula de bola y válvula solenoide, 01 inyector de fertilizantes  venturi ¾” y conexiones. Incluye Equipo de Bombeo 3 HP con arrancador  eléctrico directo 220 V.

2. Sistema de Riego por Nebulización Super Foger para  manejo en temperaturas altas y humedad relativa baja, Sistema de  nebulización con nebulizadores dobles con sistema antigota.  Espaciamiento entre nebulizadores 1,5 X 3,2 m., gotas de 90 micrón,  bomba 3HP, 3500 RPM y automatización. (El cliente aportará el alambre  para el amarre de las tuberías aereas)

3. Fertilizantes solubles Haifa Chemicals (30 sacos de Polyfeed triple 18, 20 sacos de Polyfeed 15-9-30)

4. Cobertura Plástica Mulch para las Camas de cultivo (02 rollo de 1.000m/L)

5. Instrumental

01 Combo medidor de pH/EC

02 Termómetro/Higrómetro

02 Extractometros (para toma solución suelo)

01 Tensiómetro de Mercurio

6. Recubrimiento de Polietileno co-extruido  Blanco-Negro para cobertura interna de piso. (para mejor control de  malezas y polvo e incremento de la reflexión y distribución de la luz  para las plantas)

7. Canteras de polipropileno 700 Micron (20 cm x 40 cm x 20 cm) Total 2.000 ml

8. Diez (10) unidades de ventiladores 28”, Corriente de aire de 16.000 – 19.000 m3/h. Guarda-Motor, cables y tablero de control.

Adicional se incluye:

A.- Capacitación y Entrenamiento en la operación y mantenimiento de los sistemas instalados.

B.- Planos a detalle en formato AUTOCAD

C.- Manual de Operación y Manejo del Sistema.

D.- Asistencia técnica durante el primer ciclo de producción.

1.) Entrega de Materiales:

Estructura y cobertura del invernadero: Aprox. 90 días, despues de firmar el contrato/acuerdo entre las partes.

Elementos adicionales: A partir de 20 dias desde comienzo de instalacion del invernadero.

2.) Instalación del Invernadero: Inmediatamente al tener el terreno nivelado según nuestras indicaciones.

Ítems bajo responsabilidad del productor:

-Trabajos de nivelación del terreno: 0-0,5 % para el frente de gablete (Ancho) y 1,5-2,0 % para el frente de canaleta (Largo).

- Ubicar la Mano de obra para las labores de vaciado de las bases y de instalación del Invernadero: Hasta 10 trabajadores.

3.) Tiempo Estimado de Instalación: Se prevé un tiempo de instalación de aproximadamente 90 días, considerando las condiciones climatológicas

4.) El cliente suministrará el alojamiento al Técnico Jefe de Instalación, cerca del área de construcción.

Pagos:

70% Inicial con la firma del contrato.

20 % Al inicio de la instalación.

10 % Al finalizar la instalación.

Los precios indicados en la presente cotización se realizaron tomando como base una tasa de cambio de Bs 2,60/US$, en caso de producirse una  variación de la misma a partir de la presente fecha y antes de la  entrega del Invernadero, la empresa realizará los ajustes  correspondientes.

Espero que les sirva de provecho a nuestros amigos proyectistas a la  hora de hacer estimaciones dentro de los planes de inversión.

Ing. Eliecer Rodriguez.

0414-2416200

Publicado originalmente en: Guarico.com.ve

domingo, 17 de enero de 2010

Equipamientos para invernaderos



La tecnología aplicada a los invernaderos ha sufrido un notable avance los últimos años, no obstante, resulta difícil describir el invernadero ideal desde el punto de vista de la rentabilidad, ya que si decidimos incorporar todos los medios a nuestro alcance puede que la inversión no sea viable.

Con este artículo, no pretendemos dar una lección magistral de tecnología, nos conformamos con una breve explicación de los equipamientos de los invernaderos, su coste aproximado e invitar al lector a reflexionar sobre las mejoras rentables que puede realizar en su explotación.

Los equipamientos que se describen son para invernaderos de plantas hortícolas aunque muchos de ellos se pueden aplicar también a plantas ornamentales.

Entrando en materia, nuestra primera recomendación es definir los parámetros básicos a la hora de construir un invernadero, como son tamaño, altura, orientación, tipo de cubierta, altura del emparrillado, en general la definición del tipo de invernadero debe estar ligada al tipo de cultivo y ciclo que pretendemos desarrollar.

Ya hemos construido el invernadero y ahora toca equiparlo, a continuación definimos los equipamientos más comunes.


VENTILACIÓN.



La ventilación es un factor fundamental en cualquier invernadero, hay diferentes reglas sobre el tamaño óptimo de las ventanas, pero lo cierto es que cada invernadero se comporta de forma distinta siendo la naturaleza la que nos puede ayudar en ciertos casos y perjudicar en otros, pero como norma general, siempre es preferible colocar ventanas en exceso, si están cerradas no pasa nada, pero si en fechas concretas tenemos que ventilar y nos faltan ventanas, podemos tener problemas serios en el cultivo que pueden ocasionar pérdidas importantes de producción y calidad. En invernaderos de raspa y amagado modelo Almería, se suelen colocar ventanas tipo libro en casi todas las capillas, siendo lo normal unos 1200 ml de ventanas por Ha. Ultimamente se están motorizando lo que permite la automatización de su apertura. En este tipo de invernaderos al no ser completamente herméticos, hay una cierta parte de ventilación que se realiza de forma natural aunque esté automatizada. En invernaderos tipo multitúnel o de cristal, al ser totalmente herméticos, se instalan ventanas en todos los arcos o capillas e incluso en los laterales cuando preveamos dificultades en la ventilación. En los invernaderos multicapilla y en los de cristal, la automatización del funcionamiento de las ventanas es imprescindible, de lo contrario nos podemos encontrar con sorpresas muy desagradables ya que es muy fácil provocar enfermedades por exceso de humedad y temperatura e incluso el caso contrario, ventilar en exceso puede bajar la humedad relativa perjudicando el cuaje de los frutos.

En el manejo de las ventanas, tenemos que adiestrarnos para sacarle el máximo rendimiento, siendo la forma de trabajar distinta en función de los equipamientos del invernadero. Si disponemos de calefacción, pantalla térmica, Fog-System y fertilización carbónica, lo mejor es instalar un buen software que interrelacione todos los parámetros, de este modo conseguiremos la máxima eficiencia, por el contrario, si lo que tenemos es un invernadero sin ningún elemento extra, recomendamos un controlador simple pero eficaz. No es extraño encontrar instalaciones muy simples que han puesto un programa muy complicado y al final esta desconectado por su complejidad de manejo, también existe el caso contrario, querer controlar a mano ventanas motorizadas.

Como hemos comentado anteriormente, nuestra recomendación es tener una buena ventilación, aunque siendo las ventanas el mejor sistema, a veces es necesario completar la ventilación con extractores de gran caudal e incluso ventiladores homogeneizadores internos.
Los precios de las ventanas suelen estar entre 12 y 18 €/m.lineal, en función de la longitud y características.

CONTROLADORES AUTOMÁTICOS.-



El controlar mas básico sería el que en el interior del invernadero mide la humedad y temperatura, y en el exterior mide la velocidad del viento, dirección del viento y presencia de lluvia, siendo aconsejable medir también la humedad y temperatura exterior. Con estos datos, el controlador nos posiciona las ventanas para conseguir las consignas de temperatura y humedad. Lo ideal seria que tuviese periodos o franjas horarias siendo imprescindible distinguir el día de la noche. Por cada compartimento o invernadero, tenemos que medir la humedad y temperatura, a veces en invernaderos de superficie superior a 10.000 m2 o cuando el clima no es homogéneo por estar en pendiente, es aconsejable poner varias sondas y actuar por zonas aunque los sensores externos sean únicos.
Si existe la posibilidad de instalar un Ordenador, tenemos la ventaja de manejar el controlador de forma más sencilla, a la vez que va a registrar los datos climáticos para poder analizarlos e ir cambiando parámetros.
A medida que coloquemos más equipamientos, el controlador tiene que tener mayor capacidad y el uso del ordenador pasa a ser imprescindible. En instalaciones con calefacción y aporte de CO2, recomendamos utilizar software expertos que se adelanten a las actuaciones y gestionen perfectamente la energía global que interviene en el invernadero.
La diversidad de equipos, hace que los precios sean distintos en función de las necesidades, un equipo básico para aun sólo invernadero puede costar 3.000 € y un equipo completo para invernaderos de alta tecnóloga puede tener un coste superior a 60.000 €.

EXTRACTORES DE GRAN CAUDAL.



Cuando por cualquier motivo, la ventilación es deficitaria, una buena alternativa es el uso de extractores de gran caudal colocados estratégicamente para paliar la falta de ventilación e incluso ser el único elemento que ventile.
Son ventiladores con unas dimensiones aproximadas de 1,4x1, 4 mts, la potencia nominal oscila entre 1 y 1,5 CV con un caudal de extracción entre 35.000 y 43.000 m3/h. La cantidad a instalar va a depender de las renovaciones hora/aire que queramos conseguir, lo normal es instalar entre 10 y 20 unidades por ha, colocando la mitad a cada lado de del invernadero, en posición de aspiración, ya que también se pueden colocar insuflando aire, a veces, cuando el invernadero es mas ancho de 50 o 60 mts, es conveniente colocar los extractores en la cubierta, a lo largo del pasillo central. El funcionamiento de los extractores tiene que ser automático, respondiendo como mínimo a las consignas de temperatura y humedad.
Una instalación media de extractores de gran caudal puede costar entre 8.000 y 12.000 €./ha.

VENTILADORES HOMOGENEIZADORES INTERIORES.-


Con estos ventiladores convenientemente instalados, conseguimos una recirculación interior de aire, que va a producir una buena homogeneización del clima, factor fundamental cuando trabajamos con calefacción, también se pueden colocar para apoyar sistemas de control de humedad e incluso para ayudar a los extractores de gran caudal, igualmente ayudan a la polinización y favorecen la absorción de CO2 por las plantas. Como es lógico, su funcionamiento tiene que ser automático eligiendo el controlador más adecuado para el uso que pretendamos darle.
Dependiendo del uso y las renovaciones/hora, el coste puede estar entre 7.500 y 12.000 €/Hectárea

APORTE DE HUMEDAD.-

Este apartado es muy importante y como siempre, teniendo un buen diagnóstico de las necesidades, podremos utilizar el sistema más adecuado, a continuación resumimos los sistemas más comunes:

Sistema de alta presión, comúnmente conocido como Fog-System, funciona a una presión de 60 kg/cm2 o superior., aporta gotas de agua pequeñas del orden de 1 a 10 micras. Este sistema regula perfectamente la humedad sin mojar las plantas, siendo capaz de bajar la temperatura del orden de 5 a 8 ºC en función de la humedad exterior y de la radiación existente. Este sistema es caro de instalar y caro de mantener por la facilidad de obstrucción de las boquillas, podemos decir que sólo es adecuado con agua de lluvia o la procedente de osmosis.

Sistema de baja presión, trabaja a unos 5 Kg/cm2 de presión, su coste es muy inferior a los otros sistemas, genera gotas de agua entre 50 y 100 micras El objetivo de estos sistemas es mantener la humedad por encima del umbral mínimo, nos estamos refiriendo en torno al 50% de humedad relativa. Hay que tener mucho cuidado para que no mojen en exceso, aunque situando bien las boquillas, podemos conseguir que solo moje la superficie de calle que hay entre dos filas de plantas, aquí también es importante un buen programador que gestione adecuadamente los pulsos, pausas y horarios.

Sistema agua-aire, como dice su nombre consiste básicamente en utilizar boquillas que mezclan el agua con aire, consiguiendo gotas muy pequeñas, con este sistema podemos regular el tamaño de la gota ajustando las presiones del agua y el aire, podemos decir que hacemos el tamaño de gota de agua a la carta. Su precio es alto, pero aporta numerosas ventajas, que hace que el sistema a nuestro juicio sea rentable, no se obstruyen las boquillas, no moja y sobre todo y lo más interesante es que la instalación esta preparada para realizar tratamientos fitosanitarios de forma totalmente automática. En realidad este sistema esta especialmente concebido para la sulfatación automática denominada hidrosulfatación, aunque también se puede utilizar para nebulizar Recomendamos que la gestión de todo el proceso la lleve un programador específico que sea capaz de realizar las tres funciones, nebulizar/sulfatar y limpieza de boquillas.
Los precios para un sistema alta presión pueden ser entre 25.000 y 35.000 €/ ha, para baja presión los precios pueden oscilar entre 12.000 y 15.000 €/ ha, para el sistema agua-aire el coste aproximado puede estar entre 22.000 y 26.000 €/ha.

CALEFACCIÓN.-
La tecnología esta muy avanzada en el control del clima del invernadero, básicamente hay dos sistemas de trasmitir la energía calorífica, por convección a través del aire o por radiación a través de tuberías calentadas por agua.
Como combustibles tenemos propano, gas natural, gasóleo, fuel, biomasa e incluso aguas termales. Cada combustible y sistema de calefacción tiene sus ventajas e inconvenientes siendo imprescindible el asesoramiento por expertos ya que es una inversión costosa y una factura anual de combustible muy importante.
Aquí nos podemos encontrar desde los generadores de aire caliente utilizados fundamentalmente como preventivos de heladas o para uso esporádico, hasta los sistemas pesados utilizados fundamentalmente en los países fríos que son auténticas fábricas de cogeneración eléctrica aprovechando los subproductos agua caliente y CO2 para controlar el clima de los invernaderos normalmente de cristal. En países como Francia, Inglaterra y algunos más, es frecuente encontrar invernaderos cerca de centrales térmicas para aprovechar el agua caliente e incluso CO2 que se produce en la generación eléctrica.
Los sistemas de aire son los más baratos con un coste entre 8.000 y 10.000 €/ha, los de agua caliente son los más caros sobre todo si se utilizan raíles como emisores de calor, su coste puede ser entre 80.000 y 100.000 €/ha.
SENSORES .-
Es una tecnología que se va abriendo camino lentamente, hemos querido mencionarla ya que pensamos que en el futuro va aportar a la agricultura en general y en particular a los invernaderos, los datos suficientes como para poder hacer que las plantas trabajen a máximo rendimiento.
Se suelen utilizar varios sensores a la vez, siendo los más comunes los que miden el diámetro del tallo, la circulación de savia, el tamaño del fruto y la temperatura de la hoja. El monitoreo con estos sensores permite conocer como evolucionan las plantas y nos ayuda a tomar decisiones. Con los datos obtenidos podemos actual en la fertirigación, ventilación, calefacción, aporte de CO2 y en general buscar el punto de máximo rendimiento.

Un equipo medio de monitoreo puede costar sobre 10.000 €

FERTILIZACIÓN CARBÓNICA CO2.



En el proceso de fotosíntesis, las plantas absorben CO2 a través de los estomas siendo la energía solar la que realiza el proceso energético. La concentración de CO2 en la atmósfera es de unas 350 ppm, en invernaderos con poca ventilación, esta cifra baja al absorberlo las plantas, no siendo extraño medir valores inferiores a las 200 ppm. Con valores bajos de CO2, la planta frenan su desarrollo perdiendo productividad, la forma más sencilla de disponer de valores adecuados es con una buena ventilación. Si aumentamos la concentración de CO2, favorecemos la fotosíntesis haciendo plantas más productivas, la concentración de CO2 puede aumentarse hasta las 1.000 ppm mediante distintos métodos. El CO2 puede proceder de la combustión del gas natural o propano, en los países nórdicos se utiliza el ciclo combinado de energía, quemando gas natural e incorporando el CO2 al invernadero mediante tuberías de plástico. La combustión es aprovechada para calentar agua y almacenarla en depósitos calirifugados, el agua caliente se utiliza de noche para calentar el invernadero. En nuestro país, se suele utilizar CO2 puro almacenado en estado líquido, mediante un evaporador se pasa a gas y es introducido en el invernadero mediante tuberías similares a las utilizadas en el riego por goteo. Al abrir las ventanas se va a la atmósfera, por lo que en zonas calurosas es muy difícil enriquecer CO2 por encima de 450 ppm.
En el sistema de CO2 líquido, el depósito- evaporador lo suele colocar el distribuidor del gas, teniendo el agricultor que colocar el lector-regulador de CO2 y los emisores con un coste aproximado entre 7.000 y 9.000 €/ha.

FERTIRRIGACIÓN.-
Con la aparición del cultivo hidropónico, se fueron adquiriendo grandes conocimientos sobre las necesidades nutricionales de las plantas, poco a poco se fue comprobando que las plantas necesitan conjuntamente el agua y los nutrientes, aplicación que es imprescindible en cultivo hidropónico y aconsejable para cultivo en suelo, al uso conjunto de agua y abono se le denomina fertirrigación. Como es lógico, la aplicación de agua- abono a las plantas se realiza mediante riego localizado, disponiendo cada planta de un emisor cercano.
La fertirrigación va a proporcionar a las plantas las necesidades hídricas y nutricionales necesarias para obtener la máxima producción con la mejor calidad posible. Por tanto, el equipamiento de fertirrigación es fundamental en cualquier explotación agrícola, sobre todo, porque va a trabajar diariamente, proporcionando individualmente a cada planta su dosis de agua-abono, para ello es necesario que la instalación este perfectamente calculada, que los materiales sean de buena calidad para no sufrir problemas inesperados y tener garantizado un servicio de mantenimiento muy profesional especialmente en hidropónico, tengamos en cuenta, que en varias horas sin regar, las plantas pueden sufrir graves daños y en un día entero, se podría perder toda la cosecha. En resumen, para la fertirrigación, por seguridad, aconsejamos invertir en la máxima calidad ya que esta parte de la explotación es la de menor coste, se da la paradoja, que en algunos cultivos, las semillas para una única plantación tienen un coste superior a toda la instalación de fetirrigación que se amortiza en 10 años o más.

Según que el cultivo se desarrolle, en suelo, sobre sustrato, e incluso agua, la tipología de la instalación va a cambiar aunque muchas partes son iguales independientemente del sistema de riego que utilicemos.
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Todos los sistemas tienen en común que reciben agua, la filtran adecuadamente, le incorporan los nutrientes en las proporciones adecuadas y la aportan a las plantas en función de las necesidades.
El agua tiene que llegar al cabezal libre de partículas, si es necesario aconsejamos colocar filtros de arena, y dependiendo del tamaño de la instalación, la limpieza será manual o automática, a la salida del colector de filtrado de arena hay que instalar filtros de malla, su principal función es evitar que la arena pase al cabezal en caso de avería de alguno de los filtros de arena. A la salida del cabezal de fertirrigación, se instalan filtros de disco con un tamiz entre 120 a 150 mesh, no aconsejamos colocar filtros de malla porque en caso de rotura de la tela filtrante, dejarían pasar la suciedad al sistema de riego provocando la obstrucción de los emisores, igualmente, los filtros de malla dejan pasar residuos cuando se colmatan, sin embargo, los filtros de disco, al tener ranuras de gran longitud imposibilitan el paso de suciedad y en caso de que no se limpien, acaban por no dejar pasar agua por mucho que lo intentemos y tendremos que limpiarlos obligatoriamente. La limpieza se puede realizar automáticamente con los modelos que tienen un pistón en su interior que libera la presión de las anillas y permite que el agua a contracorriente los limpie, para la limpieza manual hay que aflojar las anillas y lavarlas, la limpieza a contracorriente aquí no es efectiva.

El proceso de fertirigación se completa con el aporte de los nutrientes, para ello utilizamos depósitos de capacidades entre 1.000 y 5.000 litros para contener la solución nutritiva concentrada o los abonos líquidos, normalmente se utilizan cuatro depósitos para diferenciar las soluciones N,P,K y microelementos, también hay que utilizar un depósito cerrado entre 1.000 y 2.000 litros para contener ácido, normalmente nítrico para regular el Ph.

El objetivo de la fertirigación es que a las plantas les lleguen una solución nutritiva equilibrada, para ello comenzamos por analizar el agua limpia y añadirle los abonos que falten en las proporciones adecuadas para obtener el objetivo nutricional prefijado.

Igualmente, en el proceso de fertirigación se regula el Ph. del agua de riego, siendo aconsejable un valor de salida en torno a 6, ya que un medio liquido ácido favorece la absorción de nutrientes por las plantas.

La forma más adecuada de dosificar el abono es marcar una consigna de Conductividad de riego y añadir en continuo la cantidad de solución de los depósitos necesaria para conseguir esta consigna, por tanto los abonos los medimos de forma indirecta aunque el método es muy práctico y exacto. Conviene recordar que los abonos son sales, al disolverlos en el agua van aumentado el valor de la conductividad siendo esta característica la que aprovechamos para dosificarlos.

La electrónica es hoy un elemento muy familiar que lo tenemos en todo el ámbito de nuestra vida, por ello, nos parece que sería casi obligatorio instalar un controlador electrónico en todos los cabezales de fertirrigación. Es el elemento encargado de iniciar y parar los riegos en función de sensores de demanda para cultivo hidropónico y por horario en cultivos de suelo, también regula la Conductividad y el PH del agua de riego, dan alarmas etc. Las posibilidades de estos controladores, nos permiten controlarlos a distancia con sistemas GSM e incluso enviar SMS al teléfono móvil en caso de alarmas, pudiendo informar también de los riegos dados.

En cultivo hidropónico, se utilizan goteros autocompensantes de 3 l/h con dispositivo antidrenante para evitar las descargas de las tuberías al finalizar los riegos, se colocan, a un marco de 2x0,5 mts pudiendo también ser 1,66x0,4 mts. La frecuencia de riego la marca la bandeja de demanda que dispone de unas varillas que dan orden de riego cuando falta el agua, también hay dispositivos que miden directamente el drenaje en campo e incluso el valor de la conductividad y el PH del drenaje. Al día nos podemos encontrar desde los 3 riegos diarios de 5 minutos en invierno hasta los 18 riegos diarios de 5 minutos al final de primavera, de ahí la importancia de disponer de una muy buena instalación.

Para el cultivo en suelo, hay más variedad de emisores, desde los clásicos y antiguos goteros interlínea que con emisores entre 2 y 3 litros/hora cada 40 o 50 cms de tubería, hasta los sistemas de goteros integrados que permiten mayores distancias de riego y distintas variedades de caudales. En suelo se suele regar por horario cambiando el tiempo y frecuencia de riego según evolucione la planta. Los tensiómetros con contacto eléctrico nos pueden fijar automáticamente la frecuencia de riego.

Cultivo en agua, técnicamente denominado NFT, solo lo enumeramos para conocimiento general, pero pensamos que no es un sistema de ámbito global, más bien tiene carácter de investigación y en horticultura está reservado a muy pocos usuarios.
Se trata de recircular solución nutritiva por unos canales donde se colocan las raíces de las plantas sin necesidad de sustrato. La perfección y coste de la instalación unido a la tensión que provoca en el productor su explotación, son sus principales inconvenientes, como ventajas tenemos el control directo de la nutrición, ausencia de sustrato y utilización casi total del agua y nutrientes, necesitan drenar muy poco en función de la calidad del agua y del tipo de cultivo.

Para un sistema hidropónico completo el coste de la instalación puede estar entre 18.000 y 22.000 €/ ha, para cultivo en suelo puede ser entre 13.000 y 15.000 €/ha

SULFATACIÓN.-


El equipo de sulfatación, es otro elemento imprescindible en el equipamiento de un invernadero. Tradicionalmente se ha utilizado la pulverización con bombas de alta presión y una aplicación manual.
A lo largo del tiempo, el agricultor ha intentado adoptar sistemas de sulfatación en los que las personas no tengan contacto con los productos fitosanitarios, aunque tenemos que decir que dichos productos han evolucionado los últimos años siendo cada vez menos perniciosos para la salud. En la busca de estos sistemas, nos encontramos últimamente con la hidrosulfatación o sistema agua/aire, que hemos descrito en el apartado de humedad. Este sistema sulfata por las noches de una forma totalmente automática y en función del cultivo, se pueden sustituir casi todos los tratamientos manuales. Los sistemas de ultra bajo-volumen apoyados con ventiladores recirculadores, son también validos, aunque necesitan invernaderos con bastante cámara de aire libre y plantas que no sean de gran porte.

El precio de un sistema clásico de grupo presión centralizado y tomas en el invernadero, tiene un coste bajo en torno a los 1.500 €/Hectárea, el precio del sistema hidrosulfatación lo hemos mencionado en el apartado aporte de humedad con un coste entre 22.000 y 26.000 €/ha, el ultra-bajo volumen incluido los ventiladores recirculadores puede costar entre 15.000 y 20.000 €/ha.

PANTALLAS TÉRMICAS.-.

Este equipamiento lo podemos situar entre los pasivos, su función es sobre todo el aislar el invernadero del frío en invierno y sombrear para evitar exceso de radiación en verano. Su funcionamiento tiene que ser automático para conseguir el máximo rendimiento. Existen diferentes tipos de mallas siendo lo más complicado elegir un tipo que pueda servir para ambas funciones.

GESTIÓN MANO DE OBRA EN INVERANDEROS.

Para finalizar este artículo, queremos hacer una reflexión sobre los invernaderos, es cierto que no atraviesan el mejor momento de rentabilidad, pero opinamos que en muchas explotaciones agrícolas, falta gestión empresarial y que bien llevadas, pueden ser igual de rentables que la mayoría de los sectores empresariales con sus ventajas e inconvenientes. El talón de Aquiles en los invernaderos es la mano de obra, escasa, poco profesionalizada y peor aún, mal gestionada por el empresario. Un buen control de personal en un invernadero, puede hacer que la explotación agrícola pase de deficitaria a rentable.

Los sistemas de presencia y control de mano de obra son elementos de gran ayuda en la gestión de la rentabilidad de los invernaderos, están formados por una red de terminales con teclado, separados normalmente entre 30 o 40 mts, donde el trabajador introduce su código de trabajo, tarea que va a realizar y calle donde va a trabajar, con estos datos el programa calcula el rendimiento de cada trabajador, el coste para cada tarea, el coste total, la previsión de personal, el ritmo de las tareas y en general cualquier informe que previamente hayamos generado, igualmente puede proporcionar datos estadísticos de gran de utilidad, recomendamos una reflexión sobre el tema.

Los precios son muy distintos en función de la superficie y los terminales a instalar, para una extensión media de 2 Ha un equipo básico puede costar 6.000 y 10.000 €.

martes, 12 de enero de 2010

Los invernaderos: estado de la tecnología

Materiales: La cubierta

Los materiales plásticos empleados como cubiertas de invernadero se pueden clasificar en filmes flexibles, placas rígidas y mallas, aunque la superficie cubierta con los primeros supera con mucho a las otras dos opciones.

Los filmes plásticos utilizados para cubierta de invernaderos habitualmente tienen espesores comprendidos entre 80 y 220 micrómetros (μm)* y anchos de hasta 20 metros. En mercados avanzados se pueden encontrar filmes monocapa y tricapa. Respecto a los polímeros utilizados, el polietileno de baja densidad (LDPE) y los copolímeros de etileno y acetato de vinilo (EVA) y acrilato de butilo (EBA) representan más del 80% del mercado mundial, el cual incluye también PVC en Japón y polietileno lineal de baja densidad (LLDPE) en el resto del mundo. Las cubiertas de invernadero han ido evolucionando desde su lanzamiento en los años cincuenta.

Actualmente el tiempo de vida útil alcanza hasta cuarenta y cinco meses (frente a los nueve de hace unas décadas), dependiendo de los fotoestabilizantes utilizados, la localización geográfica, el uso de pesticidas, etc. La Norma para filmes de invernadero UNE-EN 13206:2002 ‘Filmes termoplásticos de cubierta para su utilización en agricultura y horticultura’ se ha publicado recientemente e incluye instrucciones sobre cómo medir el tiempo de vida, las dimensiones, propiedades ópticas y mecánicas, así como la opacidad a la radiación infrarroja; sin embargo, no incluye información sobre el comportamiento de los filmes respecto a la condensación (efecto antigoteo o antiniebla) o el efecto de los pesticidas en el envejecimiento acelerado.
 
Las placas rígidas tienen espesores mayores que los filmes, del orden del milímetro, y a veces presentan estructuras alveolares

Las placas rígidas tienen espesores mayores que los filmes, del orden del milímetro, y a veces presentan estructuras alveolares. Los materiales más utilizados son el poliéster reforzado con fibra de vidrio, el policloruro de vinilo (PVC), el policarbonato (PC) y el polimetacrilato de metilo (PMMA). Su empleo se reduce a invernaderos para cultivo de alto valor añadido o cuando se necesita que la cubierta tenga una gran duración (10-15 años).

El empleo de mallas en lugar de filmes como material de cerramiento, que no generan ‘efecto invernadero’ y sí ‘efecto sombreo’ y ‘efecto cortavientos’ es una opción de cultivo protegido que tiene cierta importancia en áreas de temperaturas invernales benignas, como las Islas Canarias y, en verano, en zonas de interior de cota alta, como la provincia de Granada. No existe para las mallas una norma española análoga a la de los filmes.

La estructura

En cuanto a los materiales estructurales,16 aproximadamente el 50% de los invernaderos son de estructura metálica (tubo de acero galvanizado), mientras que un 30% es de madera y el resto es de estructura mixta, entendiendo como tal el uso combinado de laminados de madera, perfiles metálicos, etc. Los materiales metálicos han ido sustituyendo a la madera, al mismo tiempo que la superficie media de un invernadero iba creciendo, siendo en la actualidad de unos 8.000 metros cuadrados. La geometría ha ido pasando de la estructura plana, frecuente hace unos años, a otras estructuras más avanzadas (figura 1). Aun así, la mayor parte de los invernaderos sigue siendo de estructura plana, aunque la que más se está construyendo (un 55%), es la ‘raspa y amagado’ simétrico, que surge a partir de la estructura plana ante la necesidad de poder evacuar el agua de lluvia con la cubierta simétrica a dos aguas. Estos dos tipos copan casi todo el mercado, lo que da una idea de la homogeneidad de las geometrías y de la escasa diversificación que éstas han tenido hasta el momento. El resto de estructuras se reparte entre multicapilla ‘raspa y amagado’ asimétrico (mayor superficie del plano expuesto al sur con el objeto de aumentar la capacidad de captación de radiación solar), multitúnel, macrotúnel y otros. Por zonas geográficas, Almería se decanta por las estructuras tipo ‘raspa y amagado’, mientras que en Murcia abundan más las estructuras multitúnel y en Huelva las de tipo túnel. Para cultivos ornamentales está más generalizada la utilización de invernaderos multitúnel en todas las zonas geográficas.

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Figura 1: Tipos de estructuras de invernadero: plana (arriba), «raspa y amagado» simétrico (centro) y multitúnel (abajo).

El aspecto que más ha variado en la geometría en los últimos años ha sido el crecimiento en la altura media del invernadero. Este se traduce en un aumento del volumen unitario (m3/m2), de forma que aumenta la inercia del invernadero a los cambios en los diferentes parámetros del clima (temperatura, humedad ambiental, déficit de presión de vapor, dióxido de carbono…) y amortigua los cambios bruscos de dichas variables. El incremento de altura también tiene un efecto positivo sobre la ventilación natural y hace el invernadero más funcional y susceptible de adaptación a sistemas de climatización activa y más apto para su posible mecanización. La altura promedio de los invernaderos más recientes es de 3 a 4 m, en comparación con los de 2,5 a 3 m de hace veinticinco años. La anchura de las capillas (cada una de las naves en las que se divide el invernadero) varía de 6 a 8 m de los simétricos frente a los 12 m de los asimétricos.

Sustratos

Una de las técnicas que más ha influido en el desarrollo de la agricultura bajo plástico ha sido el enarenado. Esta técnica consiste en la incorporación de una capa de arena de unos diez centímetros de espesor sobre el suelo, que confiere importantes ventajas: la arena crea un microclima favorable para la planta, ya que altera el balance de agua y energía, aumentando la temperatura y estimulando la fotosíntesis. También la humedad del suelo se conserva durante un tiempo más prolongado debido a la reducción de la evaporación, con el consiguiente ahorro de agua de riego.

Junto al enarenado, los cultivos en sustrato (medio de cultivo artificial sobre el que crece la planta) constituyen una alternativa interesante y con un rápido crecimiento en los últimos diez años, llegando al 20% de la superficie en Almería. Los sustratos más habituales son la lana de roca (9%), perlita (10%) y fibra de coco (1%). También se utiliza la turba tanto negra, con mayor contenido de materia orgánica, como rubia, más inerte. Para cultivos ornamentales existen sustratos apropiados para las distintas especies, que combinan mezclas de distintos sustratos en función de las necesidades de retención de agua o de duración de los cultivos.

Hay una tendencia a la implantación de cultivos en sustrato en los invernaderos de reciente construcción, por el menor coste inicial frente al enarenado, llegando al 50% en los invernaderos de menos de cinco años de antigüedad. También se está introduciendo el cultivo hidropónico puro, sin sustrato, en cultivos como la fresa, aunque su superficie es aún escasa.

Sistemas electromecánicos: Mecanización

La horticultura bajo invernadero se ha caracterizado por ser una agricultura intensiva en mano de obra frente a un relativamente bajo nivel de mecanización. En la actualidad el 40% de las explotaciones cuenta con tractor y, aunque un 10% tiene más de veinte años, la incorporación de tractores es creciente en los últimos años. Con ellos se cubren labores de mantenimiento del suelo, tratamientos fitosanitarios, transporte del cultivo dentro de la explotación y, en menor grado, el transporte del producto hasta el centro de comercialización. Se observa actualmente un crecimiento importante en la incorporación de maquinaria auxiliar a las explotaciones, destinada a mejorar la productividad en labores de transporte y carga de la producción. Los invernaderos para cultivos ornamentales tienen en general un grado de automatización mayor que los de plantas hortícolas, con sistemas de movimiento de plantas dentro del invernadero o de trazabilidad desde la semilla hasta el consumidor final mediante código de barras.

El sistema más generalizado para la aplicación de los tratamientos fitosanitarios es la pulverización, empleando para ello instalaciones fijas, presentes en más del 85% de la superficie bajo plástico. En los últimos años se ha producido un crecimiento muy importante de los pulverizadores hidroneumáticos (cañones).
 
Los invernaderos con calefacción más frecuentes en España son los de tipo multicapilla o multitúnel, de gran altura en cumbrera y con una antigüedad menor de cinco años

La climatización

En España los sistemas de climatización como la calefacción o la refrigeración activa son bastante escasos, aunque en otras áreas geográficas más frescas o con cultivos de mayor valor añadido, por ejemplo ornamentales, éstos son más frecuentes. Los sistemas de calefacción más utilizados, por ser los más baratos, son los generadores de aire caliente (combustión directa e indirecta) y los sistemas de tubería por los que circula agua caliente a temperatura media (30-45 °C). Menos utilizados son los sistemas basados en conducción de agua a alta temperatura (80-85 °C) por tuberías metálicas, por el alto coste de la inversión inicial. Los invernaderos con calefacción más frecuentes son los de tipo multicapilla o multitúnel, de gran altura en cumbrera (punto más alto del invernadero) y con una antigüedad menor de cinco años. Su superficie también está por encima de la media (8.900 m2), pertenecen a fincas de gran tamaño que siempre tienen electricidad y el nivel técnico de sus propietarios suele ser también superior a la media.

Los sistemas de ventilación lateral suelen ser de ventana enrollable o plegable (ventana flexible que se enrolla o pliega sobre un eje). Los de ventilación cenital suelen ser de banda deslizante, ventana abatible (ventana rígida que gira sobre un eje para abrir y cerrar), ventana enrollable o sin ventilación. El automatismo en el accionamiento de las ventanas, ya sea con motores independientes (sistemas semiautomáticos) o con programadores de clima (automáticos, con sensores de viento y temperatura) es poco significativo con respecto a los sistemas de accionamiento manual, pero continúa creciendo.

La refrigeración por evaporación de agua para reducir temperatura y aumentar la humedad ambiental dentro de los invernaderos es una alternativa que empieza a utilizarse. Los equipamientos de implantación más reciente y con más posibilidades de expansión son los sistemas de nebulización o pulverización de agua.

Fertirrigación

Fertirrigación es la aplicación de forma simultánea de los fertilizantes y el agua de riego. La fertirrigación se encontró en sus inicios con una serie de inconvenientes que dificultaban el manejo y la aplicación de los fertilizantes a través del entonces novedoso sistema de riego por goteo. Tradicionalmente los fertilizantes empleados para la aplicación en el suelo presentaban unas características que limitaban su uso en los sistemas de riego localizado, que son aquellos que aportan agua a puntos muy concretos, generalmente cerca de las raíces de las plantas. Tales características eran su escasa solubilidad, que provocaba obturación de goteros y filtros; la gran cantidad de impurezas, que impedía el control de las aportaciones y desvirtuaba los valores de salinidad o conductividad eléctrica del agua de riego; formulaciones descompensadas (ricas en ciertos elementos que, si bien son necesarios para los cultivos, en porcentajes excesivos son dañinos). En la actualidad existe una amplia gama de abonos solubles, con elevado grado de pureza y una gran variedad de formulaciones adaptables a las necesidades del cultivo en cada fase de crecimiento.

Paralelamente al desarrollo de fertilizantes aptos para fertirrigación, se han producido importantes avances en los sistemas de filtrado, que se han traducido en nuevos materiales resistentes a la corrosión, mejoras en el diseño y fabricación del elemento filtrante (mallas de gran fiabilidad, anillas microrranuradas de precisión...) y aparición de los sistemas automáticos de filtrado, que garantizan la limpieza continua del sistema.

El riego por goteo es una tecnología que se impuso en la década de los años ochenta y, en la actualidad, la utilizan casi todos los invernaderos.16 Hay que destacar la importante renovación que han experimentado los sistemas de riego por goteo: el 80% tiene menos de diez años y el 55% menos de cinco. En paralelo, se ha producido una mejora en la calidad de los goteros: el 80% de los invernaderos presenta una uniformidad excelente (coeficiente de uniformidad mayor del 90%). El consumo de agua por hectárea y año ha pasado en Almería de 7.000 m3 en el año 1982 a 5.500 m3 en la actualidad, con una eficiencia económica media (valor en la producción en finca) de 9 euros por m3 de agua empleada.

Sin embargo, el factor que más contribuye a la elevada eficiencia en el uso del agua en los cultivos bajo invernadero es el menor consumo de agua frente a los mismos cultivos al aire libre. La cubierta plástica reduce la demanda hídrica debido a la reducción de la radiación solar y al confinamiento, que limita los intercambios con el entorno exterior. En regiones con alta insolación el invernadero puede reducir el consumo de agua hasta en un 50%.
 
El cabezal de riego es un componente importante tanto por su repercusión económica en la inversión inicial como por el papel que juega en la fertilización

El cabezal de riego es un componente importante tanto por su repercusión económica en la inversión inicial como por el papel que juega en la fertilización. Aunque cada sistema es diferente en función de las necesidades del regante, suele incluir una unidad de bombeo, filtros, equipos de fertilización y elementos de control y medida.

El sistema de incorporación de abonos es uno de los de mayor importancia. Los tipos más habituales suelen ser la abonadora (sistema en el que los fertilizantes son disueltos por parte del caudal de agua que circula por un depósito auxiliar) (50%) y el ‘venturi’ (sistema en el que los fertilizantes se inyectan directamente en la corriente del agua de riego con un sistema de succión: 35%), aunque el primero es más antiguo. El sistema de fertilización manual está ligado a la presencia anecdótica de algunos invernaderos con riego a pie. La abonadora y la absorción directa son sistemas obsoletos, ya que la incorporación del abono se produce de forma variable a lo largo del tiempo, lo que se traduce en oscilaciones de la conductividad eléctrica del agua de riego. En la actualidad los sistemas más instalados son los de tipo ‘venturi’.

Otro factor de creciente incorporación es el programador de riego, presente en más del 30% de los invernaderos y ligado al crecimiento de la superficie de cultivo sin suelo. El 86% de los programadores se instaló hace menos de cinco años. Más del 80% de las fincas tiene balsa de riego, con una capacidad media de 2.000 m3. En su mayor parte están construidas con hormigón, aunque se tiende a utilizar cada vez más la geomembrana plástica. Todos los invernaderos, excepto los de cubierta plana, permiten la recogida de las aguas pluviales y su conducción a la balsa si dispone de las condiciones apropiadas. Se estima que un buen sistema de recogida de aguas pluviales puede cubrir un notable porcentaje de las necesidades hídricas de los cultivos.

Sistemas biológicos auxiliares: Polinizadores

Para obtener una buena cosecha en frutales y hortalizas de fruto, es necesario que las flores se polinicen. El transporte del polen puede llevarse a cabo por un agente físico, caso del viento, o un agente biológico, como los insectos. Los cultivos protegidos necesitan ayuda para que se produzca una polinización óptima, siendo uno de los métodos más utilizados el empleo de abejorros. La introducción de estos insectos en cultivos bajo plástico, desde finales de los años ochenta, se ha incrementado y ha sido aceptada por los agricultores. Esto se ha debido a que anteriormente la polinización se hacía con vibradores eléctricos o con hormonas, siendo muy laboriosa y con alto coste de mano de obra. En la actualidad, el uso de abejorros en invernadero ha permitido abaratar los costes de producción, mejorando la calidad de los frutos y haciendo que el uso de tratamientos fitosanitarios se haya dejado en un segundo plano para dejar paso a la introducción de organismos de control biológico para el control de plagas.
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Para obtener una buena cosecha en frutales y hortalizas de fruto, es necesario que las flores se polinicen.

 

Producción integrada

El control fitosanitario ha sido siempre uno de los caballos de batalla de la agricultura y así, a medida que se producían innovaciones tecnológicas, se han ensayado aplicaciones en este sentido: a principios del siglo XX se experimentó con corrientes eléctricas, campos electromagnéticos, distintos tipos de radiaciones, frecuencias, etc. Pero lo que sin duda ofreció un resultado rotundo fue el avance de la industria química, produciéndose un gran desarrollo de la agricultura a partir de la segunda mitad de siglo, avances jalonados de indudables éxitos y también de bastantes dificultades. Una de estas dificultades es la pérdida de eficacia en el control de plagas debido al desarrollo de resistencias a las materias activas utilizadas. Además en las últimas décadas la agricultura ha conllevado graves contaminaciones y degradaciones del medio por el exceso de plaguicidas y de agroquímicos en general. A partir de la década de los noventa la preocupación por la preservación del medio ambiente y la salud pública se recoge en la legislación de los diferentes gobiernos europeos.

Se produce así una reforma de la política agraria basada en planteamientos preventivos que promueven la sostenibilidad y reconocen el doble papel de los agricultores como productores y protectores del medio. Dentro de los objetivos propuestos se incluye la reducción del uso de pesticidas y la conversión de los agricultores hacia métodos de control integrado de plagas. Para lograr estos objetivos, en las diferentes comunidades autónomas españolas se aplican ayudas agroambientales, mediante las cuales los agricultores reciben ayudas compensatorias a cambio de establecer determinadas practicas agrícolas. Entre estas medidas destacan las ayudas para fomentar la producción integrada y la agricultura ecológica.
 
La Organización Internacional de Lucha Biológica (OILB) define la producción integrada como “el sistema de producción sostenible de alimentos de alta calidad mediante métodos respetuosos con el medio ambiente y manteniendo los ingresos de la explotación”
 
La Organización Internacional de Lucha Biológica (OILB) define la producción integrada como “el sistema de producción sostenible de alimentos de alta calidad mediante métodos respetuosos con el medio ambiente y manteniendo los ingresos de la explotación”. La OILB ha desarrollado directrices técnicas relativas a la producción integrada y las diferentes comunidades autónomas españolas han iniciado el desarrollo legislativo correspondiente (ya están reguladas y definidas las técnicas y formas de producción integrada y la Administración reconoce los productos cultivados de esta manera con un distintivo de calidad que permite su diferenciación y reconocimiento). La producción integrada es un concepto amplio que engloba la utilización del control integrado de plagas, así como la realización de estrategias para conservar y aumentar la fauna auxiliar autóctona. 
 
En este sentido la OILB define, por ejemplo, el establecimiento de un 5% de áreas de compensación ecológica sin cultivar, que permitan la conservación de esa fauna auxiliar. El control integrado de plagas se basa en el empleo de los enemigos naturales de las plagas (parasitoides, depredadores y patógenos) y de las enfermedades para mantener su impacto por debajo del umbral económico de daño, así como otras medidas de control (mecánico, químico…). Aunque es conocido desde hace décadas, su empleo a gran escala en cultivos hortícolas y ornamentales de invernadero no se ha producido hasta los últimos 10-15 años.20 Las áreas de producción hortícola se caracterizan por la presencia simultánea de diferentes cultivos de ciclo corto, que en su mayoría comparten las mismas plagas, y por una elevada carga de agentes nocivos durante todo el año. Por ello la estrategia utilizada para conseguir un control de plagas consiste en sueltas inoculativas periódicas de entomófagos y parasitoides procedentes de crías en insectarios.
Por otro lado, el concepto de producción certificada se refiere a la producción de acuerdo a una norma determinada y certificada por un organismo de normalización. En España existe la norma UNE 155001 'Hortalizas para consumo en fresco. Producción controlada'. En la actualidad, más de la mitad de la superficie de invernaderos en Almería está certificada por alguna de las normas de calidad existentes. Las hectáreas acogidas a la norma UNE 155001 han crecido rápidamente en la última década, aunque parece que se han estabilizado en torno a las 11.700 hectáreas. A esta superficie habría que añadir la certificada por producción ecológica, producción integrada (utiliza productos naturales y de síntesis siempre que sean respetuosos con la naturaleza) o por EurepGap, principalmente (programa privado de certificación consistente en aumentar la confianza del consumidor en la sanidad de los alimentos a través del desarrollo “buenas prácticas agrícolas” que deben adoptar los productores). Destaca la gran expansión del control biológico que se ha dado en el sureste de España, en el Campo de Cartagena a partir de 2001 y en los dos últimos años en Almería. Se ha pasado de unas pocas hectáreas con control integrado en la campaña 2005-2006 a 1.400 hectáreas el año siguiente y a más de 11.000 hectáreas en la última campaña 2007-2008.