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lunes, 24 de enero de 2011

Pepino: nuevo cultivo en el invernadero

Tenemos en el invernadero un nuevo cultivo: pepino.
Las plantas tienen cinco semanas de transplantadas.
Observen los pequeños pepinos y las hermosísimas flores.


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domingo, 9 de enero de 2011

Pepino persa

Inicio > Agricultura Protegida

Los pepinos holandeses (Cucumis sativus), también llamados europeos o ingleses, son alargados, con piel fina y sin semillas; mientras que los Beit Alpha o persas, son similares en aspecto y requerimientos de producción. Ambos son ginoicos (sólo producen flores femeninas) y partenocárpicos, por lo que no requieren polinización. Los frutos del pepino persa carecen de semillas, son lisos y de piel fina, pero son más cortos que los europeos, y menos vulnerables a los daños poscosecha. Además, los rendimientos pueden ser hasta tres veces más altos.Los pepinos persas pueden producirse bajo invernadero, siempre que las paredes laterales de éste sean suficientemente altas para permitir buen movimiento de aire en torno a las plantas.• Ambiente. Dependiendo de la región donde se ubique, el invernadero podría requerir de refrigeración, calefacción o ambos. Mientras que los pepinos europeos prefieren un rango de temperaturas de 18 a 32°C, los persas son más tolerantes a temperaturas extremas, pues su rango óptimo de cultivo se ubica entre 10 y 38°C.• Sustrato. Ambos cultivos pueden ser producidos en perlita, sustrato orgánico (corteza de pino o fibra de coco) o en mezclas de ambos, en bolsas de polietileno, en macetas o en bloques o tablas de cultivo.• Irrigación. La irrigación se basa en conseguir un determinado ritmo de lixiviado o drenaje del 10 al 20% del agua agregada, dependiendo de la luminosidad y la etapa de crecimiento del cultivo. El agua se suministra a través de tubería de plástico a lo largo de las hileras con goteros ubicados a la altura de cada planta. Aunque la tubería negra es la más común, en regiones donde el calentamiento del agua podría causar daño a las raíces, se utiliza tubería blanca con interior negro para reducir la temperatura del agua y la proliferación de algas.• Nutrición. Las plantas deben fertilizarse en cada sesión de riego con una solución nutriente completa (ver tabla en pág. 11).El pH de la solución nutriente debe mantenerse entre 5.5 y 6.5. Como la Conductividad Eléctrica (CE) puede variar con la calidad del agua y la naturaleza del fertilizante, CE no debe emplearse como método para determinar el grado de fertilización de la solución nutriente. Sin embargo, CE puede utilizarse como comprobación rápida del total de sales solubles en dicha solución. Como norma, CE debe mantenerse entre 1.5 y 2.5 dS/m.Puede colocarse un emisor en un cubo de plástico para recolectar una muestra en la cual comprobar CE y pH de la solución.• Tutorado y poda. Las plantas se entutoran individualmente en rafia colgada de un soporte horizontal. Se utilizan sujetadores de plástico para amarrar las guías a los cables de rafia en la base de la planta y a lo largo de la guía según se precise por el peso de la carga de frutos.Los pepinos europeos suelen podarse a un tallo simple, sin ramas laterales o chupones. Los frutos se retiran hasta el sexto u octavo nudo, a partir del cual se permite el establecimiento de un fruto por nudo en nudos alternos hasta alcanzar el soporte horizontal. En la parte superior del cableado, se guían dos ramas auxiliares sobre los cables. Sin embargo, en el caso de pepino persa, se establecen múltiples frutos en cada nudo y en ramas laterales, así que tanto frutos como laterales se dejan crecer en la planta a partir del octavo nudo. Para evitar un crecimiento vegetativo excesivo, pueden podarse las ramas laterales a la altura del segundo nudo del lateral.• Protección del cultivo. Debe aplicarse control de plagas y enfermedades cuando sea necesario y siguiendo puntualmente las prácticas recomendadas. El uso de pantallas o mallas reducirá el daño por insectos y el riesgo de transmisión de virus. Existen métodos de control biológico disponibles y efectivos contra varias plagas y enfermedades que atacan a estos cultivos. Se recomienda retirar los rastrojos resultantes de la poda, así como frutos dañados, para reducir la propagación de enfermedades. Retirar frutos de baja calidad antes de que éstos maduren contribuye a mantener un cuajado continuo. Para mantener las condiciones sanitarias es conveniente situar un pediluvio con desinfectante en las vías de entrada, y retirar todas las malezas en los alrededores del invernadero.Tiempo de cosecha

Los pepinos persas deben cosecharse con un diámetro de frutos no superior a 4 cm. Los pepinos europeos se cosechan a un diámetro de 3.0 a 4.5 cm dependiendo del grado y del mercado. El largo mínimo de los pepinos europeos a la cosecha es de 28 cm, mientras que los frutos del pepino persa tendrán aproximadamente la mitad de esa longitud en una etapa de cosecha equivalente. Al contrario que los europeos, los frutos persas no requieren envoltura de plástico para protección poscosecha.     ?Recopilación del artículo “Beit Alpha Cucumber: A New Greenhouse Crop for Florida,” por Nicole L. Shaw and Daniel J. Cantliffe, publicado por la Universidad de Florida/IFAS en mayo 2009 [http://edis.ifas.ufl.edu/CV277].

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domingo, 24 de octubre de 2010

Aumenta la superficie de pepino, berenjena y calabacín, cultivos rentables y baratos

España es el país europeo con mayor proliferación de invernaderos. Durante la pasada campaña agrícola los cultivos protegidos en todo el país superaron las 76.000 hectáreas. Sin lugar a dudas, el tomate es actualmente el cultivo estrella de los invernaderos españoles, aunque la pérdida de renta agraria empuja al productor a apostar por cultivos muy rentables y baratos de mantener, lo que explica el crecimiento en el número de hectáreas dedicadas a producciones como el pepino, el calabacín o la berenjena. Otra tendencia importante que marca el devenir de la agricultura de invernadero en toda España es la adaptación de los métodos de cultivo a las técnicas de producción integrada y a las técnicas de control biológico basadas en el uso de insectos beneficiosos.

Algo tan sencillo como proteger los cultivos con una estructura para defenderlos de las inclemencias climatológicas y al mismo tiempo forzar el crecimiento de las plantas para adelantar y aumentar la productividad puede llevar haciéndose de forma rudimentaria desde hace siglos en todo el mundo. Sin embargo, la aparición de los plásticos, la mejora sustancial en la obtención de nuevas semillas hortícolas y la modernización de las técnicas de fertirrigación han sido factores que se han conjugado en las últimas décadas para provocar la generalización de la agricultura de invernadero en algunas zonas de producción muy localizadas. La superficie de invernadero aumenta en todo el planeta, aunque lo hace de forma más apreciable en países en vías de desarrollo que necesitan garantizar su autosuficiencia alimentaria a consecuencia del rápido crecimiento demográfico a que se ven sometidos.

En todo el mundo, actualmente se cultivan unas 265.000 hectáreas de invernaderos. Asia, con más de 138.000, representa en estos momentos la primera potencia mundial en la producción intensiva bajo plástico. En segundo lugar, con unas 95.000 ha, se encuentra la cuenca mediterránea. Europa del norte (16.000 ha) y el continente americano (15.600 ha) se reparten el resto. Holanda sigue siendo el máximo exponente en la agricultura bajo cubierta altamente tecnificada, especialmente en lo que se refiere a invernaderos de cristal. Los agricultores de los Países Bajos tampoco han podido escapar de la crisis económica y ya se ha constatado oficialmente que el número de hectáreas de invernadero tiende a descender en Holanda, debido a que la inmensa mayoría de los productores no pueden soportar los elevados costos de producción, a pesar de los intentos por mantener las rentas agrarias vendiendo una parte de la energía que generan para sus sistemas de calefacción.
En el otro extremo, el invernadero de tubo y plástico tan extendido por la cuenca mediterránea y que no depende de los costosos sistemas de calefacción para mantenerse productivo casi durante todo el año. España ocupa el primer lugar en superficie de cultivo y en avances tecnológicos desarrollados con la producción bajo plástico, gracias al empuje que ejercen zonas de producción tan importantes como Andalucía, Murcia y Valencia.

El invernadero en España

España es el país europeo con mayor proliferación de invernaderos. Durante la pasada campaña agrícola, los cultivos protegidos en todo el país superaron las 76.000 hectáreas. Andalucía, Murcia, Canarias y Valencia son las comunidades autónomas que encabezan la superficie cultivada bajo plástico, aunque el fenómeno del invernadero está presente en casi todas las regiones españolas. De las estadísticas del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino se desprende que el uso del invernadero está directamente relacionado con la producción hortícola, salvo en el caso de Murcia y Canarias, donde los plásticos protegen otro tipo de cultivos tan conocidos como el plátano.

Actualmente, los invernaderos están presentes en Aragón, Baleares (más de 300 hectáreas de hortalizas), Valencia (aproximadamente 2.000 hectáreas dedicadas al cultivo de hortícolas), Castilla-La Mancha y Castilla y León, Cataluña (con unas 600 hectáreas de cultivos protegidos), Galicia (algo más de 2.000 hectáreas), y Madrid (con casi 300 hectáreas de invernaderos, sobre todo concentradas en la producción de pepino). También hay invernaderos, con superficies de cultivo que rondan en cada caso las 250 hectáreas, en regiones como Navarra, Asturias y País Vasco (con una especial dedicación al cultivo de ciertas especialidades de tomate) (cuadro I).

Cabe destacar la producción testimonial de algunas frutas en invernadero (sin incluir las plataneras de Canarias), como pueden ser el níspero, el mango, la piña y la uva de mesa. Las cifras del invernadero en España se completan con casi un millar de hectáreas dedicadas a viveros, en los que se obtienen y multiplican las variedades comercialmente interesantes.

En el caso de Andalucía, los cultivos en invernadero suman más de 56.000 hectáreas y representan casi el 90% de las que se obtienen en todo el país (cuadro I). Destacan principalmente Almería (frutas y hortalizas), Granada (hortalizas y subtropicales en la franja costera) y Huelva (fresa-fresón) como las zonas de producción más importantes. En los últimos años se han consolidado zonas de producción en algunas comarcas del interior de la provincia de Granada, en las que el invernadero con malla o con plástico permite completar el calendario de los cultivos obtenidos cerca de la costa y en lugares más templados.
En Canarias, unas 3.000 hectáreas de invernadero se dedican en su mayor parte a la producción de hortícolas (cuadro I). Destaca el tomate como producto líder, seguido por el calabacín a gran distancia. Además de las hortícolas, en Canarias se registra una importante presencia de cultivos protegidos de plataneras, que constituyen uno de los pilares básicos de la producción intensiva de la región, tanto para el consumo en el mercado español como para la exportación.

Productos y tendencias

Las producciones de invernadero en España se concentran en el cultivo de hortalizas y planta ornamental, aunque la diversificación es una consolidada tendencia de futuro. Por todo el país, no dejan de realizarse ensayos en campo para determinar la viabilidad del uso del invernadero con cultivos que hasta ahora se han sembrado tradicionalmente al aire libre. Sucede de este modo con diferentes especialidades de verdura de hoja y también con frutas y bayas, así como con el maíz dulce. Los investigadores tratan de satisfacer la demanda de los agricultores y de los comercializadores en origen, que no es otra que conseguir producciones mayores y más tempranas que les garanticen un mejor posicionamiento en el mercado.
Sin lugar a dudas, el tomate es actualmente el cultivo estrella de los invernaderos españoles (cuadro II). Como producto más representativo, su importancia queda fuera de dudas con un simple vistazo a las estadísticas oficiales que confirman un aumento en la producción y también un aumento en las exportaciones. Alemania, Reino Unido y Francia siguen siendo los principales clientes del tomate español, mientras que Portugal y Holanda son proveedores de tomate para nuestro país en momentos puntuales de la campaña (cuadro III).
En el caso de la producción de hortícolas bajo plástico, lo que sucede en Almería puede ser bastante representativo. La pérdida de renta agraria empuja al productor a apostar por cultivos muy rentables y baratos de mantener, lo que explica el crecimiento en el número de hectáreas dedicadas a producciones como pepino, calabacín y berenjena. Por el contrario, productos más costosos como el pimiento ven limitada su superficie debido a los bajos precios medios conseguidos en las últimas campañas y también debido a que se mantienen algunos problemas de sanidad vegetal que aún no han podido ser resueltos satisfactoriamente con las técnicas de control biológico de plagas (cuadros II y IV).
Otra tendencia importante que marca el devenir de la agricultura de invernadero en toda España es la adaptación de los métodos de cultivo a las técnicas de producción integrada. A la hora de luchar contra las plagas, cada vez hay menos productos fitosanitarios autorizados. Esto ha propiciado el crecimiento exponencial de las técnicas de control biológico basadas en el uso de insectos beneficiosos. Almería ya se ha consolidado como la primera región europea de producción agrícola en la que se han generalizado las sueltas selectivas de insectos en cultivos de invernadero, aunque Murcia ocupa el primer lugar por número total de hectáreas (cultivos al aire libre y bajo plástico) en las que intervienen organismos de control biológico (OCB).

El invernadero español del futuro

La importancia de dotar al sector agrícola con modelos de invernadero especialmente eficientes en el uso de la energía y que además se adapten perfectamente a las condiciones particulares de cada zona de producción es un objetivo estratégico del Gobierno español. Dicho objetivo se refleja en la puesta en marcha del proyecto Cenit Mediodía, un ambicioso trabajo de investigación en el que participan varias universidades y organismos públicos y privados de investigación y que actualmente se encuentra en ejecución.
El proyecto Cenit de Multiplicación de Esfuerzos para el Desarrollo, Innovación, Optimización y Diseño de Invernaderos Avanzados (Mediodía) pretende obtener nuevos conocimientos multidisciplinares que permitan el desarrollo de un nuevo concepto de invernadero avanzado para la próxima década. Este invernadero avanzado será altamente automatizado, eficiente en el consumo de energía y agua y permitirá cultivos diversificados y rentables en cualquier época del año en distintos climas españoles, mediante una producción integrada. El suministro de energía y agua se efectuará de forma renovable y se optimizará la gestión de productos y la valorización de co-productos y residuos. Los resultados de este proyecto de investigación, que deberán conocerse en 2010, permitirán el diseño de al menos tres prototipos de invernadero especialmente adaptados a la producción de hortícolas en el Mediterráneo, el cultivo de ornamentales en la zona central del país y el de hortícolas en el Valle del Ebro.
Para conseguir los objetivos propuestos, el proyecto se divide en varias áreas de trabajo.

De entre éstas, destaca especialmente la investigación que lleva a cabo Repsol YPF sobre nuevos materiales de cubierta. Se trabaja en el desarrollo de un sistema de ventilación por apertura total gracias a un mecanismo de enrollamiento motorizado del film plástico. También se estudia la combinación de plástico y malla para garantizar al mismo tiempo luminosidad y protección contra las plagas.

El descubrimiento de nuevos aditivos abre expectativas completamente revolucionarias en el campo de los plásticos agrícolas. Repsol YPF se ha propuesto desarrollar productos que hasta hace sólo unos años hubieran sido más propios de la ciencia-ficción. Los invernaderos españoles de la próxima década utilizarán plásticos supertérmicos antiplagas, filmes luminiscentes para plantas ornamentales o filmes autolimpiables con baja acumulación de polvo ideales para los cultivos mediterráneos. El área de trabajo relacionada con las energías renovables incluye el estudio de nuevos materiales para la fabricación de células fotovoltaicas orgánicas. Ya se han estudiado diferentes compuestos y estructuras para eventualmente desarrollar células fotovoltaicas orgánicas para su uso en la cubierta plástica de los invernaderos y se trabajará para buscar un escalado a tamaños más acordes con la demanda energética necesaria en los invernaderos.

Otro de los apartados importantes en el proyecto Mediodía es el que se dedica a la investigación en lucha integrada, un capítulo que ha recaído sobre la empresa almeriense Agrobío. Se ha seleccionado el ácaro fitoseido depredador Amblyseius swirskii para el control de la araña blanca y otras plagas. Se ha puesto a punto su cría en masa y se ha examinado su establecimiento y efectividad en varios cultivos hortícolas con resultados muy satisfactorios. También se han seleccionado especies vegetales autóctonas como plantas refugio de los depredadores Nesidiocoris tenuis y Orius laevigatus. El objetivo ha sido mejorar la instalación temprana de éstos en los invernaderos. También se ha puesto a punto la producción a gran escala de Chelonus oculator, parasitoide de Spodoptera exigua. También se ha establecido el grado de complementariedad de los parasitoides y los baculovirus como agentes de control con resultados positivos.

Por otra parte, la Fundación Cajamar trabaja dentro del mismo proyecto de investigación sobre un revolucionario sistema de gestión de la recogida, tratamiento y valorización de residuos. Se pretende desarrollar un ciclo productivo de carácter cerrado en el que los residuos generados por la actividad de la agricultura intensiva se conviertan en recursos utilizables por el propio sector agrícola o por otros sectores.
Para organizar esta tarea, los investigadores de la Estación Experimental de Cajamar han desarrollado un sistema de trabajo y recogida de datos mediante la monitorización de 50 hectáreas de invernadero para evaluar todos los parámetros de la producción de residuos procedentes del invernadero (orgánicos e inorgánicos).

El proyecto Cenit Mediodía es uno de los máximos exponentes en la investigación de vanguardia sobre el diseño de nuevos modelos de invernadero, pero no el único. Desde Almería, la Fundación Tecnova ha iniciado un proyecto para construir un nuevo prototipo de invernadero dedicado al cultivo intensivo de peces. Si los resultados son satisfactorios, Tecnova ofrecerá un trabajo pionero a un sector (el de la acuicultura) con grandes posibilidades de futuro. Las investigaciones de la mencionada fundación también aprovecharán para probar el valor constructivo de materiales distintos al hierro y que sean más resistentes y menos corrompibles por la humedad.

lunes, 11 de octubre de 2010

Pepino Persa: Rentable produccion de variedades de especialidad en invernadero

Los pepinos holandeses (Cucumis sativus), también llamados europeos o ingleses, son alargados, con piel fina y sin semillas; mientras que los Beit Alpha o persas, son similares en aspecto y requerimientos de producción. Ambos son ginoicos (sólo producen flores femeninas) y partenocárpicos, por lo que no requieren polinización. Los frutos del pepino persa carecen de semillas, son lisos y de piel fina, pero son más cortos que los europeos, y menos vulnerables a los daños poscosecha. Además, los rendimientos pueden ser hasta tres veces más altos.
Producción en invernadero
 
Los pepinos persas pueden producirse bajo invernadero, siempre que las paredes laterales de éste sean suficientemente altas para permitir buen movimiento de aire en torno a las plantas.
 
• Ambiente. Dependiendo de la región donde se ubique, el invernadero podría requerir de refrigeración, calefacción o ambos. Mientras que los pepinos europeos prefieren un rango de temperaturas de 18 a 32°C, los persas son más tolerantes a temperaturas extremas, pues su rango óptimo de cultivo se ubica entre 10 y 38°C.
 
• Sustrato. Ambos cultivos pueden ser producidos en perlita, sustrato orgánico (corteza de pino o fibra de coco) o en mezclas de ambos, en bolsas de polietileno, en macetas o en bloques o tablas de cultivo.
 
• Irrigación. La irrigación se basa en conseguir un determinado ritmo de lixiviado o drenaje del 10 al 20% del agua agregada, dependiendo de la luminosidad y la etapa de crecimiento del cultivo. El agua se suministra a través de tubería de plástico a lo largo de las hileras con goteros ubicados a la altura de cada planta. Aunque la tubería negra es la más común, en regiones donde el calentamiento del agua podría causar daño a las raíces, se utiliza tubería blanca con interior negro para reducir la temperatura del agua y la proliferación de algas.
 
• Nutrición. Las plantas deben fertilizarse en cada sesión de riego con una solución nutriente completa (ver tabla en pág. 11).
 
El pH de la solución nutriente debe mantenerse entre 5.5 y 6.5. Como la Conductividad Eléctrica (CE) puede variar con la calidad del agua y la naturaleza del fertilizante, CE no debe emplearse como método para determinar el grado de fertilización de la solución nutriente. Sin embargo, CE puede utilizarse como comprobación rápida del total de sales solubles en dicha solución. Como norma, CE debe mantenerse entre 1.5 y 2.5 dS/m.
 
Puede colocarse un emisor en un cubo de plástico para recolectar una muestra en la cual comprobar CE y pH de la solución.
 
• Tutorado y poda. Las plantas se entutoran individualmente en rafia colgada de un soporte horizontal. Se utilizan sujetadores de plástico para amarrar las guías a los cables de rafia en la base de la planta y a lo largo de la guía según se precise por el peso de la carga de frutos.
 
Los pepinos europeos suelen podarse a un tallo simple, sin ramas laterales o chupones. Los frutos se retiran hasta el sexto u octavo nudo, a partir del cual se permite el establecimiento de un fruto por nudo en nudos alternos hasta alcanzar el soporte horizontal. En la parte superior del cableado, se guían dos ramas auxiliares sobre los cables. Sin embargo, en el caso de pepino persa, se establecen múltiples frutos en cada nudo y en ramas laterales, así que tanto frutos como laterales se dejan crecer en la planta a partir del octavo nudo. Para evitar un crecimiento vegetativo excesivo, pueden podarse las ramas laterales a la altura del segundo nudo del lateral.
 
• Protección del cultivo. Debe aplicarse control de plagas y enfermedades cuando sea necesario y siguiendo puntualmente las prácticas recomendadas. El uso de pantallas o mallas reducirá el daño por insectos y el riesgo de transmisión de virus. Existen métodos de control biológico disponibles y efectivos contra varias plagas y enfermedades que atacan a estos cultivos. Se recomienda retirar los rastrojos resultantes de la poda, así como frutos dañados, para reducir la propagación de enfermedades. Retirar frutos de baja calidad antes de que éstos maduren contribuye a mantener un cuajado continuo. Para mantener las condiciones sanitarias es conveniente situar un pediluvio con desinfectante en las vías de entrada, y retirar todas las malezas en los alrededores del invernadero.
 
Tiempo de cosecha
Los pepinos persas deben cosecharse con un diámetro de frutos no superior a 4 cm. Los pepinos europeos se cosechan a un diámetro de 3.0 a 4.5 cm dependiendo del grado y del mercado. El largo mínimo de los pepinos europeos a la cosecha es de 28 cm, mientras que los frutos del pepino persa tendrán aproximadamente la mitad de esa longitud en una etapa de cosecha equivalente. Al contrario que los europeos, los frutos persas no requieren envoltura de plástico para protección poscosecha.     
 
 
Recopilación del artículo “Beit Alpha Cucumber: A New Greenhouse Crop for Florida,” por Nicole L. Shaw and Daniel J. Cantliffe, publicado por la Universidad de Florida/IFAS en mayo 2009 [http://edis.ifas.ufl.edu/CV277].

domingo, 26 de septiembre de 2010

MAS SOBRE EL CULTIVO DE PEPINO


1. ORIGEN
El pepino es originario de las regiones tropicales del sur de Asia, siendo cultivado en la India desde hace más de 3.000 años.
De la India se extiende a Grecia y de ahí a Roma y posteriormente se introdujo en China. El cultivo de pepino fue introducido por los romanos en otras partes de Europa; aparecen registros de este cultivo en Francia en el siglo IX, en Inglaterra en el siglo XIV y en Norteamérica a mediados del siglo XVI, ya que Cristóbal Colón llevó semillas a América.
El primer híbrido apareció en 1872.

2. TAXONOMÍA Y MORFOLOGÍA
-Familia: Cucurbitaceae.
-Especie: Cucumis sativus L.
-Planta: herbácea anual.
-Sistema radicular: es muy potente, dada la gran productividad de esta planta y consta de raíz principal, que se ramifica rápidamente para dar raíces secundarias superficiales muy finas, alargadas y de color blanco. El pepino posee la facultad de emitir raíces adventicias por encima del cuello.

-Tallo principal: anguloso y espinoso, de porte rastrero y trepador. De cada nudo parte una hoja y un zarcillo. En la axila de cada hoja se emite un brote lateral y una o varias flores.

-Hoja: de largo pecíolo, gran limbo acorazonado, con tres lóbulos más o menos pronunciados (el central más acentuado y generalmente acabado en punta), de color verde oscuro y recubierto de un vello muy fino.

-Flor: de corto pedúnculo y pétalos amarillos. Las flores aparecen en las axilas de las hojas y pueden ser hermafroditas o unisexuales, aunque los primeros cultivares conocidos eran monoicos y solamente presentaban flores masculinas y femeninas y en la actualidad todas las variedades comerciales que se cultivan son plantas ginoicas, es decir, sólo poseen flores femeninas que se distinguen claramente de las masculinas porque son portadoras de un ovario ínfero.

-Fruto: pepónide áspero o liso, dependiendo de la variedad, que vira desde un color verde claro, pasando por un verde oscuro hasta alcanzar un color amarillento cuando está totalmente maduro, aunque su recolección se realiza antes de su madurez fisiológica. La pulpa es acuosa, de color blanquecino, con semillas en su interior repartidas a lo largo del fruto. Dichas semillas se presentan en cantidad variable y son ovales, algo aplastadas y de color blanco-amarillento.




3. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS
El manejo racional de los factores climáticos de forma conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación de uno de estos incide sobre el resto.

Las temperaturas que durante el día oscilen entre 20ºC y 30ºC apenas tienen incidencia sobre la producción, aunque a mayor temperatura durante el día, hasta 25ºC, mayor es la producción precoz. Por encima de los 30ºC se observan desequilibrios en las plantas que afectan directamente a los procesos de fotosíntesis y respiración y temperaturas nocturnas iguales o inferiores a 17ºC ocasionan malformaciones en hojas y frutos. El umbral mínimo crítico nocturno es de 12ºC y a 1ºC se produce la helada de la planta. El empleo de dobles cubiertas en invernaderos tipo parral supone un sistema útil para aumentar la temperatura y la producción del pepino.

-Humedad: es una planta con elevados requerimientos de humedad, debido a su gran superficie foliar, siendo la humedad relativa óptima durante el día del 60-70% y durante la noche del 70-90%. Sin embargo, los excesos de humedad durante el día pueden reducir la producción, al disminuir la transpiración y en consecuencia la fotosíntesis, aunque esta situación no es frecuente.
Para humedades superiores al 90% y con atmósfera saturada de vapor de agua, las condensaciones sobre el cultivo o el goteo procedente de la cubierta, pueden originar enfermedades fúngicas. Además un cultivo mojado por la mañana empieza a trabajar más tarde, ya que la primera energía disponible deberá cederla a las hojas para poder evaporar el agua de su superficie.

-Luminosidad: el pepino es una planta que crece, florece y fructifica con normalidad incluso en días cortos (con menos de 12 horas de luz), aunque también soporta elevadas intensidades luminosas y a mayor cantidad de radiación solar, mayor es la producción.

-Suelo: el pepino puede cultivarse en cualquier tipo de suelo de estructura suelta, bien drenado y con suficiente materia orgánica. Es una planta medianamente tolerante a la salinidad (algo menos que el melón), de forma que si la concentración de sales en el suelo es demasiado elevada las plantas absorben con dificultad el agua de riego, el crecimiento es más lento, el tallo se debilita, las hojas son más pequeñas y de color oscuro y los frutos obtenidos serán torcidos. Si la concentración de sales es demasiado baja el resultado se invertirá, dando plantas más frondosas, que presentan mayor sensibilidad a diversas enfermedades. El pH óptimo oscila entre 5,5 y 7.

-Fertilización carbónica: la aportación de CO2 permite compensar el consumo de las plantas y garantiza el mantenimiento de una concentración superior a la media en la atmósfera del invernadero; así la fotosíntesis se estimula y se acelera el crecimiento de las plantas.
Para valorar las necesidades de CO2 de los cultivos en invernadero necesitamos realizar, en los diversos periodos del año, un balance de las pérdidas derivadas de la absorción por parte de las plantas, de las renovaciones de aire hechas en el invernadero y las aportaciones proporcionadas por el suelo a la atmósfera del mismo.
Del enriquecimiento en CO2 del invernadero depende la calidad, la productividad y la precocidad de los cultivos. Hay que tener presente que un exceso de CO2 produce daños debidos al cierre de los estomas, que cesan la fotosíntesis y pueden originar quemaduras.
Los aparatos más utilizados en la fertilización carbónica son los quemadores de gas propano y los de distribución de CO2.
En el cultivo del pepino las cantidades óptimas de CO2 son de 500-900 ppm.

4. MATERIAL VEGETAL
Principales criterios de elección:
• Características de la variedad comercial.
• Exigencias del mercado de destino.
• Estructura de invernadero.
• Suelo.
• Clima.
• Calidad del agua de riego.
Los aspectos fundamentales a tener en cuenta para elegir una variedad que se adapte a las condiciones de cultivo y al gusto del consumidor son:
• Producción comercial, que debe ser lo más alta posible.
• Vigor de la planta, de forma que un buen vigor permite un ciclo largo y una buena tolerancia a las bajas temperaturas y al acortamiento de los días.
• Buen nivel de resistencia a enfermedades (ej: Mildiu, oídio, etc.).
• Longitud de fruto, que debe ser estándar (mínima de 30 cm y máxima de 38 cm) y estable frente a las diferentes condiciones de cultivo.
• Firmeza y conservación del fruto, que debe ser adecuada para resistir el transporte y mantenerse el tiempo suficiente en el mercado en óptimas condiciones.
• Otros aspectos que pueden considerarse para la elección son la precocidad y las características del fruto (longitud, color, estrías, etc.).
La mayor parte de las variedades cultivadas de pepino son híbridas, habiéndose demostrado su mayor productividad frente a las no híbridas. Se pueden englobar en los siguientes tipos:
• Pepino corto y pepinillo (“tipo español”). Son variedades de fruto pequeño (longitud máxima de 15 cm), de piel verde y rayada de amarillo o blanco. Se utilizan para consumo en fresco o para encurtido, en este caso recolectándolos más pequeños. Las variedades pueden ser monoicas, ginoicas con polinizador y ginoicas partenocárpicas.



• Pepino medio largo (“tipo francés”). Variedades de longitud media (20-25 cm), monoicas y ginoicas. Dentro de estas últimas se diferencian las variedades cuyos frutos tiene espinas y las de piel lisa o minipepinos (similares al “tipo Almería”, pero más cortos), de floración totalmente partenocárpica.



• Pepino largo (“tipo holandés”). Variedades cuyos frutos superan los 25 cm de longitud, ginoicas, de frutos totalmente partenocárpicos y de piel lisa, más o menos asurcada. El tamaño de las hojas es mucho más grande.



5. PARTICULARIDADES DEL CULTIVO
5.1. Marcos de plantación
Para cultivos tempranos con intención de quitarlos pronto para realizar un cultivo de primavera, los marcos suelen ser más pequeños (1,5 m x 0,4 m ó 1,2 m x 0,5 m). La densidad de plantación en las condiciones del sureste español puede oscilar entre 11.000 y 13.000 plantas/hectárea. Si el cultivo es más tardío o se pretende alargar la producción cubriendo los meses de invierno, habrá que ampliar los marcos para reducir la densidad de plantación, con el fin de evitar la competencia por la luz y proporcionar aireación.
5.2. Tutorado
Es una práctica imprescindible para mantener la planta erguida, mejorando la aireación general de esta y favoreciendo el aprovechamiento de la radiación y la realización de las labores culturales (destallados, recolección, etc.). Todo ello repercutirá en la producción final, calidad del fruto y control de las enfermedades.

La sujeción suele realizarse con hilo de polipropileno (rafia) sujeto de una extremo a la zona basal de la planta (liado, anudado o sujeto mediante anillas) y de otro a un alambre situado a determinada altura por encima de la planta. Conforme la planta va creciendo se va liando o sujetando al hilo tutor mediante anillas, hasta que la planta alcance el alambre. A partir de ese momento se dirige la planta hasta otro alambre situado aproximadamente a 0,5 m, dejando colgar la guía y uno o varios brotes secundarios.



5.3. Poda
En el caso de dejar caer la planta tras pasar el alambre para coger los frutos de los tallos secundarios, se recomienda no despuntar el tallo principal hasta que éste alcance unos 40 cm del suelo, permitiendo únicamente el desarrollo de dos tallos secundarios, eliminando todos los demás. Normalmente se suele realizar en variedades muy vigorosas.
En pepino “tipo holandés” se realiza a los pocos días del trasplante debido al rápido crecimiento de la planta, con la eliminación de brotes secundarios y frutos hasta una altura de 60 cm.


5.4. Destallado
En pepino “tipo holandés” se suprimirán todos los brotes laterales para dejar la planta a un solo tallo. Para los restantes tipos de pepino la poda es muy similar, aunque no se eliminan los brotes laterales, sino que se despuntan por encima de la segunda hoja.
5.5. Deshojado
Se suprimirán las hojas viejas, amarillas o enfermas. Cuando la humedad es demasiado alta será necesario tratar con pasta fungicida tras los cortes.
5.6. Aclareo de frutos
Deben limpiarse de frutos las primeras 7-8 hojas (60-75 cm), de forma que la planta pueda desarrollar un sistema radicular fuerte antes de entrar en producción. Estos frutos bajos suelen ser de baja calidad, pues tocan el suelo, además de impedir el desarrollo normal de parte aérea y limita la producción de la parte superior de la planta.
Los frutos curvados, malformados y abortados deben ser eliminados cuanto antes, al igual que aquellos que aparecen agrupados en las axilas de las hojas de algunas variedades, dejando un solo fruto por axila, ya que esto facilita el llenado de los restantes, además de dar también mayor precocidad.
5.7. Fertirrigación
En los cultivos protegidos de pepino en el sureste español el aporte de agua y gran parte de los nutrientes se realiza de forma generalizada mediante riego por goteo y va ser función del estado fenólogico de la planta así como del ambiente en que ésta se desarrolla (tipo de suelo, condiciones climáticas, calidad del agua de riego, etc.).

6. FISIOPATÍAS
-Quemados de la zona apical del pepino: se produce por “golpe de sol” o por excesiva transpiración.

-Rayado de los frutos: rajas longitudinales de poca profundidad que cicatrizan pronto que se producen en épocas frías con cambios buscos de humedad y temperatura entre el día y la noche.

-Curvado y estrechamiento de la punta de los frutos: el origen de esta alteración no está muy claro, aunque influyen diversos factores: abonado inadecuado, deficiencia hídrica, salinidad, sensibilidad de la variedad, trips, altas temperaturas, exceso de producción, etc.

-Anieblado de frutos: se produce un aclareo de frutos de forma natural cuando están recién cuajados: los frutos amarillean, se arrugan y abortan. Se debe a una carga excesiva de frutos, déficit hídrico y de nutrientes.

-Amarilleo de frutos: parte desde la cicatriz estilar y avanza progresivamente hasta ocupar gran parte de la piel del fruto. Las causas pueden ser: exceso de nitrógeno, falta de luz, exceso de potasio, conductividad muy alta en el suelo, fuertes deshidrataciones, etc.


7. RECOLECCIÓN
Los pepinos se cosechan en diversos estados de desarrollo, cortando el fruto con tijeras en lugar de arrancarlo. El período entre floración y cosecha puede ser de 55 a 60 días, dependiendo del cultivar y de la temperatura. Generalmente, los frutos se cosechan en un estado ligeramente inmaduro, próximos a su tamaño final, pero antes de que las semillas completen su crecimiento y se endurezcan. La firmeza y el brillo externo son también indicadores del estado premaduro deseado. En el estado apropiado de cosecha un material gelatinoso comienza a formarse en la cavidad que aloja a las semillas.

Para el consumo en fresco, los diferentes cultivares de pepino alcanzan varios tamaños cuando han llegado a la madurez comercial. El rango fluctúa entre 20 y 30 cm de largo y 3 a 6 cm de diámetro. El color del fruto depende del cultivar, sin embargo, debe ser verde oscuro o verde, sin signos de amarilleos. En el caso del pepino para encurtido, los frutos son más cortos y su relación largo/diámetro debe estar entre 2.9 y 3.1. Su color debe alcanzar una tonalidad verde claro.



8. VALOR NUTRICIONAL
Entre las propiedades nutritivas del pepino tiene especial importancia su elevado contenido en ácido ascórbico y pequeñas cantidades del complejo vitamínico B. En cuanto a minerales es rico en calcio, cloro, potasio y hierro. Las semillas son ricas en aceites vegetales.

Valor nutricional del pepino en 100 g de sustancia comestible
Agua (g) 95.7
Carbohidratos (g) 3.2
Proteínas (g) 0.6-1.4
Grasas (g) 0.1-0.6
Ácido ascórbico (mg) 11
Ácido pantoténico (mg) 0.25
Valor energético (kcal) 10-18
 

EL PEPINO DULCE Y SU CULTIVO


El pepino dulce o pera-melón (Solanum muricatum) es una especie originaria de la región andina, donde se cultiva hace varios miles de años. Sin embargo a pesar de sus buenas cualidades productivas, ha sido un cultivo que no se ha extendido al resto del mundo. No ha sido hasta hace pocos años cuando ha renacido el interés por este cultivo y se han iniciado intentos para introducirlo en diversos países, como Nueva Zelanda, Australia, Estados Unidos o España.

El fruto de pepino dulce es una baya que se puede consumir como fruta refrescante o en ensaladas, dependiendo de la variedad o del estado de madurez del fruto.
 También es posible su consumo en zumos o en postres y platos más elaborados. El fruto tiene un buen sabor y un gran aroma. En cuanto a sus propiedades nutritivas, el 90% es agua, y además es bajo en calorías y contiene un alto contenido en vitamina C.

Existen multitud de variedades y cultivares en su zona de origen, lo que da lugar a frutos de diversas formas, tamaños y colores, y plantas que se pueden adaptar a diversas condiciones climáticas y de cultivo.

 El cultivo está aún poco extendido en nuestro país,  y se utilizan cultivares de distinta procedencia, algunos desarrollados en España:
·        Sweet Long, clon seleccionado a partir de semilla obtenido por la Universidad Politécnica de Valencia. Hojas simples, lanceoladas de color verde oscuro, a menudo con la base del limbo muy arrugado. Frutos alargados y de 110-350 g de peso. Con vetas moradas, que a veces cubren todo el fruto y color de fondo amarillo.
·        Sweet Round, clon seleccionado a partir de semilla obtenido por la Universidad Politécnica de Valencia. Hojas simples, lanceoladas, de color verde oscuro. Frutos semiesféricos de entre 150 y 220 g de peso, con vetas moradas y color de fondo amarillo dorado.
Es un cultivo con unas labores relativamente sencillas que permite una fácil tecnificación y adaptación a las modernas técnicas de cultivo. Tiene pocos problemas con las plagas y enfermedades, aunque su propagación vegetativa puede conducir a problemas de acumulación de virosis.

Familia: Solanaceae
Nombre  científico: Solanum muricatum Aiton.
Planta: Perenne, pero generalmente cultivada como anual.
Sistema radical: Es muy ramificado y superficial. Puede llegar a alcanzar los 60 cm de profundidad, con el 75% de las raíces en los primeros 45 cm.
 Produce abundantes raíces adventicias en condiciones de humedad elevada. Eso hace que sea muy fácil su propagación por esquejes o pequeñas estacas.
Tallo: Herbáceos aunque con el tiempo se lignifican, sobre todo en su base. Son de color verde, aunque en algunas variedades toman tonos morados más oscuros. Su sección es redondeada, aunque también se encuentran cultivares con tallos de sección cuadrada e incluso alados.
Hojas: Suelen ser simples y lanceoladas, aunque no es extraño encontrar hojas compuestas con entre 3 y 7 foliolos. Suelen medir entre 10 y 12 cm, aunque pueden llegar a los 30 cm.
Flores: Hermafroditas y se encuentran en racimos, generalmente simples, aunque a veces son compuestos. Normalmente hay entre 5 y 20 flores por racimo. Los pétalos son de color blanco con vetas moradas, aunque algunos cultivares tienen flores completamente blancas y en otros las vetas cubren totalmente el pétalo. Las condiciones ambientales influyen marcadamente en la coloración y tamaño de las flores. En general pocas flores del racimo llegan a cuajar y pocas de las que cuajan llegan a desarrollar totalmente el fruto.
Las flores son autocompatibles y autógamas. En cultivo protegido la ausencia de viento e insectos polinizadores dificulta el cuajado de las flores. Por ello es necesario favorecerlo mediante el vibrado mecánico de las flores, o la utilización de hormonas.
Fruto: Baya bicarpelar, bilocular, carnosa, de forma variable según el cultivar, encontrándose tipos redondeados, ovoides y alargados. Tiene semillas, aunque hay cultivares con distintos grados de partenocarpia. Suele ser de color amarillo dorado y con vetas de color púrpura, aunque el color es variable según el cultivar y las condiciones ambientales, sobre todo la iluminación y la temperatura. En algunos casos las vetas llegan a cubrir todo el fruto. La pulpa presenta desde colores amarillo dorado a tonos casi blanquecinos.
El fruto tiene un sabor fresco y agradable, tiene un alto porcentaje en agua y es poco calórico. Tiene bajos contenidos en proteínas, fibra y minerales, con excepción del contenido en potasio, cuyos niveles son medios (Tabla nº 1). Tiene elevados contenidos en vitamina C, aunque éstos son muy variables dependiendo del cultivar, las condiciones ambientales y la forma de cultivo.
Tabla nº 1 Composición del fruto de pepino dulce
Componentes
Contenido
Perú
Chile
Nueva Zelanda
Calorías (g/100g)
26.00
25.00

Agua (%)
92.30
92.40
91.8-93.2
Proteínas (g/100g)
0.30
0.4
0.10-0.13
Carbohidratos (g/100g)
7.00
6.3
5.1-6.2
Fibra (g/100g)
0.5
0.5

Cenizas (g/100g)
0.40
0.1
0.3
Calcio (mg/100g)
30.00
21.00
2.3-3.0
Fósforo (mg/100g)
10.00
13.0
10.7-12.3
Potasio (mg/100g)

117.0
115-123
Hierro (mg/100g)
0.30

0.20-031
Sodio (mg/100g)

1.0
0.76-2.3
Azufre (mg/100g)


3.4-4.0
Vitamina A
317.00 (U.I.)
20 (mg/100g)

Vitamina B1 (mg/100g)
0.04
0.09

Vitamina C (mg/100g)
29.70
26.0
48-68
Semillas: Arriñonadas y de pequeño tamaño (un gramo contiene entre 600 y 900 semillas), a veces son aladas. El pepino dulce es una especie muy heterocigota y la reproducción por semillas da planta poco homogéneas, por ello no se utiliza como forma de propagación, pero sí en los planes de mejora genética.
 El pepino dulce es una planta que se cultiva en zonas de clima benigno, algo húmedo y con temperaturas moderadas, siendo muy adecuadas las zonas cercanas al mar.
 Es una planta sensible a las heladas, aunque el daño depende de la temperatura alcanzada. Heladas suaves dañan la planta, pero ésta se recupera, aunque se produce un retraso en la producción. Heladas más fuertes pueden producir la pérdida total de la planta. Temperaturas menores de 10-12 º pueden afectar el desarrollo de los frutos.
Los vientos cálidos y secos pueden dañar el desarrollo vegetativo normal. Los vientos fuertes también pueden dañar la planta, por lo que si se cultiva al aire libre en zonas donde sean frecuentes es necesario utilizar setos o mallas cortavientos.
Requiere suelos bien drenados y sueltos, aunque no tiene problemas debidos al exceso de humedad o al encharcamiento del suelo, siendo más resistente que el tamarillo (Cyphomandra betacea) o el tomate. En general no tiene restricciones importantes en el tipo de suelo y probablemente su nivel de exigencias debe ser similar al requerido por el pimiento (Capsicum annum L.).


La forma más utilizada para la propagación del pepino dulce es la vegetativa, dada la gran facilidad que tiene esta especie para producir raíces adventicias. Se utilizan esquejes semileñosos de 10-20 cm de longitud, que conviene obtener de plantas vigorosas y productivas con un buen estado fitosanitario. Estos esquejes pueden plantarse directamente en terreno definitivo, o utilizar previamente un sustrato para enraizado. Este último sistema es conveniente cuando se va a plantar en suelos pesados, o para acortar el ciclo de cultivo.
La reproducción por semillas se utiliza poco debido a que en general las plantas de pepino dulce son muy heterocigotas y la descendencia que dan es muy variable, tanto en tipos de hojas, formas y colores de los frutos y en sus cualidades organolépticas. A este problema hay que añadir las dificultades que tienen las semillas de algunos cultivares para germinar, necesitando condiciones especiales (algunas necesitan cultivo in vitro) y dando un desarrollo muy lento.
El pepino dulce puede cultivarse durante todo el año en climas templados, excepto en periodo de heladas, las cuales pueden dañar seriamente el cultivo.
En Chile se cultiva todo el año, recolectándose desde enero hasta agosto, dependiendo de la zona. En Perú también se cultiva durante todo el año, realizándose plantaciones principalmente entre diciembre y febrero o entre marzo y junio. Esto supone que las principales cosechas se obtienen entre mayo y febrero.
En Australia y Nueva Zelanda el ciclo de cultivo al aire libre está limitado por el periodo de heladas, realizándose plantaciones a primeros de noviembre y cosechándose entre enero y mayo. El uso de invernaderos ha permitido que el pepino dulce pueda ser cultivado en otros ciclos de cultivo y alargar el periodo de comercialización.
En Europa el cultivo se realiza principalmente bajo invernadero. En España, en las regiones mediterráneas se pueden distinguir dos ciclos de cultivo. El ciclo de primavera-verano con plantaciones a principios de enero y mediados de febrero y recolección entre mayo y julio. El otro ciclo es de otoño-invierno y se realizan plantaciones entre julio y septiembre y recolecciones entre enero y mayo. 
La forma más normal de cultivo al aire libre es sin ningún tipo de poda o utilizando algún tipo de entutorado. Dependiendo del sistema que se utilice se sugieren distintas separaciones entre plantas. En Chile se recomiendan marcos cuadrados de 0.8 a 1 m2. En Perú se disminuye el número de plantas por unidad de superficie con marcos de 1.0-1.5 x 1.0-1.8 m. En Australia y Nueva Zelanda se sugieren menores distancias dentro de las filas (0.3-0.6 m) y mayores entre filas (1.5-2.0 m).
Para evitar las pérdidas de calidad, producidas por el contacto de los frutos con el suelo se puede utilizar el acolchado  o bien utilizar distintos sistemas de entutorado. Un sistema utilizado al aire libre consiste en guiar los brotes entre alambres colocados horizontalmente a diferentes alturas. Las plantas se colocan entre 0.3 y 0.6 m dentro de fila y una separación  entre filas de 1.5 a 2 m.
En cultivo bajo invernadero se recurre normalmente a sistemas de entutorados a 3 ó 5 guías, que al mejorar las condiciones de aireación e iluminación dan frutos de mayor calidad, facilitando también las labores de cultivo. Este sistema tiene los inconvenientes de competencia entre racimos y una mayor necesidad de mano de obra para las labores de poda.
El sistema radical del pepino dulce es muy superficial, por lo que es conveniente mantener una humedad adecuada en el suelo, aunque el pepino dulce es una planta tolerante al déficit hídrico.
En Chile se recomienda regar cada 15-25 días evitando un exceso de agua que favorezca demasiado el desarrollo vegetativo en detrimento del desarrollo de los frutos. Un exceso de riego también puede producir aborto floral. El pepino dulce responde muy bien al riego localizado, ya que mantiene mejor la humedad del suelo.
El pepino dulce se considera una especie poco exigente, con la cual es posible obtener buenas cosechas en suelos pobres. Sin embargo es una planta que responde bien al abonado, aumentando de forma importante los rendimientos. El pepino dulce responde muy bien al abonado nitrogenado, pero esto puede desarrollar en exceso la vegetación, la cual compite así con la fructificación.
 Tabla nº 2 Extracciones del cultivo en un ciclo de cultivo de 250 días
Nutriente
Hojas
Tallos
Frutos
Total
N (kg/ha)
125.2
48.4
36.6
210.2
P2O5 (kg/ha)
27.8
17.5
16.8
62.1
K2O (kg/ha)
136.8
121.9
78.7
337.4
En la tabla nº 2  puede verse las extracciones del cultivo en un suelo fértil, con un ciclo de cultivo de 250 días. Estas extracciones son elevadas, pero fueron realizadas en un cultivo sin ningún tipo de poda o entutorado, lo que hizo que el crecimiento vegetativo fuera mayor, y elevó las extracciones de nutrientes. Si consideramos las extracciones de los frutos solamente, éstas son sensiblemente inferiores.
Las recomendaciones de abonado varían según la zona. En Chile se recomiendan no más de 50 kg/ha de N y entre 10 y 15 t/ha de guano. En Perú se recomiendan 150-180 kg/ha de nitrógeno, 120-140 kg/ha de P2O5 y 110-130 kg/ha de K2O, mezclado con estiércol. En Australia y Nueva Zelanda se recomiendan 160 kg/ha de N, 130 kg/ha de P2O5 y 130 kg/ha de K2O,. En Canarias se recomiendan dosis de 237 kg/ha de N, 90 kg/ha de P2O5 y 312 kg/ha de K2O.


El pepino dulce produce frutos de forma escalonada, por lo que los rendimientos son función de la duración del ciclo de cultivo, de la longitud del periodo de recolección, las condiciones climáticas, labores de cultivo y del cultivar utilizado.
En Perú se citan rendimientos entre 18 y 25 t/ha, en Chile varían entre 11 y 38 t/ha, en Nueva Zelanda entre 35 y 60 t/ha y en España en cultivo bajo invernadero y entutorando se han llegado a conseguir 100 t/ha, siendo los rendimientos normales entre 40 y 70 t/ha.
Los frutos de pepino dulce se conservan bien durante más de 15 días a temperatura ambiente si están libres de golpes o daños en la piel. Si descendemos la temperatura de conservación a 5º se puede alargar este periodo a más de 70 días, aunque en todos los casos hay que tener en cuenta la variabilidad que existe entre cultivares. Durante el periodo de conservación el fruto sufre cambios, tanto externos como internos, pero suelen ser poco importantes, y dependen del estado de madurez del fruto, el cultivar y las condiciones de conservación.
Diversos hongos pueden afectar a los frutos de pepino dulce en el almacén y habiendo sido citados Alternaria solani, Botrytis cinerea y Penicillium sp.
Las temperaturas por debajo de 0º pueden producir pardeamientos y ablandamientos de la pulpa. También a veces se produce una descomposición interna cuando frutos sobremaduros son almacenados por largos periodos de tiempo.
El pepino dulce se consume principalmente como fruta fresca, aunque hay cultivares que se consumen en ensalada como el pepino (Cucumis sativus L.). En otros cultivares el uso depende del momento de recolección. Si se recolecta precozmente se utiliza en ensaladas, y si se recolecta una vez maduro se consume como fruta fresca.
Algunos cultivares tienen frutos muy aromáticos, lo que los hace muy aptos para la preparación de macedonias u postres elaborados. También se incluye en diversas recetas para salsas, sopas u otros platos. El pepino dulce también puede ser utilizado en la elaboración de helados, conservas o enlatados. La utilización del pepino dulce para elaborar zumos tanto solo como mezclado con otras frutas también ha sido descrita.
Otro uso para el pepino dulce, puede ser como planta ornamental y algunos cronistas le atribuyeron ciertas propiedades medicinales.

El pepino dulce es atacado por diversas plagas, pero su elevado vigor le permite recuperarse incluso de ataque intensos, por ello es capaz de soportar elevados niveles poblacionales sin excesivos daños.
La mayoría de las plagas que atacan al pepino dulce son muy cosmopolitas y aquí pasamos a citar las más importantes:
· Araña roja (Tetranychus urticae)
Es una especie muy polífaga que ataca a numerosos cultivos en todo el mundo. Suele atacar en tiempo cálido y seco, siendo muy problemática en cultivos protegidos.
-         Síntomas
Punteaduras en el haz de las hojas, que amarillean con el tiempo. Si el ataque es intenso aparecen telarañas y provoca la caída de hojas, e incluso puede llegar a atacar los frutos.
-         Control
Existen diversos acaricidas capaces de controlarla como amitraz, dicofol + tetradifón, hexitiazox y azoziclotin. Es importante no utilizar siempre el mismo producto para evitar la aparición de resistencias.
· Pulgones
Diversos pulgones son capaces de atacar al pepino dulce y producir importantes daños.
-         Síntomas
Pican las hojas y los brotes para succionar el floema, debilitando la planta. La melaza que segregan es un medio ideal para el crecimiento de hongos como la negrilla (Cladosporium sp.) y además son vectores de varias virosis.
-         Control
Conviene tratar al inicio del ataque, antes de que la población crezca hasta niveles difíciles de controlar. Algunos productos que se pueden utilizar son pirimicarb, endosulfan y malation.
· Moscas blancas (Trialeurodes vaporariorum y Bemisia tabaci)
Es una plaga frecuente en los invernaderos, ya que necesita temperaturas altas para su desarrollo.
-         Síntomas
Produce amarilleamiento de hojas al alimentarse, segrega melaza, donde crece la negrilla y es transmisora de diversas virosis.
-         Control
Productos como buprofecín son eficaces contra las larvas y otros como imidacloprid son de acción más general.
· Escarabajo de la papa (Leptinotarsa decemlineata)
Ataca principalmente a la papa, pero ocasionalmente ataca el pepino dulce.
-         Síntomas
Las larvas y los adultos se alimentan de las hojas y los brotes, pudiendo llegar a defoliar la planta entera.
-         Control
Hay que tratar antes de que se extienda mucho, ya que es muy voraz. Productos como carbosulfan, triclorfon o fenvalerato son bastante eficaces. La colocación de plantas de papa como cebo podría ser un método de control alternativo.
· Mosca minadora (Liriomyza trifolii)
Plaga muy polífaga y peligrosa que en climas fríos sólo se encuentra bajo invernadero.
-        Síntomas
La larva realiza galerías en las hojas bajo la epidermis, afectando su capacidad fotosintética y debilitando la planta.
-         Control
Productos como abamectina, ciromazina o acefato se han mostrado eficaces.
· Orugas comedoras de hojas (Chrysodeixis chalcites, Plusia chalcites y otras)
Las orugas de diversos lepidópteros atacan ocasionalmente el pepino dulce.
-         Síntoma
La oruga se alimenta con gran voracidad de las hojas, y puede causar grandes daños.
-         Control
Los productos recomendados son metomilo, Bacillus thuringiensis y alfacipermetrin.
· Mosca del pepino (Rhagoletis ochraspis)
Es una plaga muy importante en Chile (Alvarado, 1982; Bravo y Arias, 1983)
-         Síntomas
Las larvas penetran en el fruto, alimentándose de él depreciándolo totalmente.
-         Control
Hay que tratar antes de que la larva penetre en el interior del fruto con productos como el metomilo, triclorfon o metil azinfos.
· Polilla de las solanáceas (Symmetrischema plaesiosema)
Plaga ocasionalmente importante en Chile y Australia
-         Síntomas
Las larvas atacan los tallos y a veces los frutos, dañándolos gravemente.
-         Control
Se recomiendan metomilo, triclorfon o metil azinfos para su control.



Las enfermedades no víricas no tienen gran importancia en el pepino dulce, aunque en zonas húmedas y lluviosas se pueden producir algunos ataques de diversos hongos, como:
· Alternaria spp.
Se ve favorecida por los periodos húmedos cortos seguidos de periodos secos y se extiende principalmente por las salpicaduras de la lluvia.
-         Síntomas
Produce manchas necróticas redondeadas en las hojas, y si el ataque es intenso la planta puede quedar defoliada.
-         Control
Productos como mancozeb, clortalonil y compuestos cúpricos se han mostrado eficaces.
· Mildiu (Phytophthora infestans)
Se dan con humedades muy altas y temperaturas templadas. Se transmite por el viento y la lluvia.
-         Síntomas
Produce manchas negruzcas en las hojas, y pudriciones húmedas en los frutos.
-         Control
Tratamientos preventivos son recomendables en zonas de ataques frecuentes. Se pueden utilizar productos cúpricos, mancozeb, clortalonil o fosetil-Al.
· Fusiarosis (Fusarium spp)
Enfermedad muy importante en Chile
-         Síntomas
Produce el marchitamiento de la planta al destruir los haces vasculares.
-         Control
Desinfección previa de los esquejes con captan o tiobendazol.
Las virosis tienen especial incidencia en el cultivo del pepino dulce, ya que se propaga de forma vegetativa. El mejor medio de lucha contra los virus es utilizar material sano y evitar el contagio. Entre las virosis más importantes que afectan al pepino dulce cabe citar:
· Virus del mosaico del tomate (Tomato mosaic virus, ToMV) y virus de mosaico de tabaco (Tobacco mosaic virus, TMV)
Causan pérdidas muy graves y se transmiten principalmente por medios mecánicos. El hombre es el principal vector al realizar las labores de cultivo.
-         Síntomas
Produce manchas necróticas en hojas y frutos.
-         Control
Utilizar material sano y evitar el contagio.
· Virus del bronceado (Tomato spotted wilt virus, TSWV)
Es un virus muy polífago que es transmitido por trips, principalmente Frankliniella occidentalis. No suele producir grandes daños en pepino dulce.
-         Síntomas
Produce manchas bronceadas en hojas, anillos necróticos en brotes.
-         Control
Utilizar material sano y evitar la entrada del vector son los mejores métodos de lucha.
Además de estas virosis, que parecen ser las más importantes en nuestra región, en otros países se han detectado infecciones debidas a otros virus, aunque no se han descrito los daños que producen: PLRV (Potato leaf roll virus), PVX (Potato virus X), PVY (Potato virus Y), AMV (Alfalfa mosaic virus) y CMV (Cucumber mosaic virus), los cuales se transmiten por áfidos y el PepMV (Pepino mosaic virus), que origina un mosaico amarillo en las hojas jóvenes y se transmite mecánicamente.
Más recientemente se ha descrito la infección por un viroide, el PSTVd (Potato spindle tuber viroid), el cual se transmite por polen y semillas. Sin embargo, al igual que en el resto de los casos, no se han descrito los síntomas ni los daños que causa.
 La lucha contra las enfermedades viróticas es difícil, ya que no existen por el momento tratamientos aplicables en campo para su eliminación. Sin embargo, se pueden seguir algunas prácticas que eviten la infección o, lo que sería ideal, utilizar resistencia genética.
Entre las prácticas de cultivo que pueden evitar o retrasar las infecciones se encuentra la utilización de material sano para la propagación, la lucha contra los vectores, la desinfección de herramientas, etc.
Se ha señalado la recuperación de material infectado por PLRV mediante cultivo de yemas axilares combinado con termoterapia o quimioterapia. En Chile se ha conseguido recuperar plantas libres de PVX y PVY mediante termoterapia de plantas durante 45 días a 38º y posterior cultivo in vitro de yemas axilares con un virostático (Ribavirin).

Las malas hierbas no suelen ser un problema en el cultivo del pepino dulce cuando éste se cultiva de forma rastrera, ya que la planta ocupa el terreno evitando el desarrollo de otros vegetales. Sin embargo en los primeros estados de desarrollo es necesario realizar labores contra las malas hierbas, ya que la plántula de pepino dulce compite mal. En la región andina se suelen hacer escardas manuales o mecánicas, entre 2 y 10 labores por ciclo de cultivo dependiendo de la zona.
La utilización de herbicidas no está muy extendida, y hay poca información sobre cuales son los mejores a utilizar. En Canarias (Anónimo,1997) se recomienda utilizar trifluralina (0.5-0.75 kg/ha) en preplantación y metribuzina (0.5 kg/ha) en postplantación.
Se han citado la aparición de ataques de cuscuta que pueden ocasionar daños importantes al cultivo.