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lunes, 20 de diciembre de 2010

LOS CULTIVOS HIDROPÓNICOS DE HORTALIZAS EXTRATEMPRANAS

CONCEPTO DE HIDROPONÍA

Etimológicamente el concepto hidroponía deriva del griego y significa literalmente trabajo o cultivo (ponos) en agua (hydros). El concepto hidropónico se utiliza actualmente a tres niveles distintos dependiendo del interlocutor, cada uno de los cuales engloba al anterior:
  • Cultivo hidropónico puro, sería aquel en el que, mediante un sistema adecuado de sujeción, la planta, desarrolla sus raíces en medio líquido (agua con nutrientes disueltos) sin ningún tipo de sustrato sólido.
  • Cultivo hidropónico según la tendencia mayoritaria, es utilizado para referirnos al cultivo en agua (acuicultura) o en sustratos sólidos más o menos inertes y porosos a través de los cuales se hace circular la disolución nutritiva.
  • Cultivo hidropónico en su concepción más amplia, engloba a todo sistema de cultivo en el que las plantas completan su ciclo vegetativo sin la necesidad de emplear el suelo, suministrando la nutrición hídrica y la totalidad o parte de la nutrición mineral mediante una solución en la que van disueltos los diferentes nutrientes esenciales para su desarrollo. El concepto es equivalente al de “cultivos sin suelo”, y supone el conjunto de cultivo en sustrato más el cultivo en agua.

El término cultivo semihidropónico suele utilizarse cuando se emplean sustratos no inertes (turba, fibra de coco, corteza de pino, otros sustratos orgánicos, mezclas con fertilizantes de liberación controlada, etc.) que suministran una importante parte de los nutrientes a la planta.

SISTEMAS DE CULTIVO HIDROPÓNICO

Los sistemas de cultivo hidropónico se dividen en dos grandes grupos. Cerrados, que son aquéllos en los que la solución nutritiva se recircula aportando de forma más o menos continua los nutrientes que la planta va consumiendo y abiertos o a solución perdida, en los que los drenajes provenientes de la plantación son desechados.
Dentro de estos dos grupos hay tantos sistemas como diseños de las variables de cultivo empleadas: sistema de riego (goteo, subirrigación, circulación de la solución nutriente, tuberías de exudación, contenedores estancos de solución nutritiva, etc.); sustrato empleado (agua, materiales inertes, mezclas con materiales orgánicos, etc.); tipo de aplicación fertilizante (disuelto en la solución nutritiva, empleo de fertilizantes de liberación lenta aplicados al sustrato, sustratos enriquecidos, etc.); disposición del cultivo (superficial, sacos verticales o inclinados, en bandejas situadas en diferentes planos, etc.); recipientes del sustrato (contenedores individuales o múltiples, sacos plásticos preparados, etc.).
A nivel mundial los sistemas cerrados son los más extendidos, mientras que en nuestro país la práctica totalidad de las explotaciones comerciales son sistemas abiertos y que adoptan el riego por goteo (generalmente con una piqueta por planta), sin recirculación de la solución nutritiva dadas las condiciones generales de calidad de agua de riego y la exigencia de nivel técnico que tienen los sistemas cerrados.

JUSTIFICACIÓN DE LA IMPLANTACIÓN DEL CULTIVO HIDROPÓNICO DE HORTALIZAS EXTRATEMPRANAS

El deterioro progresivo del suelo de los invernaderos y de las zonas de producción hortícola en general, debido a un agotamiento, una contaminación fúngica y una salinización cada vez más extendidos, obliga a los agricultores a optar por el cultivo hidropónico como solución a dichos problemas. Por otra parte, actualmente resulta imprescindible la implantación de técnicas que nos lleven a una economización de los cada vez más escasos recursos hídricos, la técnica de cultivo hidropónico, dada su elevada tecnificación, permite consumir únicamente el agua necesaria, minimizando todo tipo de pérdidas y aportando solamente la cantidad del preciado elemento que las plantas estrictamente necesitan, ello unido a la mayor productividad y calidad logradas mediante el uso de esta técnica al tener perfectamente controladas las variables de cultivo, permite la obtención de una mayor cantidad de producto con el mínimo consumo de agua y fertilizantes.
Hay que reseñar que comercialmente la totalidad de los sistemas de cultivo hidropónico en regiones templadas son protegidos para posibilitar un control de temperaturas, reducir las pérdidas de agua por evaporación, minimizar los ataques de plagas y proteger a los cultivos contra las inclemencias del tiempo como la lluvia, el granizo o el viento. La elevada tecnificación que exige la implantación de técnicas hidropónicas implica una inversión económica bastante considerable, para que exista rentabilidad, los cultivos deben mantener una producción, calidad y precio de mercado elevados. Frecuentemente la demostrada mejora de productividad y calidad de las cosechas bajo cultivo hidropónico frente al tradicional cultivo en suelo, no justifican la costosas instalaciones necesarias para esta técnica a no ser que los precios de mercado sean altos, esto ocurre con la producción de hortalizas extratempranas. El litoral del sureste español (Murcia y Almería, sobre todo), presenta las mejores condiciones climáticas (temperaturas y radiación solar) de toda Europa para un desarrollo óptimo de las hortalizas, en épocas que en el resto de Europa precisan costosas instalaciones de invernaderos con control climático, en esta zona las plantas vegetan correctamente incluso al aire libre, por tanto la proliferación de invernaderos en este área (más de 30.000 Ha) va encaminada a la producción de hortalizas tempranas, si a esto unimos unas instalaciones algo más sofisticadas para el adecuado control de cultivos sin suelo, podemos tener hortalizas extratempranas, con muy buena productividad y calidad (si se realiza un correcto manejo del cultivo), mejor aprovechamiento de los recursos (agua y fertilizantes) y buen precio que hacen perfectamente rentable la instalación.

LOS CULTIVOS HORTÍCOLAS MÁS EXTENDIDOS EN CULTIVO HIDROPÓNICO

Cualquier tipo de hortaliza es susceptible de ser cultivada en hidroponía en mayor o menor medida. De este modo, las condiciones agroclimáticas disponibles (calidad del agua de riego, microclima, época de cultivo, etc.) junto a los canales de comercialización hortícolas existentes en la zona, son los que determinan los cultivos a implantar.
Podemos citar por orden de aceptación entre los cultivadores de hidroponía las hortalizas siguientes: tomate, pepino holandés, melón tipo Galia, pimiento, judía de enrame, berenjena, sandía, calabacín, melón tipo español, etc. Cada uno de estos cultivos tiene unos cuidados culturales y unas exigencias medioambientales y nutricionales específicas, aunque existen formulaciones de soluciones nutritivas con las que la mayoría de los cultivos vegetan adecuadamente, el fin que se persigue (obtención de un rendimiento lo más cercano posible al potencial del cultivo), hace que para cada plantación y según las características agroclimáticas de la misma se efectúe una nutrición hídrica y mineral a medida, como después veremos.

SUSTRATOS

Un sustrato es el medio material donde se desarrolla el sistema radicular del cultivo. En sistemas hidropónicos, presenta un volumen físico limitado, debe encontrarse aislado del suelo y tiene como funciones mantener la adecuada relación de aire y solución nutritiva para proporcionar a la raíz el oxígeno y los nutrientes necesarios, y en el caso de sustratos sólidos ejercer de anclaje de la planta. No existe el sustrato ideal, cada uno presenta una serie de ventajas e inconvenientes y su elección dependerá de las características del cultivo a implantar y las variables ambientales y de la instalación.
La mayoría de los sustratos empleados son de origen natural. Los podemos dividir en orgánicos (turbas, serrín, corteza de pino, fibra de coco, cáscara de arroz, compost, etc.) e inorgánicos. Dentro de estos últimos distinguimos los que se usan sin ningún proceso previo aparte de la necesaria homogeneización granulométrica (gravas, arenas, puzolana, picón, etc.) y los que sufren algún tipo de tratamiento previo, generalmente a elevada temperatura, que modifica totalmente la estructura de la materia prima (lana de roca, perlita, vermiculita, arlita, arcilla expandida, etc.). Dentro de los materiales sintéticos podemos nombrar las espumas de poliuretano y el poliestireno expandido, aunque su uso está poco difundido.
Los sustratos inertes deben presentar una elevada capacidad de retención de agua fácilmente disponible (20-30% en volumen), un tamaño de partículas que posibilite una relación aire/agua adecuada, baja densidad aparente (alta porosidad, >85%), estructura y composición estables y homogéneas, capacidad de intercambio catiónico nula o muy baja, ausencia total de elementos tóxicos, hongos o esporas, bacterias y virus fitopatógenos.
Una posibilidad en cuanto a los sustratos es la utilización de materiales de desecho de actividades e industria de la zona, como pueden ser ladrillo molido, plástico molido, residuos de la industria maderera, estériles de carbón, escorias y cenizas, residuos sólidos urbanos, lodos de depuradoras, etc., adecuándolos en cuanto a granulometría y esterilizándolos.
Dentro de las explotaciones hortícolas de nuestro país, son la arena, la perlita y la lana de roca los sustratos más extendidos. La arena, muy utilizada en la provincia de Murcia, supone cerca de la mitad de las plantaciones de hortalizas en hidroponía, por su precio y porque el agricultor lo ve como un cambio menos drástico con respecto al suelo donde ha cultivado toda su vida. La lana de roca en la actualidad se emplea casi exclusivamente en Almería, por su baja inercia térmica no se adapta bien a otras zonas y necesita condiciones de cultivo (nutrición mineral e hídrica y climáticas) muy precisas para la obtención de buenos rendimientos. La perlita tiene un uso más generalizado que la lana de roca y ofrece buenos rendimientos siempre que tenga una granulometría adecuada.

EL AGUA DE RIEGO EN CULTIVO HIDROPÓNICO

La calidad del agua de riego es uno de los factores que más nos puede condicionar un cultivo hidropónico. El sistema de riego más extendido, riego por goteo, permite la utilización de aguas de mala calidad que serían inutilizables bajo otros sistemas de riego como aspersión o inundación. Ahora bien, la frecuente presencia de elementos tóxicos para las plantas como sodio, cloruros o boro en cantidades demasiado altas nos condicionan el tipo de cultivo y el manejo del mismo en cuanto a nutrición, riego y volumen de drenaje.
Cada cultivo tiene una tolerancia específica a los elementos tóxicos antes citados y a la cantidad total de sales (cuantificada por la medida de la conductividad eléctrica), que puede mantener en su entorno radicular sin merma importante de rendimientos. Estos niveles no deben sobrepasarse y esto se consigue mediante el adecuado control del volumen drenado. Con agua de buena calidad los porcentajes de drenaje serán menores (mejor aprovechamiento de los recursos hídricos) mientras que aguas salinas sólo nos permitirán cultivar especies más o menos tolerantes a la salinidad (tomate, melón) y nunca especies sensibles a la misma (judía, fresa) y además habrá que dejar un mayor volumen de drenaje para evitar excesivos aumentos de C.E. en el sustrato y acumulaciones de elementos fitotóxicos.
Esta es una de las razones por las que no se emplean los sistemas cerrados en nuestro país, la pobre calidad de las aguas haría que rápidamente se acumularan elementos indeseables en la solución recirculante con lo que habría que desecharla. Para este tipo de sistemas es necesaria una calidad de agua muy alta, con una concentración de sodio y cloruros tal que el cultivo pueda asimilarlos sin presentar síntomas de toxicidad.

NUTRICIÓN HÍDRICA EN CULTIVO HIDROPÓNICO

La frecuencia y volumen de riegos debe adaptarse a los sistemas de cultivo y de riego disponibles, al tipo de sustrato usado (volumen y características físico-químicas), al cultivo (especie y estado fenológico) y a las condiciones climáticas existentes en cada momento.
Es obvio que las necesidades hídricas varían notablemente a lo largo del día y de un día para otro. En un cultivo tan tecnificado como el hidropónico no podemos permitir que las plantas sufran estrés hídrico que afecte su rendimiento final o despilfarros de solución nutritiva (agua y fertilizantes). Es necesario que las plantas reciban toda y nada más que el agua necesaria y en el momento que la precisan. La programación horaria de los riegos no es actualmente un método válido, por muy ajustados que éstos sean, un día nublado puede implicar exceso de aporte respecto a la cantidad de agua necesaria y un día excepcionalmente caluroso se traduciría en déficit hídrico temporal para la plantación. Actualmente existen en el mercado numerosos métodos capaces de solucionar este problema, son los denominados métodos de riego por demanda, sensores de radiación (solarímetros) que disparan el riego al alcanzar cierto valor de radiación acumulada, unidades evaporimétricas y tensiómetros que actúan de un modo similar, etc. El sistema más extendido y que ofrece excelentes resultados es la instalación de una bandeja de riego por demanda. Este dispositivo consta de una bandeja soporte sobre la que se sitúa el sustrato (generalmente dos unidades) con sus plantas correspondientes, el agua de drenaje se acumula en la parte más baja de la bandeja (que lleva un orificio para desalojar parte del excedente drenado) donde se sitúan uno o varios electrodos que accionan el riego cuando los procesos evaporativos y de succión directa de las raíces así lo indican. Este sistema permite la obtención del drenaje prefijado de forma uniforme lo que evita despilfarros de agua y fertilizantes o estrés salino temporal si el drenaje estimado es el idóneo, ya que el aporte hídrico se corresponderá con la evapotranspiración que en cada momento sufra la planta.
En cualquier caso interesan riegos numerosos y cortos. Si observamos el transcurso de un riego en cultivo hidropónico, al tratarse de sustratos con volumen limitado por planta y mantener siempre un estado hídrico óptimo, a los pocos segundos de comenzar a caer la solución por la piqueta de goteo, se inicia el drenaje del sustrato que lava la acumulación de sales que pueda haber tenido lugar. Llega un momento a los 1-2 minutos (si el control hídrico es bien llevado) que la solución aportada es prácticamente la misma que la de salida, el prolongar durante más tiempo el riego supone un gasto innecesario de agua y fertilizantes.

NUTRICIÓN MINERAL EN CULTIVO HIDROPÓNICO

La racional conducción de la hidroponía implica el conocimiento no sólo de los procesos fisiológicos relativos a la absorción mineral e hídrica, sino también de otros aspectos como la respiración, la fotosíntesis y la transpiración que están estrechamente ligados con los primeros. La mayoría de explotaciones hortícolas comerciales que utilizan el cultivo hidropónico emplean sustratos más o menos inertes, que apenas aportan elementos minerales al cultivo, si exceptuamos la arena de origen calcáreo que suministra cantidades considerables de calcio y magnesio. La nutrición de la planta debe aportarse por completo a través de la solución nutritiva, lo que trae consigo la posibilidad de un control preciso de la nutrición mineral según especie, momento fenológico, características climáticas, etc., para obtener la mayor rentabilidad al cultivo. Ahora bien, al tratarse de sustratos inertes carecen de capacidad tampón, equivocaciones o fallos en el control de la nutrición mineral o el ajuste del pH pueden ocasionar graves perjuicios a la plantación.
La nutrición mineral de un cultivo hidropónico debe controlarse según la demanda de la planta mediante los oportunos análisis químicos, sobre todo, de la solución drenaje o la extraída del mismo sustrato. Dependiendo del análisis del agua de riego, la especie cultivada y las condiciones climáticas se elabora la solución nutritiva de partida, a partir de entonces será el propio cultivo el que dicte las siguientes soluciones nutritivas a preparar. A continuación se muestran a título orientativo las soluciones nutritivas iniciales para tomate, melón y pepino:
Iones (mmoles/l)NO3-NH4+H2PO4+K+Ca+2Mg+2SO4-2Na+Cl-
Tomate1201.5652.52<12<12
Melón Galia110.51.564.522<10<10
Pepino140.51.65.54.52.22<6<6










A partir de estos valores o los adecuados según las características de la plantación se va ajustando periódicamente la solución nutritiva. Lo más aconsejable es analizar al menos la solución de drenaje cada 15 días. En función de lo que la planta vaya tomando, de las condiciones climáticas y el estado fenológico del cultivo se vuelve a ajustar los nutrientes a aportar. En la tabla siguiente se establecen las equivalencias entre la cantidad de los fertilizantes más comúnmente usados en hidroponía y los milimoles de los distintos nutrientes que aportan:
Iones (mmoles/g fertilizante)NO3-NH4+H2PO4+K+Ca+2Mg+2SO4-2
Ácido fosfórico 75%--12.26----
Ácido nítrico 59%11.86------
Nitrato Amónico 33.5%11.9611.96-----
Nitrato cálcio 15.5% N10.290.78--4.74--
Nitrato potásico (13-0-46)9.29--9.76---
Sulfato potásico (0-0-52)---11.04--5.93
sulfato magnésico 16% MgO-----3.973.96
Nitrato magnésico 11% N7.86----3.90-
Antes se vio la necesidad de mantener unos determinados niveles de drenaje (generalmente entre el 20 y el 50%) para evitar la acumulación de iones tóxicos y un excesivo aumento de la C.E. en la zona radicular. En sustratos inertes, cuando un determinado ion se encuentra en la misma concentración en la solución nutritiva y en la de drenaje, puede suponerse que la planta lo ha dejado “escapar” en la misma proporción que el drenaje fijado, es decir si mantenemos un drenaje del 25%, y tenemos 12 mmoles/l de nitrato en la solución de entrada y en la de salida, el 25% del nitrato aportado (3 mmoles por cada litro) se van con el agua de drenaje y el 75% restante puede suponerse como absorción bruta por parte de la planta. Por esta razón los elementos tóxicos o aportados en cantidad excesiva se acumulan en la solución de drenaje respecto a la solución nutritiva, al tomar la planta proporcionalmente más cantidad de agua que de los mismos, de la misma forma si un nutriente es absorbido proporcionalmente en más cantidad que el agua, su concentración en la solución de drenaje disminuirá respecto a la solución nutritiva. El fijarnos en las concentraciones relativas de los distintos iones en las soluciones nutritiva y de drenaje y estimar que iones se absorben en mayor o menor proporción, es un método sencillo para el ajuste periódico de la solución aportada. Claro está que para ello la solución debe estar bien equilibrada, teniendo en cuenta antagonismos y sinergismos entre los distintos iones, que algunos como el calcio se absorben de forma pasiva vía xilema hacia los órganos de mayor transpiración y apenas se retransportan vía floema, que la práctica totalidad del ion amonio aportado se absorbe pero no conviene excederse ya que es una forma fitotóxica en cantidad excesiva que fomenta en demasía el desarrollo vegetativo y que puede modificar el pH de la solución del entorno radical e interacciona negativamente con otros cationes, que con arena de origen calcáreo (mal sustrato) se producen precipitaciones de fosfatos, hierro, manganeso, etc. y se libera calcio y magnesio, y una serie larguísima de consideraciones de carácter fisiológico que inciden directamente en la correcta nutrición del cultivo.
Los microelementos no suelen ajustarse por ser un tema engorroso, se suele aportar una cantidad fija de alguna mezcla comercial de ellos, reforzando individualmente alguno cuando los análisis o la sintomatología de la plantación lo aconsejen. Entendemos por microelementos Fe, Mn, Zn, Cu, B y Mo, ya que el Cl que también es esencial se requiere en escasísima cantidad y resulta tóxico en las concentraciones que normalmente tenemos en nuestras aguas de riego.
Para la preparación de la solución nutritiva se suele concentrar 100 veces, separando los fertilizantes incompatibles entre sí, y adicionándolos al 1% al agua de riego en una cuba de mezcla donde se ajusta el pH (normalmente aportando ácido nítrico) y la C.E. Es aconsejable utilizar disoluciones nutritivas de menor concentración (manteniendo el equilibrio) en verano y más concentrada en invierno, ya que siendo similares los requerimientos nutritivos de las plantas en una u otra época, durante los meses estivales la demanda hídrica es mucho mayor.

lunes, 11 de octubre de 2010

HORTALIZAS HIDROPÓNICAS, PRODUCCIÓN DE ALTO RENDIMIENTO

Producción vegetal
(SIAV) Investigadores de la cátedra de Horticultura comparan estos cultivos con los obtenidos del suelo. Hasta el momento, demostraron tener mayor rendimiento por metro cuadrado, mínimo desperdicio a cosecha y en postcosecha y reducción importante de los tiempos de la cadena productiva.

La iniciativa surgió con el objetivo de lograr hortalizas que se diferenciaran en su alta calidad de las producidas en suelo al aire libre y en invernadero. En el 2004, investigadores de la FAUBA, dirigidos por la Ing. Agr. Diana Frezza, comenzaron a ensayar con lechuga mantecosa cultivada mediante tres sistemas distintos: dos hidropónicos puros y uno con sustrato inerte.

"Durante estos dos años evaluamos distintas variables de producción y calidad. Es decir, cuánto rinde y en cuánto tiempo lo hace cada sistema, y analizamos características subjetivas y objetivas obtenidas en mediciones de laboratorio (color, azúcares, clorofila, etc.)", cuenta Frezza.

Los primeros resultados son muy alentadores: en el invernáculo de la FAUBA los investigadores lograron reducir el ciclo productivo de las lechugas en un 50% y cuadriplicar el rendimiento. Mientras que el ciclo productivo de la planta en suelo al aire libre va de 60 a 80 días, en invernadero con cultivo hidropónico se redujo a un máximo de 45 días.

Además, los agrónomos obtuvieron mayor cantidad de plantas por unidad de superficie: 36 a 39 plantas por m2 en cultivo hidropónico estático en comparación con 8 a 10 plantas por m2 en el campo.

"El sistema que dio mejores resultados fue el hidropónico con recirculación de solución nutritiva (ver foto), es el más costoso pero también el más eficiente, productivo y con menor impacto ambiental", señala la especialista entrevistada por el SIAV.

Sistema Hidropónico NFT (Técnica de Film Nutritivo). Los canales permiten la recirculación de la solución nutritiva. Es de bajo impacto ambiental.Sistema Hidropónico Estático.
El método hidropónico estático es otro modo de cultivo en agua estudiado por los investigadores, aunque permite tener mayor densidad de plantas y también recicla los nutrientes en lugar de eliminarlos por drenaje al suelo, todavía debe superar aspectos sanitarios. El desafío actual es lograr una óptima oxigenación de las raíces para evitar que se produzca necrosis en ellas y se propaguen bacterias y hongos patógenos. En la FAUBA, están ensayando con ozono, como desinfectante de alta eficiencia para controlar estos patógenos.

Optimización de la cadena
"Otro de los objetivos es lograr un producto listo para ser consumido, tenemos que reducir los costos que insumen las operaciones de postcosecha. Esto se logra altamente pues las hortalizas provenientes de los sistemas usados están muy limpias y no presentan casi ningún deterioro", continúa la directora del proyecto.

Mientras que, según información del Mercado Central, entre un 20 a 30% de la planta se pierde en la cadena de producción debido a variados deterioros, en los sistemas ensayados se aprovecha la totalidad de lo cosechado.

El equipo de Frezza cosecha la lechuga e inmediatamente envasa en bolsas de poliolefina (ver foto), un polietileno de bajo micronaje que tiene permeabilidad al oxígeno y al dióxido de carbono, ideal para conservar esta hortaliza.

Los cultivos sin suelo, ya sea en agua o sustratos, también son una opción para situaciones desérticas o con suelos no aptos.
"Trabajamos en atmósferas modificadas, cosechamos, envasamos y hacemos un seguimiento durante 7 a 10 días. El producto va a cámara a 1 °C grado (temperatura óptima) y a 8 °C que es la temperatura de góndola de supermercado. Realizamos muestreos de las bolsas cada dos días. Esto es para determinar la fecha de vencimiento del producto", explica la investigadora.

Un aspecto ventajoso de los métodos en invernadero sin suelo, consiste en que es más fácil controlar las necesidades nutricionales de la planta en cada etapa del ciclo, esto permite regular el aporte de fertilizantes.

"Cuando se estudiaron soluciones nutritivas con diferentes niveles de calcio se obtuvieron efectos significativos sobre el crecimiento y sobre la calidad en postcosecha del producto. También se detectó una reducción de la concentración de nitrógeno en el último tercio del ciclo de cultivo, logrando una importante disminución de nitratos en tejido, lo que determinó un producto de mayor calidad por su menor contenido de nitratos, y por otro lado, una merma en la cantidad de fertilizante nitrogenado usado en el momento en que se produce la mayor absorción de nitrógeno", detalla Frezza.

Para obtener un producto más saludable y minimizar el uso de sustancias potencialmente tóxicas, el equipo experimentará el año que viene la aplicación de agentes biológicos que son bioestimulantes del crecimiento y controladores de enfermedades. También estudiarán cómo lograr mayor eficiencia en el uso del recurso agua.

Finalmente, la directora señala que "estos sistemas son una alternativa productiva para obtener productos de alto valor y que se adecuan muy bien a la tecnología utilizada para el mínimo procesado de hortalizas."

HORTALIZAS HIDROPÓNICAS, PRODUCCIÓN DE ALTO RENDIMIENTO

Producción vegetal
(SIAV) Investigadores de la cátedra de Horticultura comparan estos cultivos con los obtenidos del suelo. Hasta el momento, demostraron tener mayor rendimiento por metro cuadrado, mínimo desperdicio a cosecha y en postcosecha y reducción importante de los tiempos de la cadena productiva.

La iniciativa surgió con el objetivo de lograr hortalizas que se diferenciaran en su alta calidad de las producidas en suelo al aire libre y en invernadero. En el 2004, investigadores de la FAUBA, dirigidos por la Ing. Agr. Diana Frezza, comenzaron a ensayar con lechuga mantecosa cultivada mediante tres sistemas distintos: dos hidropónicos puros y uno con sustrato inerte.

"Durante estos dos años evaluamos distintas variables de producción y calidad. Es decir, cuánto rinde y en cuánto tiempo lo hace cada sistema, y analizamos características subjetivas y objetivas obtenidas en mediciones de laboratorio (color, azúcares, clorofila, etc.)", cuenta Frezza.

Los primeros resultados son muy alentadores: en el invernáculo de la FAUBA los investigadores lograron reducir el ciclo productivo de las lechugas en un 50% y cuadriplicar el rendimiento. Mientras que el ciclo productivo de la planta en suelo al aire libre va de 60 a 80 días, en invernadero con cultivo hidropónico se redujo a un máximo de 45 días.

Además, los agrónomos obtuvieron mayor cantidad de plantas por unidad de superficie: 36 a 39 plantas por m2 en cultivo hidropónico estático en comparación con 8 a 10 plantas por m2 en el campo.

"El sistema que dio mejores resultados fue el hidropónico con recirculación de solución nutritiva (ver foto), es el más costoso pero también el más eficiente, productivo y con menor impacto ambiental", señala la especialista entrevistada por el SIAV.

Sistema Hidropónico NFT (Técnica de Film Nutritivo). Los canales permiten la recirculación de la solución nutritiva. Es de bajo impacto ambiental.Sistema Hidropónico Estático.
El método hidropónico estático es otro modo de cultivo en agua estudiado por los investigadores, aunque permite tener mayor densidad de plantas y también recicla los nutrientes en lugar de eliminarlos por drenaje al suelo, todavía debe superar aspectos sanitarios. El desafío actual es lograr una óptima oxigenación de las raíces para evitar que se produzca necrosis en ellas y se propaguen bacterias y hongos patógenos. En la FAUBA, están ensayando con ozono, como desinfectante de alta eficiencia para controlar estos patógenos.

Optimización de la cadena
"Otro de los objetivos es lograr un producto listo para ser consumido, tenemos que reducir los costos que insumen las operaciones de postcosecha. Esto se logra altamente pues las hortalizas provenientes de los sistemas usados están muy limpias y no presentan casi ningún deterioro", continúa la directora del proyecto.

Mientras que, según información del Mercado Central, entre un 20 a 30% de la planta se pierde en la cadena de producción debido a variados deterioros, en los sistemas ensayados se aprovecha la totalidad de lo cosechado.

El equipo de Frezza cosecha la lechuga e inmediatamente envasa en bolsas de poliolefina (ver foto), un polietileno de bajo micronaje que tiene permeabilidad al oxígeno y al dióxido de carbono, ideal para conservar esta hortaliza.

Los cultivos sin suelo, ya sea en agua o sustratos, también son una opción para situaciones desérticas o con suelos no aptos.
"Trabajamos en atmósferas modificadas, cosechamos, envasamos y hacemos un seguimiento durante 7 a 10 días. El producto va a cámara a 1 °C grado (temperatura óptima) y a 8 °C que es la temperatura de góndola de supermercado. Realizamos muestreos de las bolsas cada dos días. Esto es para determinar la fecha de vencimiento del producto", explica la investigadora.

Un aspecto ventajoso de los métodos en invernadero sin suelo, consiste en que es más fácil controlar las necesidades nutricionales de la planta en cada etapa del ciclo, esto permite regular el aporte de fertilizantes.

"Cuando se estudiaron soluciones nutritivas con diferentes niveles de calcio se obtuvieron efectos significativos sobre el crecimiento y sobre la calidad en postcosecha del producto. También se detectó una reducción de la concentración de nitrógeno en el último tercio del ciclo de cultivo, logrando una importante disminución de nitratos en tejido, lo que determinó un producto de mayor calidad por su menor contenido de nitratos, y por otro lado, una merma en la cantidad de fertilizante nitrogenado usado en el momento en que se produce la mayor absorción de nitrógeno", detalla Frezza.

Para obtener un producto más saludable y minimizar el uso de sustancias potencialmente tóxicas, el equipo experimentará el año que viene la aplicación de agentes biológicos que son bioestimulantes del crecimiento y controladores de enfermedades. También estudiarán cómo lograr mayor eficiencia en el uso del recurso agua.

Finalmente, la directora señala que "estos sistemas son una alternativa productiva para obtener productos de alto valor y que se adecuan muy bien a la tecnología utilizada para el mínimo procesado de hortalizas."

martes, 21 de septiembre de 2010

Control biológico de Bemisia tabaci

 En la zona del Campo de Cartagena se llevó a cabo un ensayo de control de B. tabaci en pimiento mediante sueltas de Eretmocerus mundus y Eretmocerus eremicus en 4 invernaderos.

En dicho ensayo se compararon dos especies de parasitoides (tratamientos): Eretmocerus eremicus, parasitoide utilizado hasta el momento para el control biológico de Bemisia tabaci en pimiento y Eretmocerus mundus, parasitoide autóctono y más abundante de B. tabaci en la costa mediterránea. La eficacia de E. mundus resultó ser mucho mayor que la de E. eremicus, ya que a pesar de que con ambos tratamientos se logró mantener niveles de B. tabaci bajos, estos fueron más reducidos en los invernaderos en los que se soltó E. mundus.

Además, en estos últimos se alcanzaron valores de parasitismo más elevados, habiéndose empleado dosis de suelta menores. Durante el ensayo, se puso de manifiesto la gran importancia de las sueltas al inicio del cultivo, las cuales posibilitaron un muy buen control de las primeras y sucesivas generaciones de B. tabaci en los diferentes invernaderos. Además, en los invernaderos donde se soltó E. eremicus, este fue desplazado por E. mundus proveniente del exterior de los invernaderos

El Campo de Cartagena es una zona pionera en la aplicación de programas de manejo integrado de plagas basados en la utilización de auxiliares en el cultivo de pimiento en la zona del Sureste español. Desde mediados de la pasada década en esta zona se empezó a utilizar auxiliares para el control de plagas y desde entonces la superficie de pimiento cultivado bajo este tipo de manejo ha ido aumentando espectacularmente año tras año (Van der Blom, 2002).

En general, no solo para el control de B. tabaci, el empleo de enemigos naturales para el control de las diferentes plagas que afectan a los diversos cultivos agrícolas deriva en la obtención de cosechas más sanas y libres de residuos. Deriva también en la realización de una agricultura más acorde y respetuosa con el medio ambiente que aquella en la que el control de plagas se hace con el empleo de plaguicidas exclusivamente. Además de reducir la cantidad de residuos acumulados, derivados de la aplicación continua de plaguicidas, se favorece el mantenimiento y el aumento de la biodiversidad dentro de los propios cultivos y del medio que los rodea (Nicholls et al., 1999).

Uno de los problemas que más afecta al cultivo de pimiento, fundamentalmente desde la década de los noventa, es la incidencia de la mosca blanca Bemisia tabaci. Sus daños pueden derivar en descensos de los rendimientos económicos del cultivo, facilitar la incidencia de enfermedades fúngicas (negrilla) que también repercuten en pérdidas de productividad y de calidad de los frutos y por tanto una pérdida de competitividad (De Liñán et al., 1998).

E. eremicus era hasta la fecha el principal parasitoide empleado en el control biológico de B. tabaci. Sin embargo, a partir de diversos estudios (Rodríguez-Rodríguez, 1994 y Van der Blom, 2002), se apuntó las grandes posibilidades que E. mundus podía ofrecer como agente de control biológico de B. tabaci. De este modo, KOPPERT BIOLOGICAL SYSTEMS se decidió a realizar una cría en masa de este parasitoide que derivó en que a principios del 2002 se dispusiera de E. mundus para su utilización en el control biológico de B. tabaci en explotaciones agrícolas (Urbaneja, 2002; Stansly et al., 2002).

E. mundus es un parasitoide bastante específico de B. tabaci, mostrando gran preferencia por esta especie, mientras que E. eremicus es una parasitoide, que si bien es capaz de producir un parasitismo importante sobre B. tabaci, muestra mayor preferencia por Trialeurodes vaporariorum (Greenberg et al., 2002). En la figura 1 pueden apreciarse dos importantes diferencias morfológicas entre E. mundus y E. eremicus. Ambos parasitoides presentan un tipo de reproducción arrenotóquica (de huevos fecundados emergen hembras y de huevos no fecundados emergen machos). Son parasitoides koinobiontes (no matan a su hospedante al parasitarlo sino que lo deja seguir creciendo mientras va alimentándose de él, para finalmente provocarle la muerte) y solitarios (solo se desarrolla un individuo en cada hospedante). Además son ecto y endoparásito ya que inicialmente la hembra, tras colocarse de espaldas y levantar las ninfas de B. tabaci con sus patas posteriores, depositan sus huevos bajo estas (Gerling et al., 1998; Figura 2 B1-C). De los huevos surgen las larvas, las cuales se introducen en el interior del cuerpo de las ninfas de B. tabaci a través de un pequeño opérculo practicado en la parte inferior del cuerpo de esta. Posteriormente, completan su desarrollo juvenil (tres estadios juveniles y uno de pupa; Hazef et al., 1978) en el interior del cuerpo de su hospedante. En las figuras 2D y 2E puede verse una ninfa y una pupa de B. tabaci parasitadas. Tras completar su desarrollo juvenil, los adultos salen al exterior del exhuvio pupal a través de un opérculo de forma circular practicado en la parte anterior (Figura 2F). E. mundus es capaz de parasitar todos los estadios juveniles de B. tabaci, excepto el de pupa, si bien muestra mayor preferencia por los de L2 y L3 (Foltyn y Gerling, 1985).

Además de producir la muerte de su hospedante por causa del parasitismo, E. mundus produce una mortalidad considerable de B. tabaci a partir de picaduras alimentarias, pudiendo ser de aproximadamente el 10% de la mortalidad provocada por el parasitismo (Gerling y Freid, 2000), mientras que en el caso de E. eremicus este porcentaje puede llegar, en ocasiones, hasta el 50% (Hoddle, 1999). En la figura 2B2 puede observarse una hembra de E. mundus alimentándose de una larva de B. tabaci tras haberle practicado una picadura alimentaria.

Los objetivos que se plantearon para el presente ensayo fueron: conocer la eficacia de E. mundus para el control de B. tabaci en pimiento en invernaderos comerciales y comparar dicha eficacia frente a la de E. eremicus.


Material y Métodos

El ensayo se realizó en cuatro invernaderos del Campo de Cartagena, cuyas características y localización pueden verse en la Tabla 1. Los invernaderos se agruparon de dos en dos, conformando de este modo 2 bloques. En el ensayo se compararon dos tratamientos: E. eremicus y E. mundus. En cada bloque se le asignó a cada uno de los invernaderos uno de los tratamientos. Los auxiliares empleados en el presente ensayo fueron facilitados por KOPPERT B. S. quien comercializa E. mundus bajo el nombre comercial de BEMIPAR y E. eremicus bajo el nombre comercial de ERCAL (Koppert B. S. 1999; Urbaneja, 2002).

Cada uno de los invernaderos se manejó de forma independiente. Esto permitió que las sueltas de auxiliares se ajustasen mucho mejor a las condiciones internas de cada uno de los invernaderos.

Los puntos de suelta se distribuyeron de forma regular a lo largo y ancho de los invernaderos. En cada suelta se emplearon un número de puntos de suelta similar al que se emplea en el caso de invernaderos normales (25 puntos/botella BEMIPAR 3000; 50 puntos/caja ERCAL 3000). En la tabla 2 pueden verse los valores entre los que oscilaron las dosis de suelta empleadas en cada invernadero, el número de semanas en que se hicieron sueltas a lo largo del ensayo, así como la dosis de suelta total por metro cuadrado empleada en cada uno de los invernaderos a lo largo de todo el ensayo.

Los muestreos se hicieron semanalmente, habiéndose realizado un total de 25. El primero de ellos se realizó el 16-1-02 y el último el 3-7-02. En cada uno de los conteos se muestrearon en 16 zonas repartidas al azar por el invernadero, tomando tres plantas por zona (48 plantas por invernadero). A su vez, en cada una de estas plantas se muestrearon tres hojas según la estratificación de B. tabaci en pimiento (Calvo, 2002): hoja del 3er nudo, hoja del 6º nudo y una hoja de la parte baja (a partir de semana 9). En cada una de estas hojas se contabilizaron los adultos de B. tabaci, ninfas de B. tabaci (antes de semana 16 ninfas + pupas de B. tabaci), pupas de B. tabaci (a partir de semana 16), pupas de B. tabaci y adultos de Eretmocerus spp. A partir de los datos recogidos en los sucesivos muestreos se pudo obtener una evolución de las poblaciones de B. tabaci y del parasitismo en los diversos invernaderos.

Se obtuvieron dos índices de parasitismo diferentes: el primero considerando el total de estadíos juveniles de B. tabaci (ninfas de B. tabaci parasitadas o no y pupas de B. tabaci) frente al número de pupas parasitadas; el segundo considerando únicamente el número de pupas de B. tabaci frente al número de pupas parasitadas . En cada uno de los invernaderos con un intervalo de 15 días y por todo el invernadero se recogían hojas en las cuales había pupas parasitadas de B. tabaci. Posteriormente estas hojas eran trasladadas a laboratorio. Una vez allí las hojas se introducían en un medio adecuado (sobres de papel de 23 x 27 cm con un vial de 5 ml con miel) para que de las pupas parasitadas de B. tabaci emergieran los adultos de los parasitoides. Finalmente se determinaba la especie a la cual pertenecían estos adultos observándolos bajo microscopio óptico. La determinación de la especie se hacía a partir de la observación de las diferencias morfológicas vistas en la figura 1. Estas observaciones permitieron establecer qué parasitoide de B. tabaci predominaba a lo largo del ensayo en cada uno de los invernaderos.


Resultados

Evolución de la población de B. tabaci y del parasitismo

Bloque 1
Independientemente del tratamiento, en ambos invernaderos se mantuvieron a lo largo de todo el ensayo niveles muy reducidos de B. tabaci, sin que en ninguno de los invernaderos se detectara en ningún momento el desarrollo de daños en el cultivo derivados de la acción de B. tabaci (Figura 3A). En el invernadero con suelta de E. mundus los niveles de B. tabaci fueron inferiores (incluso más de la mitad) a los registrados en el invernadero en que se soltó E. eremicus a lo largo de todo el ensayo, salvo al inicio del mismo (Figura 3A), donde este nivel en las semanas iniciales fue algo superior en el invernadero con suelta de E. mundus.

En el bloque 1, tras detectarse los primeros valores de parasitismo en la semana 9 en el invernaderos de E. mundus y en la 10 en el invernadero de E. eremicus, en todas las semanas posteriores del ensayo se observó un cierto nivel de parasitismo (Figura 3A). Los mayores índices de parasitismo respecto del total de la población de B. tabaci se observaron en los invernaderos de E. mundus (60%, semanas 12 y 18), siendo además en este invernaderos en el que en la mayoría de las semanas se observaron los mayores valores de parasitismo (Figura 3A). En este mismo bloque, los valores que se alcanzaron en cuanto a parasitismo respecto del estadío de pupas de B. tabaci fueron muy elevados (casi siempre superiores al 90%), lográndose en diversas semanas, en los invernaderos de E. mundus (semanas 17, 19, 20 y 21) y en el de E. eremicus (semana 25), alcanzar el 100% de pupas de B. tabaci parasitadas (Figura 3B). Este índice, en la mayor parte de las semanas, mostró valores superiores en el invernadero de E. mundus que en el invernadero de E. eremicus.

Bloque 2
En ambos invernaderos se logró mantener a B. tabaci en unos niveles muy reducidos. No se detectaron daños derivados de la acción de esta mosca blanca en el cultivo. En la semana 23 fue donde se alcanzó el máximo valor (1,8 ind/hoja) y que se registró en el invernadero con suelta de E. eremicus (Figura 4A). En los invernaderos de este bloque las diferencias en cuanto a nivel de mosca blanca en el cultivo entre el invernadero con suelta de E. eremicus y el invernadero con suelta de E. mundus fueron mucho más marcadas que entre los invernaderos del bloque 1. Así, los niveles de B. tabaci en el invernadero con suelta de E. mundus fueron muy inferiores en la mayor parte de las semanas a los que se registraron en el invernadero con suelta de E. eremicus (Figura 4A). En el bloque 2 los primeros valores de parasitismo se dieron en la semana 9 en el invernadero de E. mundus y en la 10 en el de E. eremicus. Posteriormente durante todo el ensayo apareció un cierto nivel de parasitismo en los 2 invernaderos (Figura 4A). Los mayores valores de parasitismo respecto del total de estadíos juveniles de B. tabaci se alcanzaron en el invernadero de E. mundus, alcanzando su máximo en la semana 10 (65%; Figura 4A). El parasitismo respecto del estadío de pupa de B. tabaci, que en la mayor parte de las semanas fue superior en el invernadero de E. mundus, fue en gran parte de las semanas superior al 85-90%, alcanzando en varias de ellas (semanas 22 y 23 en invernadero de E. mundus y semana 26 invernadero de E. eremicus) el 100% (Figura 4B).

Ratio de especies de parasitoides de B. tabaci emergidos en laboratorio

En la parte inicial del ensayo en los invernaderos en que se soltaba E. eremicus exclusivamente era este parasitoide el que predominaba (Figura 5-6 B). Pero en los meses posteriores pudo comprobarse como E. mundus iba desplazando a E. eremicus de forma secuencial. De este modo en el invernadero de E. eremicus del bloque 2 este parasitoide llegó prácticamente a desaparecer (Figura 6B). En el caso del invernadero de E. eremicus perteneciente al bloque 1 la evolución es parecida a la del bloque 2, si bien en este caso el desplazamiento de E. eremicus por parte de E. mundus fue menos intensa, pero también muy importante (Figura 5B). En los invernaderos de los bloques 1 y 2 pertenecientes al tratamiento de E. mundus fue este el que predominó (Figura 5-6 B). Este predominio fue más fuerte en el invernadero perteneciente al bloque 2, ya que en este a lo largo de todo el ensayo el porcentaje de adultos de E. mundus fue del 100% (Figura 6A). En el caso del invernadero del bloque 1 en tres meses aparecieron en un cierto porcentaje adultos de E. eremicus, pero que fue casi insignificante (Febrero: 5%; Marzo: 8%; Mayo: 2%) para al final desaparecer (Figura 5A). Este hecho se debió a que antes del inicio del ensayo en los invernaderos del bloque 1 se habían realizado sueltas de E. eremicus. También se detectó la aparición de Encarsia lutea (Hym: Aphelinidae) en dos de los invernaderos: en el invernadero de E. mundus del bloque 1 (2% de adultos de parasitoides en Junio); en el invernadero de E. eremicus del bloque 2, en los meses de Mayo y Junio con un 6% y un 3% de los adultos de parasitoides respectivamente (Figura 6B).


Discusión

En todos los invernaderos empleados en el presente ensayo se logró mantener a lo largo de todo el ensayo niveles muy reducidos de B. tabaci, sin que en ninguno de los invernaderos se registraran daños de B. tabaci en el cultivo. Los niveles de B. tabaci fueron aún más reducidos en los invernaderos de E. mundus que en los invernaderos de E. eremicus. En el control de B. tabaci en los diferentes invernaderos a lo largo de todo el ensayo tuvo gran importancia el control ejercido sobre las poblaciones de B. tabaci existentes en los invernaderos en el momento en el que se iniciaron las sueltas. El conseguir controlar de forma eficaz estas poblaciones iniciales en los invernaderos permitió disponer de una importante reserva de parasitoides. Dicha reserva contribuyó posteriormente, junto a las sueltas de auxiliares que se realizaron posteriormente, a controlar eficazmente a los descendientes de las primeras poblaciones de B. tabaci de los invernaderos y a los descendientes de los adultos de B. tabaci que hubieran ido introduciéndose al invernadero desde el exterior del mismo. En los invernaderos de E. eremicus a partir de abril-mayo el control de B. tabaci se debió fundamentalmente a la acción de E. mundus y no a la de E. eremicus. Ya que según muestran los resultados a partir de estos meses E. mundus fue desplazando a E. eremicus en los invernaderos donde se había soltado este último parasitoide. E. mundus también fue capaz de desplazar a E. eremicus en diversos invernaderos del Sur de España en los que se siguió la evolución de las poblaciones de parasitoides de B. tabaci (Van der Blom, 2002). En un ensayo sobre competencia realizado en jaulas de 50x50x50 cm se vio como en tan solo una generación E. mundus fue capaz de desplazar casi por completo a E. eremicus (López, 2002). Además, en el presente ensayo además de E. mundus y E. eremicus se detectó la presencia de Encarsia lutea. En un trabajo sobre identificación de parasitoides autóctonos de B. tabaci en Almería (Rodríguez-Rodríguez et al., 1994) obtuvieron resultados semejantes, ya que encontraron E. mundus, E. lutea y E. transvena.

A partir de la semana 9 en los invernaderos de E. mundus y de la semana 10 en los invernaderos de E. eremicus y hasta el final del ensayo se pudo observar un cierto nivel de parasitismo en todos los invernaderos. Los índices de parasitismo respecto del total de estadíos juveniles de B. tabaci fueron en la mayor parte de las semanas superiores en los invernaderos de E. mundus que en los invernaderos de E. eremicus. Estos valores pueden parecer puntualmente bajos, sin embargo, en un ensayo realizado sobre calibración de dosis de suelta en condiciones de semicampo (Calvo, 2002), en el cual el porcentaje de parasitismo también se calculó respecto del total de estadíos jóvenes de B. tabaci, se logró un buen control de B. tabaci habiéndose registrado índices de parasitismo algo inferiores que en el presente ensayo. Hay que resaltar también que este porcentaje se calculó únicamente teniendo en cuenta el estadío de pupa parasitada respecto del resto de estadíos juveniles presentes, incluyendo en estos últimos ninfas que pudiesen estar parasitadas. A partir de la semana 16 se empezó a contabilizar por separado pupas y ninfas de B. tabaci. Esto posibilitó el empezar a calcular también el parasitismo respecto del estadío de pupa de B. tabaci. Este índice también sirvió para poner de manifiesto el grado de control sobre B. tabaci, ya que en muchas semanas fue del 100% o muy próximo a este valor. Observando estos valores puede afirmarse que, una vez establecido el parasitoide en el cultivo, se consiguió controlar casi totalmente las poblaciones de B. tabaci existentes en el invernadero y que por lo tanto la mayor parte de los adultos de B. tabaci presentes en los invernaderos se debió a las entradas desde el exterior y no a los que evolucionaron a partir de una generación previa presente en el invernadero. En los invernaderos de E. eremicus, según este parasitoide iba siendo desplazado por E. mundus, el parasitismo era cada vez más provocado por la acción de E. mundus. En ambos bloques en los invernaderos de E. mundus se emplearon dosis de suelta menores y se hizo un menor número de sueltas que en los invernaderos de E. eremicus. Las dosis de suelta oscilaron entre 0,25 y 0,75 ind/m2 semana. En el ensayo sobre calibración de dosis de suelta de E. mundus citado anteriormente (Calvo, 2002), con seis sueltas de 1,5 ind/m2 en pimiento, se logró controlar una entrada inicial muy fuerte. También se indicaba en este ensayo que con unas dosis inferiores o con menor número de sueltas se podrían controlar en condiciones de campo como las que se presentan en Campo de Cartagena poblaciones de B. tabaci, lo cual coincidiría con el manejo realizado en el presente ensayo. Sin embargo, las dosis de suelta a emplear, como en el presente trabajo, estarían sujetas a un criterio técnico, el cual a su vez estaría en función de diversos factores como la climatología, cultivo, estado del cultivo, nivel de la plaga, etc.

El poder contar con E. mundus para el control biológico de B. tabaci supondrá el poder realizar un control mucho más eficaz contra B. tabaci, empleando además dosis de suelta más reducidas que con E. eremicus. Además, es un parasitoide específico de B. tabaci, bien adaptado a las condiciones de la zona del Sureste de España, por ser autóctono, y que muestra una gran sincronía con su hospedante. Todo ello lo convierte, como ya se ha indicado, en una importante y eficaz arma para el control biológico de B. tabaci. Cabe resaltar también que E. eremicus es un auxiliar que presenta una elevada eficacia contra Trialeurodes vaporariorum (mosca blanca de los invernaderos), contra la cual E. mundus resulta poco eficaz. Por tanto, E. eremicus sería el arma a utilizar contra esta mosca blanca. Bien utilizándolo solo cuando aparezca solamente T. vaporariorum, o junto a E. mundus cuando aparezcan T. vaporariorum y B. tabaci en un mismo invernadero.


Agradecimientos

Los miembros del presente proyecto quieren mostrar su agradecimiento a las empresas que han colaborado en la realización del presente ensayo BIOCAMPO y SURINVER, por permitirnos utilizar sus invernaderos. También para los técnicos de estas empresas Javier Barrios y Héctor López (BIOCAMPO) y Francisco Torró (SURINVER) y para los de KOPPERT B. S. Julián Giner, Yolanda Vicedo y Juana Mª Ruiz. También para el personal del departamento de producción de KOPPERT B.S. de Águilas (Murcia) y a todas aquellas personas que han participado en el desarrollo de E. mundus como agente de control biológico de B. tabaci.


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sábado, 11 de septiembre de 2010

Horticultura en invernaderos, control de plagas mayores

plagas mayores en invernaderos

Existen diferentes tipos de animales mayores: topos, cotuzas o tuzas, tacuazines o zariguellas, ratas y ratones, culebras, y algunos lagartijas o garrobos que gustan de las hortalizas, una mejores formas de controlar estas plagas es a traves de barreras fisicas, y la que mejor me ha resultado es sembrar en cultivos cerrados con cunas que estan a 50 cms de altura del suelo, a parte de tener mejor control de plagas del suelo, evito el daño que hacen los animales mayores. estas cunas pueden fabricarse de bloques de cemento, ladrillo de barro cocido, de madera o de recipientes platicos tipo cubetas.

Otra barrera física importante es el piso del invernadero o vivero cerrado, para evitar la entrada subterranea de la cotuzas, he tirado un tendido de grava (piedra triturada) mezclada con arena gruesa, la capa mide aproximadamente 10 cms de altura, se ha compactado y sobre ella he sembrado una zacate rastrero llamada zacate estrella, el cual amarra la grava con la arena y deja una malla natural dificil de romper. la altura de este zacate se controla con una podadora de gasolina para cortar el cesped.

La otra barrera la constituyen las paredes del vivero, las que se tienen que cubrir con un material tipo papel que deja pasar el aire pero filtra las esporas de los hongos, este papel en El Salvador lo conocemos con el nombre de agribon, otros utilizan una tela zaranda contra insectos, que permite el paso del aire, pero tambien el de las esporas, hay que recordar que los espacions dentro de los invernaderos son mas calidos y humedos por lo que se genera más facilmente la proliferacion de hongos dañinos. para contratrestar esto, es imporantisimo EL INTERCAMBIO DE AIRE, y esto se logra con las paredes laterales, ya que por lo genral el techo se hace impermeable. A proposito del techo, es aconsejable hacerlo de dos aguas, y a nivel del centro del techo hay que dejar otro respiradero para la salida del aire caliente, es por ello que los mejores diseños de invernadero tienen un segundo pequeño techo al centro, esto es para que salga el aire caliente en la zona de mayor convergencia de las aguas del techo.

La literatura técnologica dice que deben ser de un materia que filtre los rayos Ultra violeta, pero la malla zombra hace esta funcion, es por ello que con el hecho de colocar un film trasparente de polietileno bajo la malla sombras evitas la entrada del agua lluvia, apreciada por muchos, pero cuando es acida y cae en tiempo de floracion puede ocacionarte perdidas, yo por eso recolecto el agua lluvia aparte, el invernadero tiene canales al final del techo que facilitan la reoleción del agua que cae en el area techada, luego mido su Ph y salinidad (vivo cerca de la costa) y si es apta, la riego por goteo a las plantas dentro del invernadero.

Volviendo a las paredes, como son de un material tipo papel filtro, para que los roedores no lo rompan , por fuera he colocado una malla metalica fina, ademas perimentralmente siembro plantas de olor fuerte como ruda, albahaca, ajo cebolla, que son olores que difrazan los olores que emanan los cultivos de adentro y atraen a las plagas mayores.

Otra forma de controlar las plagas mayores es colocar trampas grandes y el cebo es el fruto de lo que estamos cultivando, esto es para monitoriar el tipo de animal que pueda estar merodiando. y así poder utilizar depredaderes naturales: si son ratas o ratones las gatAs son las mejores depredadores, los garOs son malos cazadores , son mejores la hembras, para las cotuzas y zariguellas son los perros los mejores depredadores.
Hay culebras ratoneras que perfectamente pueden habitar el invernadero para el control de los roedores y reptiles menores, en lo personal yo les tengo fovia a las vivoras y prefiero colocar trampas dentro del vivero. si un animal entra es porque una pared o el techo ha sido violentado,
gracias por dejarme compartir mi experiencia con ustedes.



jueves, 26 de agosto de 2010

VIRUS EN CULTIVOS HORTÍCOLAS INTENSIVOS


1. CONCEPTO E IMPORTANCIA

Las pérdidas que producen los virus en la agricultura, son cuantiosas. Se estima que las virosis han llegado a producir pérdidas de muchos miles de millones de pesetas, en cultivos protegidos.

En general, los virus provocan un descenso en la fotosíntesis, disminuyen la cantidad de hormonas de crecimiento, descienden el nivel de nutrientes en la planta y aumentan la respiración.

Pero... ¿ que son los virus ?.

Son nucleoproteínas de tamaño miles de veces inferior a un milímetro, capaces de invadir células vivas y multiplicarse dentro de ellas, causando diversas enfermedades que se conocen como virosis. Los animales, los vegetales, los hongos, etc., padecen los ataques de los virus. En los seres humanos causan multitud de males, desde un simple catarro hasta el SIDA. Se conocen más de 2.000 virus diferentes, de los cuales un 25 por ciento afectan a los vegetales; son los que se conocen como fitovirus.
La mayoría de los fitovirus no suelen ser específicos. Es decir, uno de ellos puede atacar a distintas especies vegetales, y cada una de éstas puede sufrir el ataque de varios virus diferentes.
Todos los virus que infectan a las plantas, constan por lo menos de un ácido nucleico y una proteína que envuelve a este. Las formas de los virus son muy variables. Existen virus alargados, en forma de filamento sinuoso, virus en forma de varilla rígida, virus baciliformes y virus poliédricos.

2. TRANSMISIÓN.
Los virus se pueden transmitir de una planta a otra por propagación vegetativa, es decir, injertos, esquejes, etc., por transmisión mecánica provocadas por herramientas agrícolas como tijeras de podar, por semillas, por polen, pero sobre todo por insectos.
Los insectos, son sin duda los vectores de fitovirus más eficaces. Los insectos vectores más importantes son los chupadores.

Los virus transmitidos por insectos se clasifican en persistentes y no persistentes. Los virus no persistentes se transmiten en las piezas bucales de los insectos (estiletes en el caso de los chupadores), donde pueden permanecer viables desde pocos minutos, hasta varias horas.
Los virus persistentes, en cambio, pasan al interior del insecto y de ahí a la saliva, para ser inoculados a otros hospedantes. A veces, algunos virus pueden multiplicarse dentro del vector. Los virus no pasan de una muda a otra, ni de la madre al huevo.

3. TIPOS DE VIRUS

El virus de la cuchara (TYLCV) apareció por primera vez en Italia en 1988, y debe su nombre a que los foliolos presentan un aspecto encorvado, semejante a una cuchara.
Este virus se transmite con buena eficiencia por poblaciones de mosca blanca, del tipo Bemisia tabaci. Existe otra mosca blanca también frecuente en los invernaderos, Trialeurodes vaporariorum, pero no parece que sea vector del virus de la cuchara.

Tanto las larvas como los adultos de Bemisia, son capaces de adquirir el virus de las plantas infectadas durante la fase de alimentación, que de cualquier modo, no debe tener una duración inferior a 15 o 30 minutos.

Después de la adquisición del virus por parte del insecto, sigue un período de latencia de 17 a 21 horas durante el cual el insecto no está en condiciones de transmitir el virus, ya que está invadiendo su sistema circulatorio. Posteriormente, el vector está en condiciones de transmitir el virus durante unos 30 días, es decir, durante toda la vida del adulto.

El virus de la cuchara no puede ser transmitido mecánicamente, ni siquiera por la semilla, al menos en tomate.
Las plantas infectadas por virus de la cuchara se muestran con una talla notablemente reducida, con las yemas apicales y axilares duras. Las hojas se presentan enrolladas, pequeñas y coriáceas, con el limbo más o menos amarillento.

Las hojas que se desarrollan en la primera fase de la infección, aparecen enrolladas hacia la parte inferior de sus nerviaciones medianas, mientras que las que se desarrollan más tarde, presentan los bordes vistosamente amarillentos y vueltos hacia arriba, teniendo la planta un aspecto general de raquítica y de mata arbustiva.

El virus de las venas amarillas del pepino (CVYV), es de reciente introducción en el poniente almeriense, y afecta a todas las especies de la familia de las cucurbitáceas, como pepino, melón, calabacín y sandía. Está extendido por todo el mediterráneo oriental; Israel, Valle del Jordán y Turquía.

En las hojas se observa un amarilleamiento de las nerviaciones o de las venas, que le da nombre al virus. Dependiendo del momento de la infección, estos síntomas pueden presentarse de forma general por toda la planta, así como un menor desarrollo de la misma.

En frutos de pepino se produce un mosaico verde claro o verde oscuro.

Este virus se transmite también por Bemisia y se ha señalado una baja efectividad por parte del insecto, necesitando un número de 15 a 20 insectos por planta como mínimo, para la transmisión de este virus. Artificialmente puede ser transmitido de forma mecánica, de forma poco eficiente, pero posible.

Otro virus que se produce con mucha frecuencia en el pepino, es el virus del amarilleo (CuYV), en el que las hojas presentan mosaicos amarillos en las zonas internerviales, con los nervios de color verde normal. No se observan síntomas en los frutos, sólo reducción del rendimiento.

El virus de las manchas bronceadas del tomate o spotted (TSWV), se transmite mediante trips. Estos insectos además de provocar heridas en las plantas con los pinchazos que producen al alimentarse, dañan también a la planta en la puesta de huevos, ya que estos se colocan por parte del insecto bajo la epidermis del vegetal.
Este virus ataca también a tomate, y las primeras manifestaciones sintomatológicas de la virosis, son manchas anulares o redondeadas de 3 a 4 milímetros de diámetro, primeramente cloróticas y después de color pardo que aparecen en las hojas apicales.

Cuando avanza esta virosis, las plantas infectadas presentan una marcada reducción de crecimiento, y recurvado del eje principal de las hojas, hacia abajo. En las hojas basales aparecen lesiones necróticas, que pueden afectar a todo el limbo.

Los frutos de tomate presentan machas de color amarillento a parduzco, de forma redondeada o anular. Normalmente, estos frutos son de tamaño inferior a lo normal y pueden presentar deformaciones.

El spotted en pimiento, produce en las plantas atacadas enanismo, recurvado de las hojas hacia abajo, manchas anulares clorótico-necróticas en las hojas maduras, así como bronceado y necrosis en las jóvenes.
En los frutos de pimiento, aparecen manchas de color amarillento o verduzco, aisladas o confluentes de forma circular, que tienen un diámetro de unos dos centímetros. Con frecuencia los frutos presentan dimensiones reducidas y vistosas deformaciones

4. MEDIDAS PREVENTIVAS.

Los métodos de lucha que se producen en estos virus que se han descrito hasta ahora, se basan fundamentalmente en el control del vector de Bemisia y trips, y van encaminados a prácticas preventivas y culturales que prevengan o limiten la acción del vector que serían:

    * Colocación de doble malla en las bandas y cumbreras de los invernaderos, que limiten o impidan la entrada de insectos, y colocación de doble puerta en la entrada de los mismos, que estén diseñadas de tal forma que, nunca se produzca una entrada de aire en cantidades masivas al interior del invernadero, a través de la entrada al mismo.
    * Utilización de trampas cromóticas amarillas que anulen las poblaciones de insectos, y nos den en cada momento información sobre la cantidad de insectos que hay en el invernadero.
    * Vigilancia y control de la mosca blanca en estados tempranos del cultivo en semilleros, con una serie de tratamientos preventivos y curativos, para evitar la reproducción de estos insectos en la explotación.
    * Extremar las medidas de limpieza de restos vegetales y malas hierbas en el invernadero y alrededores, de forma que no sean un reservorio constante de plagas y enfermedades.
    * Utilización de variedades resistentes o tolerantes en cultivos en los que existan.

Es muy difícil matar a un virus, entre cosas porque no está vivo. La mejor manera de evitar virosis, consiste en la aplicación estricta de cuarentenas, para que la enfermedad no se introduzca en una región, y el empleo de material vegetal certificado libre de virus.
La eliminación de las plantas afectadas por virus y el control de los vectores, ayuda también a evitar males mayores.

Miguel Ángel Cervantes Flores.
Profesor Titular del Centro de F. P. Campomar

miércoles, 25 de agosto de 2010

Control biologico en cultivos horticolas bajo invernadero


Los invernaderos hortícolas sufren una presión de plagas y enfermedades mayor que nunca, mientras que la disponibilidad y el efecto de los plaguicidas se reducen constantemente.


Control biológico en cultivos hortícolas bajo invernadero

Los invernaderos hortícolas sufren una presión de plagas y enfermedades mayor que nunca, mientras que la disponibilidad y el efecto de los plaguicidas se reducen constantemente.

Autor: Jan Van Der Blom
              
              
No cabe esperar, ni a corto ni a largo plazo, que aparezcan nuevos compuestos químicos capaces de ofrecer una solución sostenible. Por tanto, el desarrollo y la implementación de técnicas alternativas de control de plagas es totalmente prioritario, igual que la realización de nuevas medidas de prevención fitosanitaria. El control biológico, mediante sueltas de insectos y ácaros auxiliares, está ofreciendo esta alternativa en varios cultivos y varias zonas de España, mientras que se encuentra en pleno desarrollo en otras.

En la década de los’90, el control biológico ha conocido una falsa salida en muchas empresas españolas, generando una imagen muy negativa entre productores que se vieron obligados a producir con este sistema por exigencia de sus clientes, sin tener la preparación ni los medios para llevarlo a cabo con éxito. A diferencia de hace cinco años, actualmente hay un grupo considerable de agricultores que ha visto las ventajas del control biológico en sentido técnico. comparándolo con sus resultados anteriores, cuando tenían una alta dependencia de los productos fitosanitarios químicos, han llegado a la conclusión de que no solo les está funcionando mejor el control de plagas en general, sino también que las plantaciones rinden más en términos de cantidad y calidad de producción. Además, constrastando con las fincas con control químico, los cultivos con control biológico terminan con una impresionante población de enemigos naturales, pero prácticamente sin plagas.

Son estas ventajas las que sirven como catalizador del cambio necesario, mucho más que las ventajas comerciales que pueden conllevar una producción integrada en ciertos mercados.
A continuación se resumen las posibilidades de realizar el control biológico de algunas de las plagas más importantes en horticultura, y los mayores obstáculos que se encuentra en campo para la implementación a gran escala.


Trips

El trips de las flores Frankliniella occidentalis es una especie muy polífaga y provoca daños directos que perjudican seriamente el valor comercial de los frutos producidos. El mayor daño causado por este trips procede de su acción como vector del ‘virus del bronceado’ que afecta de forma muy grave a cultivos como pimiento, tomate, lechuga, apio y alcachofa.

TSEV, el Virus del Bronceado, transmitido por trips, sigue siendo el mayor problema fitosanitario en pimiento.

En 1996, se concluyó que ‘...la severidad de los daños provocados por trips no revestía la severidad de los primeros años, fundamentalmente debido al mejor conocimiento de la plaga por los agricultores, así como a la aparición de plaguicidas específicos que presentaban una buena efectividad en su control.’ (Cabello et al., 1996). Diez años más tarde se ha puesto de manifiesto que las poblaciones de trips han adquirido altos niveles de resistencia contra todas las materias activas disponibles (Espinosa et al. 2002 a, b)- Debido a la resistencia, el control químico ha perdido su eficacia en la práctica y los daños han vuelto a ser causa de pérdidas económicas importantes. En cultivos como pimiento y pepino, actualmente se considera el trips como la plaga más difícil de combatir.

Desde finales de los años ’80, se realiza el control biológico contra el trips mediante sueltas de depredadores, sobre todo en el cultivo del pimiento. Por la eficacia de este sistema, pronto llegó al 100% de los invernaderos de pimiento del centro y norte de Europa. En España, los primeros éxitos a gran escala se han notado en el Campo de Cartagena, donde el control biológico se aplicó en la gran mayoría de los cultivos de pimiento a partir del año 2000 (van der Blom, 2002). Por razones técnicas, la introducción en pimiento en Almería es más lenta (llegando al 5% de la superficie en la campaña de 2004/2005), pero cabe esperar que este sistema de control cobrará una gran importancia en los años siguientes. Los buenos resultados en las últimas campañas contrastan con el problemático control químico del trips por su resistencia adquirida a las materias disponibles. Actualmente, se practica control biológico en unas 1600 hectáreas de pimiento en España más o menos el 16% de la superficie total.

Para el control de trips, se dispone de dos especies de depredadores frecuentemente usados (van der blom & Cabello, 2004): el chinche depredador Orius laevigatus /Heteroptera: Anthocoridae) y el ácaro Neoseiulus cucumeris (Acari: Phytoseiidae). Trabajos recientes con Typhlodromips swirskii (Acari: Phytoseiidae) han demostrado que esta especie puede ser un substituto de N.cucumeris. Es fácil de criar y se mantiene bien en los cultivos bajo abrigo, y también ha demostrado una gran versatilidad como depredador de varias plagas, como trips, ácaros fitófagos y los huevos de Bemisia tabaci (Noumikou et al. 2001).

Aunque los ácaros depredadores tiene un papel importante en el control de trips, una buena instalación de Orius es la base del control biológico en cultivos como pimiento. Tanto las ninfas como los adultos de Orius son depredadores muy versátiles y voraces. No solo actúan contra trips, sino también contra huevos y larvas de lepidópteros y otras plagas. La primera introducción del chinche se realiza en cuanto el cultivo empieza a florecer, dado que se puede reproducir a base de polen de las flores.

En condiciones favorables, hay que contar con que pasan dos generaciones del Orius después de las sueltas, antes de que la población es lo suficientemente grande para controlar el trips eficazmente. En la práctica, esto dura entre 4 y 7 semanas (van der blom et al., 1997), dependiendo de la temperatura ambiental media y la disponibilidad de alimento. Sin embargo, en muchos casos se observa que esta instalación no se produce según este esquema, generalmente a causa de la presencia de residuos químicos que perjudican a la reproducción del chinche.


Residuos

Orius es sensible a una gran cantidad de materias activas, y los residuos pueden proceder de diferentes orígenes. En muchos de los invernaderos, hay una acumulación de residuos por los tratamientos en cultivos anteriores. Dichos residuos pueden ser acumulados en el suelo, pero también pueden ser absorbidos en los plásticos y otros materiales de la estructura del invernadero, desde donde lentamente se liberan. Los mayores problemas, lógicamente, se detectan a raíz de tratamientos con productos persistentes. Un ejemplo de una materia activa de la cual se ha generado mucho conocimiento es el endosulfán. Aunque este producto no se conoce como sistémico, se ha demostrado que los residuos en suelo pueden conducir a la presencia del insecticida en plantas (Herrera et al., 2002), lo que seriamente puede dificultar a la supervivencia de Orius spp.


En España, los chinches míridos juegan un papel importante como depredadores de las moscas blancas, Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariourm. En Cataluña, Macrolophus califinosus y Dicyphus tamaninii aparecen espontáneamente.

Especial atención también hay que prestar a los neonicotenoides (por ejemplo Imidacloprid), que se aplican en riego y son de actuación sistémica. Estos productos suelen degradarse con cierta rapidez en las partes aéreas de las planas, pero mantienen su presencia en suelo durante mucho más tiempo. Para minimizar la influencia de estos residuos, es importante evitar el uso de todos los productos residuales en los últimos 6 meses del cultivo anterior al cultivo donde se planifica la puesta en marcha del control biológico. Otra fuente de problemas son las derivas de productos aplicados en cultivos lindantes. Nuevos sistemas de aplicación de productos fitosanitarios, por ejemplo mediante la -termo-nebulización, se caracterizan por un reparto muy fino del caldo de tratamiento, muy propenso a la deriva por el viento.


Mosca blanca

Igual que el trips, la mosca blanca Bemisia tabaci se ha convertido en una plaga sumamente difícil de combatir en horticultura, y sumamente dañina en casi todos los cultivos. En tomate, cucurbitáceas y judía por ser vector de varias enfermedades víricas; en pimiento por el daño directo y por la ‘negrilla’, causada por el micelio de los hongos Cladosphaerospermum spp., que crece sobre la melaza excretada por las larvas.

A consecuencia del ritmo de tratamientos, la plaga ha desarrollado un alto nivel de resistencia contra todas las mateiras activas químicas disponibles. Desde 2001, cuando se inició la comercialización del parasitoide más importante de Bemisia, Eretmocerus mundus, el control biológico ha mejorado notablemente.

Sin embargo, el control mediante parasitoides solo funciona bien cuando no hay entradas masivas desde afuera. Los parasitoides nunca controlan los adultos y no tienen un  efecto inmediato sobre la población de larvas. Normalmente tendrán que pasar varias generaciones antes de que Eretmocerus numéricamente sea lo suficientemente abundante como para controlar una gran población de la plaga. En cuanto se base el control de la mosca blanca en este parasitoide, es imprescindible hermetizar el invernadero con el fin de evitar las invasiones de mosca blanca.

En varias zonas de España, las chinches míridos juegan un papel importante como depredadores de las moscas blancas, Bemicia tabaci y Trialeurodes vaporariorum. En Cataluña, son sobre todo Macrolophus caliginosus y Dicyphus tamaninii (ambos Heteroptera, Miridae) que aparecen espontáneamente en cantidades importantes (Castañé et al., 2000). En Canarias,
Nesidiocoris tenuis es capaz de eliminar totalmente la mosca blanca de los cultivos de tomate (Carnero et al.,2000). En ambas regiones, algunas sueltas iniciales de parasitoides son suficientes para frenar el desarrollo de la mosca blanca, proporcionando tiempo a los míridos para entrar y establecerse. Dado que los chinches son muy versátiles, tienen un gran papel adicional contra otras plagas (como la araña roja y los lepidópteros).

En Andalucía y Murcia se produce tomate en un ciclo que no favorece el trabajo espontáneo de los chinches depredadores. Los cultivos están plantados a finales de verano, lo que significa que las temperaturas sufren un rápido descenso den los primeros meses del cultivo, llegando a partir de finales de octubre a valores demasiado bajos para la reproducción de los míridos.

Hasta ahora, las sueltas de Macrolophus caliginosus,s realizadas en septiembre, generalmente no han dado resultados satisfactorios. Parece que Nesidiocoris tenuis, comercialmente disponible desde 2003, se establece con más facilidad, pero que tampoco ofrece protección suficiente en plantaciones plantados en agosto o septiembre. Los míridos necesitan mucho tiempo para formar una población fuerte y, una vez presentes en altas densidades, no están totalmente libres de pecados debido a sus características fitófagas en cuanto les falta presa viva. Ocasionalmente pueden provocar daños económicos considerables.


Preparación de los invernaderos

Sobre todo de cara a la presión de mosca blanca, y a las enfermedades que transmiten, conviene manener el cultivo lo más aislado posible. Ha de proteger las aperturas de ventilación con malllas anti insectos y es imprescindible colocar doble puertas herméticas como esclusa para intrusos. Un estudio de Coexphal de noviembre 2004, tomando en cuenta unas 1.8000 has. repartidas en toda la provincia de Almería, reveló que ya suma más de la mitad de los invernaderos que dispone de mallas de ’10 x 20' (= ’50 mesh’) en sus aperturas de ventilación.

Estas mallas están consideradas como eficaces contra la mosca blanca Bemnisia tabaci y por tanto contra la introducción de los virus que transmite, como el ‘virus de la cuchara’ (TYLCV) en tomate, el ‘virus de las venas amarillas’ (CVYV) en cucurbitáceas, o el recién descripto BnYDV en judía.

Es importante resaltar que las mallas de ’10 x 20' no son suficientemente finas para evitar la entrada del trips (Frankliniella occidentalis, vector del ‘virus del bronceado’, TSWV), a pesar de que se comercializan frecuentemente como mallas ‘anti-trips’ o ‘anti virus’, términos claramente erróneos.

Del mismo estudio se concluyó que alrededor del 405 de los invernaderos tienen dobles puertas instaladas, aunque no siempre lo suficientemente herméticas para garantizar un buen efecto de aislamiento.

Los resultados de este estudio demuestran que los invernaderos en Almería se desarrollan con rapidez, teniendo en cuenta que la aplicación de dichas mallas empezó hace menos de 10 años. Sin duda, esto es consecuencia de las enromes pérdidas sufridas en los años ’90 por el virus de la cuchara en tomate. A pesar de poder controlar Bemisia tabaci con cierta eficacia con plaguicidas y/o control biológico, se notaba que la infección de los cultivos con virus TYLCV se producía con muy bajas incidencias de esta mosca blanca y que la única forma eficaz para prevenirlo era el aislamiento físico. Posteriormente, lo mismo ha sucedido en cucurbitáceas a raíz de la entrada del virus de las venas amarillas CVYV.

Las mallas de ’10 x 20' no impiden el paso a un grupo de enemigos naturales, los parasitoides como Eretmocerus mundus y Encarsia spp. Sin embargo, obviamente forman un importante obstáculo para enemigos naturales más grandes. En cuanto un invernadero está rodeado por una vegetación natural o por cultivos que tienen pocas plagas o enfermedades en común (frutales, cítricos) es muy probable que, más que la plaga, entrará una fauna auxiliar que puede establecerse en el cultivo y ser determinante en el control biológico. En varias zonas de España, donde la densidad de invernaderos es menor que en el sudeste, se basa el control de plagas en la entrada de enemigos naturales procedentes de la vegetación natural en los alrededores (Albajes, et al. 2003, alomar et al., 2002, Castañe et al., 2000).

Fundamental en este sistema es la entrada de chinches depredadores de la familia de los Miridae, cuyos adultos tienen un tamaño de 4 mm. Es obvio que en estos casos el aislamiento del cultivo mediante mallas de 10 x 20 no tiene la mayor prioridad, o puede ser rotundamente indeseable.


Prevención por el manejo del medioambiente


Los cultivos hortícolas en la provincia de Almería, igual que en ciertas zonas de Murcia, Granada y Las islas Canarias, forman una enorme y densa extensión de invernaderos, prácticamente ininterrumpida por otros tipos de vegetación.  Esta densidad hace que los cultivos sean altamente vulnerables a los fitopatógenos que más afectan a la producción, los virus transmitidos por insectos. Cuando los insectos salen de un invernadero con un virus, prácticamente no tiene otra opción que entrar en otro cultivo cercano, el cual, consecuentemente, infectarán con el patógeno que están portando.

Una medida medioambiental imprescindible para frenar la dispersión de los fitopatógenos es la creación de barreras vegetales entre los cultivos hortícolas, con el objetivo de atraer y controlar de forma natural las plagas procedentes de los invernaderos.

El efecto de barreras vegetales está desripto en relación con muchos otros monocultivos, tan distintos como los frutales (manzanares y perales); los campos de cereales o lechuga y los cultivos hortícolas al aire libre (Albajes & Alomar, 1999; Alomar, 2003; Vila, 2004) Para estas plantaciones, han de seleccionarse plantas que son (a) atractivas para las plagas, (b) buenos refugios para los enemigos naturales de las mismas, pero que (c) no sean huéspedes de los virus fitopatógenos que afectan a los principales cultivos hortícolas. Las barreras, setos, que se plantarán al aire libre entre los invernaderos, se componen principalmente de árboles y arbustos leñosos autóctonos de la zona.


Conclusión


La diversificación del paisaje es un requisito para poder conseguir el equilibrio necesario entre los invernaderos y su entorno. A corto plazo, no son los agricultores individuales los que pueden conseguir esto del todo.

El agricultor debe empezar con los arreglos en su propia explotación, con el objetivo de protegerse contra las plagas procedentes de la calle y para prevenir que él mismo sea la fuente de enfermedades para otros.

Con ciertas adaptaciones a las estructuras de los invernaderos, y cuidando la ausencia de residuos químicos, no es difícil conseguir el control biológico. La administración, por su parte, debe de regularizar y controlar la ordenación territorial, marcando como primera prioridad el respeto a las zonas verdes y la promoción de las plantaciones de barreras vegetales contra plagas y enfermedades.

Un paso en la buena dirección ha sido el Programa Nacional de Control de los Insectos Vectores de los Virus de los Cultivos Hortícolas (Decreto 1938/2004), que ha dado lugar a subvenciones para el control biológico en las comunidades  autónomas con mayor producción hortícola. En este plan, se reconoce el control biológico como único método sostenible a largo plazo. Para la supervivencia del sector, más vale que lo tomemos en serio todos los implicados.


La Bibliografía completa se encuentra en: www.horticom.com?62143
Dr.Entomólogo, Dpto. control de Plagas
COEXPHAL  jvdblom@coexphal.esEsta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
HORTICULTURA, Diciembre 2005


jueves, 19 de agosto de 2010

Cultivos mas resistentes a virus



Un nuevo método reduce los efectos de un virus que perjudica cultivos agrícolas como la patata, el pimiento y el tomate

Los virus provocan enormes pérdidas en los cultivos vegetales. Además de causar enfermedades a las personas, también perjudican a las plantas. Un equipo de investigadores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la Universidad Politécnica (IBMCP) de Valencia y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hallado un nuevo método para aumentar la resistencia de las plantas frente a la acción del "potyvirus", que afecta a cultivos como la patata, el pimiento y el tomate.


Los virus  entorpecen las funciones de la planta y utilizan sus recursos estructurales para fabricar más partículas víricas. En general, no provocan la muerte de los vegetales, pero reducen su valor ornamental y comercial. Las características de las enfermedades que provocan se distinguen de las asociadas a otros agentes: son persistentes e incurables y reducen el rendimiento del cultivo. Uno de estos virus es el "potyvirus", organismo responsable de importantes pérdidas en cultivos agrícolas y hortofrutícolas como la patata, el pimiento y el tomate. En él se han centrado expertos del CSIC, con el fin de reducir sus efectos.

Lograr una mayor resistencia

Los investigadores valencianos han logrado inhibir la expresión del gen infectado (el AtDBP1), cuya presencia favorece la reproducción del virus. Así se consigue una mayor resistencia de la planta. "Este hallazgo adquiere una gran relevancia en agricultura ya que ayuda a prevenir infecciones en las plantas, proteger los cultivos y, sobre todo, minimizar las pérdidas agrarias derivadas de la incidencia de los virus", afirma Pablo Vera, investigador del IBMCP.

Los "potyvirus" son una de las mayores amenazas para el sector, responsables de una notable reducción en la calidad y la productividad de los cultivos. Son causa de necrosis en hojas y raíces y provocan que el fruto no se desarrolle. Incluso pueden acabar con la vida de la planta. Al inhibir este gen, se aumenta su resistencia y se evitan estos problemas.

Hasta la fecha, nadie había concluido que la inhibición del gen podría dar lugar a plantas más resistentes. "El tiempo necesario hasta la introducción de la invención en el mercado oscila entre tres y cuatro años para poder conseguir la planta deseada, y de ocho a diez años para cumplir los requisitos legales", reconoce Vera. Este hallazgo es aplicable, sobre todo, a variedades vegetales y, en particular, resulta interesante en el mercado de la bioenergía.

Efectos

Los síntomas de un ataque por virus son diversos. Pese a que algunos son específicos de este tipo de amenaza, un aspecto que facilita su identificación (como el raquitismo, uno de los más característicos y que afecta al crecimiento), otros imitan los desórdenes nutricionales de la planta, los daños por insectos, bacterias u hongos. Las principales afectaciones, y más importantes, son las variaciones de color en forma de mosaicos, los nervios necróticos, el enanismo o la rotura de la flor.

PREVENCIÓN, LA CLAVE

La prevención contra las enfermedades producidas por virus se basan en combatir los agentes que propagan la infección, como los pulgones o los ácaros. Sin embargo, también es fundamental limpiar las malas hierbas, tanto dentro como fuera del invernadero, y evitar la transmisión mecánica, que a menudo constituye la principal vía de contaminación. Las medidas preventivas son las siguientes:

     * Eliminar las plantas enfermas y las sospechosas de que puedan estarlo.
    * Esterilizar las herramientas empleadas para el manejo de las plantas en una solución con un 2% de formaldehido y 2% de hidróxido sódico, durante seis segundos.
    * Usar dos juegos de herramientas de corte y otros dos de guantes. El juego que no se utiliza, permanece sumergido en la solución anterior para esterilizarlo.
    * No deben emplearse sustratos contaminados de raíces infectadas ni aguas de drenaje de plantas viróticas.
    * Deben realizarse test de control cada dos o tres años cuando se introduzcan nuevas variedades en el vivero.

VIRUS DEL MOSAICO DEL PEPINO

Puede afectar a los cultivos de este vegetal con la ayuda del virus del tomate. Ambos se relacionan y potencian la infección. Son un enemigo duro. Los cultivos suelen mostrar síntomas inequívocos. Cada variedad del virus provoca distintas alteraciones. Los síntomas difieren mucho: anillos necróticos concéntricos sobre las hojas, deformación de las flores, raquitismo y manchas anulares, enanismo, rayado y deformación de las hojas o de las flores, entre otros.

Este virus se transmite de manera no persistente en más de 60 especies de áfidos (insectos) a través de la savia, las semillas y mediante inoculación mecánica. Para su control, se debe proceder a la extracción de las plantas con síntomas y eliminar las malas hierbas.