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sábado, 19 de marzo de 2011

Manejo Integrado de Plagas

bacillus2.jpg¿Qué son los Bt?
No es necesario ser un científico para utilizar los Bt de manera efectiva, ni para comprender cómo actúan.

Bacillus thuringiensis (Bt) es uno de los microorganismos más comunes utilizados en insecticidas para controlar insectos-objetivo mediante un agente con base biológica, ambientalmente benigno. Bt es un insecticida biológico que:

Es un microorganismo con forma cilíndrica (bacteria) que produce proteínas tóxicas durante la esporulación (proceso de producción de esporas).
Crea toxinas letales para muchas especies de insectos plaga y enfermedades, tales como larvas de lepidópteros, escarabajos/tortuguillas y larvas de mosquito.
Es inofensivo para humanos, aves y otros miembros de la flora y fauna silvestre.
Proporciona propiedades insecticidas a través de productos comerciales a base de Bt. Estos productos comerciales de Bt contienen cristales de proteínas tóxicas o una mezcla de cristales y esporas de Bt.
Los Bt son organismos de ocurrencia natural en la mayoría de regiones alrededor del mundo, son comunes en el suelo y en las hojas de las plantas, y son biodegradables.

¿Cómo actúan los Bt?

Los Bt contienen cristales de endotoxinas proteicas y esporas vivas. En poblaciones de insectos, las endotoxinas proteicas actúan como un veneno estomacal. Las esporas contribuyen a su toxicidad, al causar envenenamiento de la sangre y proporcionando persistencia ambiental.

Cuando un insecto-plaga ingiere los cristales de proteína de las hojas tratadas, interrumpe su alimentación en cuestión de minutos, después que los cristales se disuelvan en su interior y dañen las células intestinales. Después del daño causado por las toxinas en el intestino medio, las esporas atraviesan la pared y germinan rápidamente en el interior del cuerpo, causando envenenamiento de la sangre. Las larvas interrumpen su alimentación en minutos y perecen en un intervalo de 1 a 3 días. Las larvas afectadas se mueven lentamente, se decoloran y luego se arrugan, ennegrecen y mueren. Las larvas más pequeñas mueren más rápidamente, lo cual sugiere que la aplicación en el momento oportuno puede mejorar visiblemente el desempeño de la misma.

Algunas especies de plagas son difíciles de controlar solamente con la toxina. Las esporas de Bt al germinar proporcionan un mecanismo de control adicional:

Las esporas germinan en el intestino medio y se dispersan por todo el cuerpo causando finalmente septicemia (envenenamiento de la sangre) y muerte.

Mortalidad adicional (efecto sinérgico) es particularmente evidente en larvas de gusano soldado, las cuales pueden ser difíciles de controlar sólo con toxinas.

Productos con esporas viables (tales como DiPel y XenTari) poseen una clara ventaja sobre los productos sin esporas.
 

¿Qué tipos de Bt existen?

Literalmente, existen miles de cepas entre las subespecies de Bt. Cada cepa individual produce su propia mezcla de proteína tóxica insecticida que ataca a grupos de plagas específicos.

Existen más de 80 subespecies diferentes de Bt, pero comercialmente sólo se utilizan las siguientes:

Bt kurstaki (Btk): Utilizada para control de larvas de lepidópteros


Bt aizawai (Bta): Utilizada para control de larvas de lepidópteros con mayor actividad sobre gusanos soldado
Bt tenebrionis (Btt): Utilizada para control de larvas de escarabajo
Bt israelensis (Bti): Utilizada para controlar larvas de mosquitos, mosca negra y mosquito fungoso (fungus gnat).
¿Qué productos de VBC están a la venta?

Los productos a base de Bt de alta calidad de Valent BioSciences Corp. (VBC) están disponibles y se comercializan en más de 100 países alrededor del mundo con diferentes nombres comerciales:

DiPel: Btk se comercializa con el nombre de DiPel, además de Biobit y Bactospeine. DiPel (Btk) es un producto de amplio espectro contra larvas de lepidópteros para su uso en hortalizas, frutales, nogales, vid, maíz, algodón, soya, pastos y otros cultivos. Controla más de 55 tipos de larvas, incluyendo larvas de enrolladores de hojas, gusano del algodón o bellotero, gusano medidor, gusano del cuerno o cachón, gusanos cortadores, gusano cogollero. Un beneficio clave de Btk es su condición de plaguicida sin restricciones. No requiere de permisos para uso ni adquisición, y puede ser aplicado hasta el momento de la cosecha (como las regulaciones pueden variar con la región, deben ser consultadas en cuanto a intervalos precosecha permitidos).

XenTari: Bta es comercializado como XenTari, Xtreem y Florbac. Este producto único de amplio espectro para larvas de lepidópteros es particularmente eficaz en el control de gusanos soldado y Palomilla Dorso de Diamante. Está registrado para uso en hortalizas, frutales, nogales, cultivos extensivos y pastos, y es la herramienta más efectiva para el manejo de resistencia.

Interpretación de la Potencia

Potencia de Bt (o Biopotencia) es un método de control de calidad desarrollado para ayudar a una compañía a medir la consistencia del producto de un batch o lote, al siguiente. Uno de los métodos comunes empleados para control de calidad es el de Unidades Internacionales (IU, por sus siglas en inglés), establecido en 1971. La potencia no fue diseñada para ser utilizada por los agricultores como un método para determinar qué producto utilizar; en consecuencia, no debería emplearse para determinar la dosis ni medir la eficacia sobre los insectos en el campo. Diferentes compañías usan diferentes métodos e insectos para medir la potencia.

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es una estrategia de protección de cultivos dirigida a preservar los insectos benéficos y causar el mín**censored**pacto en el medio ambiente. Los insecticidas de Bt son una herramienta ideal para un productor enfocado en MIP, debido a su control selectivo y a su respeto al medio ambiente.

Entomólogos y especialistas en MIP citan los siguientes beneficios de los insecticidas a base de Bt:

- Muy bajo impacto sobre insectos benéficos
- Ausencia de problemas con plagas secundarias
- No tóxico para abejas y ácaros depredadores
- No se requiere intervalo precosecha después de la aplicación
- Sin restricciones de uso
- Resistencia a Bt desarrollada más lentamente que resistencia a agroquímicos – nuevos o tradicionales
- Los Bt, sin embargo, no están indicados para sustituir a los agroquímicos tradicionales. - - Tanto los Bt como los agroquímicos tradicionales tienen su lugar propio en la “caja de herramientas” del productor. Los Bt pueden controlar plagas, al igual que los agroquímicos tradicionales, pero además proporcionan beneficios adicionales, tales como manejo de resistencia y preservación de insectos benéficos. De hecho, los Bt pueden reactivar el ciclo de vida de un agroquímico tradicional al prevenir su uso excesivo.

Quizás la mejor manera de ver los Bt es como una valiosa pieza del rompecabezas. De la misma forma que utilizar solamente un agroquímico tradicional no tendría sentido, es mejor utilizar los Bt como parte de un programa exhaustivo que tenga en cuenta las numerosas variables que ustedes puedan manipular. De hecho, algunos podrían argumentar que el mejor momento para usar los Bt es justo cuando aparece en el mercado un nuevo agroquímico. Combinar ambos productos supone un programa sustentable – tanto ambiental como económicamente – y maneja la resistencia, además de mantener a todos los productos actuando con eficacia a través de muchos años de producción rentable.

Pregunte a cualquier consultor, experto en control de plagas o investigador universitario, y le dirán que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el productor moderno, y al cual ha de enfrentarse en el futuro, es la resistencia. Ya sea insecto, maleza o población de plagas, cada vez más los productos tradicionales, en general no funcionan tan bien como solían hacerlo.

Debido a sus modos de acción únicos, los insecticidas de Bt han sido esenciales en los programas de manejo de resistencia de plagas alrededor del mundo. Ciertamente, la rotación de agroquímicos ayuda a prevenir problemas de resistencia; pero un enfoque todavía mejor consiste en aplicar insecticidas a base de Bt en puntos estratégicos en la temporada de cultivo. Esto puede mitigar la necesidad de dependencia de agroquímicos tradicionales y a menudo mejorar su eficacia posteriormente.

Los Bt poseen modos de acción mucho más complejos que sus equivalentes tradicionales, lo cual significa que es más difícil para insectos y patógenos de plantas desarrollar resistencia. Esto es particularmente cierto cuando los Bt se usan en un programa de MIP. Es una situación en la que todos ganan, ya que usted no sólo podría tener menos problemas de resistencia, sino que puede lograr beneficios específicos, tales como una reducción de costos en la protección de cultivos

 bt.gif

Por ejemplo, un productor podría emplear un Bt temprano en la temporada. No sólo cuesta menos que el agroquímico, sino que ofrece un alto índice de mortandad de insectos dañinos en un momento en el cual los niveles de infestación son bajos, y también contribuye a preservar las poblaciones de los insectos benéficos. A mitad de temporada, los agroquímicos tradicionales mantienen el campo limpio e incrementan el espectro de actividad. Con una aplicación anterior a la cosecha, los Bt aportan los beneficios de: cultivos limpios en empaque, intervalo precosecha más bajo posible, minimización de residuos químicos, y diversos modos de acción para maximizar el ciclo de vida del producto.

Organismos Benéficos y Perjudiciales
El manejo de insectos es una forma de arte en evolución, una evolución impulsada en gran medida por las regulaciones medioambientales y las preferencias del consumidor. Las formulaciones químicas más agresivas de antaño se están quedando obsoletas, mientras las formulaciones más suaves ganan terreno.

Usted, el productor, está aprendiendo constantemente cómo emplear estas nuevas herramientas en su máximo beneficio, lo cual incluye mantener organismos benéficos en el campo y al mismo tiempo controlar los organismos perjudiciales que devoran sus cultivos. Investigaciones recientes muestran que el uso de Bt en combinación con estos nuevos productos puede incrementar la eficacia de su programa de manejo de insectos mientras preserva organismos benéficos (y nuevos productos).

Insecticidas tradicionales, tales como piretroides y organofosforados, son conocidos por su agresividad tanto en los organismos benéficos como en las plagas objetivo, mientras que muchas de las nuevas formulaciones más suaves ayudan a mantener las poblaciones de insectos benéficos. Mantener a estos organismos benéficos en el campo podría significar la reducción de su dependencia de los agroquímicos, con menos aplicaciones o empleando dosis más bajas de los mismos.

Entre los insectos benéficos se incluyen polinizadores y depredadores naturales de insectos-plaga. La eliminación de polinizadores tiene un impacto negativo en el rendimiento. La eliminación de depredadores junto con insectos-plaga podría favorecer el surgimiento de plagas secundarias, las cuales en ocasiones han causado más daños económicos que la plaga original.

Investigaciones de campo han probado que el uso de Bt en combinación con productos de formulaciones químicas más suaves puede mejorar la eficacia de un programa mientras mantiene las poblaciones de insectos deseables. Además, este enfoque de mantener una población de insectos benéficos tiene un impacto positivo por varias razones:

Reducción de la dependencia de agroquímicos
Reducción de la posibilidad de desarrollo de resistencia hacia las nuevas formulaciones
Capacidad de mantener plagas secundarias alejadas
El costo combinado de 1 a 3 puede ser significativo

Para maximizar el margen de ganancia, los investigadores recomiendan lo siguiente:

- No subestimar nunca el valor de monitorear el campo en busca de plagas e insectos benéficos.
- Establecer umbrales económicos que le ayuden a determinar cuándo aplicar el tratamiento.
- Incluir en el tratamiento una combinación de métodos químicos, culturales, biológicos y mecánicos.
- Registrar resultados que le sirvan como guía a la hora de tomar decisiones futuras.

La información para elaborar este artículo fue obtenida a partir de datos de la página de Internet Enfoque Biorracional (www.btbioracional.com) de Valent BioSciences y experiencias aportadas por Bioworks/PHC de México.

Esta entrada fue publicada el Martes, Julio 13th, 2010 a las 10:49 am y se archiva bajo la categoria Invernaderos. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a traves de la RSS 2.0 feed. Puede escribir un comentario, o regresar al inicio de la noticia.


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sábado, 29 de enero de 2011

Uso de Plásticos Antiplagas en Invernaderos

Los plásticos actuales, para las cubiertas de invernaderos, ofrecen la posibilidad al agricultor o el técnico de poder elegir aquel que nos va a proporcionar el mayor beneficio para nuestro cultivo. En este trabajo se considera la función y aplicación de los plásticos antiplagas y se discute el posible efecto sobre los polinizadores, las plagas e insectos utilizados en control biológico.

La radiación solar es fundamental para que los seres vivos podamos ver, pero dependiendo del organismo necesita una fracción diferente de esta radiación. Los insectos necesitan la radiación ultravioleta (UV, 290-380 nm), los humanos necesitamos la radiación visible (380-760 nm) y las plantas, para su crecimiento, necesitan la radiación fotosintéticamente activa (PAR, 400-700 nm).
Qué es la luz? Los rayos del sol tocar la Tierra incluyen en sus partes del espectro, con longitudes de onda más o menos, entre 300 y 4.000 nanómetros (nm). La banda de luz visible se extiende desde alrededor de 380 a 760 nm. longitudes de onda más cortas significan la luz ultra violeta, mientras que de infrarrojos (IR) la luz es emitida en longitudes de onda mayores. Los seres humanos siempre se han sometido a esta radiación solar.
- La luz se divide en 3 grupos: ultravioleta, luz visible, infrarrojo
- Ultra-violeta: menos de 380 nm
- Visible: 380-760 nm
- Infrarrojo: 900-1000 nm
Los plásticos empleados como cubierta de los invernaderos son derivados del petróleo obtenidos através de un proceso industrial (Díaz et al., 2001), siendo los aditivos que llevan estos materiales los que les van a dar las cualidades mecánicas o físicas y las cualidades radiométricas o ópticas.
La radiación UV provoca en los plásticos una rápida degradación y, para evitar que esto ocurra, todos los plásticos de los invernaderos llevan una importante carga de aditivos capaces de absolver entre el 60% y 70 % de esta radiación. Los plásticos antiplagas absorben casi el 100% de la radiación UV (figura 1), existiendo en el mercado aditivos antiplagas que permiten que estos materiales no pierdan sus cualidades fotoselectivas durante toda la vida útil del plástico.
Los plásticos antiplagas no actúan matando la plaga, su funcionamiento consiste en impedir la entrada de la radiación UV que las plagas necesitan para ver dentro del invernadero, sin afectar a la radiación PAR que necesitan las plantas. Consiguiendo con ello que no localicen el cultivo o si lo hacen que no sean capaces de extenderse por el; para ellos es como si fuera de noche. Dependiendo de la plaga el efecto será mayor o menor, siendo más importante en aquellas plagas que necesitan mayor cantidad de radiación UV. Plagas como mosca blanca, Bemisia tabaci, se ven altamente afectadas por estos materiales (Pérez et al., 2007). Si la mosca blanca vuela por los alrededores del invernadero no es capaz de reconocer el cultivo y cuando entra en el suele ser por las puertas o ventanas. Otras plagas importantes como Trips tabaci, especies de aphis o liriomyza han visto reducida su presencia bajo estos materiales comparándolos con plásticos normales (Pérez et al., 2007).

Desde el 2007 una de las plagas más importantes en tomate es Tuta absoluta y, aunque todavía no hay trabajos que demuestren el efecto de los plásticos antiplagas sobre esta especie, podemos deducir que no va a ser importante, puesto que T. absoluta es de vuelo crepuscular con poca presencia de luz UV además T. absoluta tiene una gran atracción por el olor del tomate, lo que hace que esta plaga localice fácilmente el cultivo y probablemente la luz no será un factor limitante.
Los polinizadores utilizados en los invernaderos hortícolas son los abejorros, Bombus terrestris y las abejas, Apis melifera. La visión de estos insectos se encuentra principalmente en la franja de la radiación UV, aunque presenta picos de visión en la franja del visible. La utilización de los plásticos antiplagas puede producir un retraso en la actividad de los polinizadores si no se hace un buen manejo de las colmenas siendo importante la introducción de las colmenas dos o tres días antes para conseguir una adaptación de los polinizadores.
Es normal cuando se utilizan estos plásticos que los primeros días se encuentren muchas obreras en las ventanas laterales y cenitales intentado salir del invernadero, pero pasados estos días, los polinizadores consiguen adaptarse a la nueva situación y se orientan correctamente realizando su actividad polinizadora. El color del polen que llevan en las patas los polinizadores en la entrada de la colmena, darán la información de si traen polen del cultivo o por el contrario están trabajando con polen de fuera del cultivo. Otro síntoma del efecto de estos plásticos se observa en la salida de las obreras de la colmena que no son capaces de hacer un vuelo directo de ellas, primero caminan alrededor de la abertura de la colmena durante unos segundos y después realizan el vuelo.
Las colmenas hay que colocarlas debajo de la ventanas cenitales, con esto se asegura que tengan la mayor radiación posible sin filtrar por el plástico facilitando la localización de la colmena por las obreras. Se colocan las colmenas al atardecer o por la noche para conseguir que los polinizadores empiecen a trabajar al amanecer de forma progresiva, ya que si se colocan en el invernadero al mediodía existe el riesgo que se produzca una salida masiva de obreras, con perdidas de algunas de ellas, que no podrán encontrar el camino de regreso a la colmena. Así púes uno de los factores mas importantes cuando se utilizan los plásticos antiplagas es que el invernadero tenga la mayor ventilación posible para conseguir que entre la suficiente luz sin filtrar por el plástico.
Consiguiendo con ello una rápida y fácil adaptación de los polinizadores. Si no se dispone de suficiente ventanas y se observa que no se consigue una adecuada adaptación de los polinizadores una solución puede ser la colocación de mayor número de colmenas.
Los atractivos florales o colores de las flores es un proceso de adaptación de las flores del cultivo para que el polinizador pueda encontrar la flor mas fácilmente entre el follaje (Cabello et al., 2006) y las obreras puedan obtener su recompensa, en forma de néctar o polen. Como la visión de los polinizadores es mayor en la franja UV la mayor expresión de la flores será precisamente en esta franja, por lo que la falta de radiación UV puede provocar en las flores que pierdan esta facultad de destacar entre el cultivo (Cabello et al., 2006). Este factor será más o menos importante dependiendo del cultivo y del polinizador utilizado. Como ejemplo es destacable el cultivo de sandía donde la falta de radiación UV hace que la flor pierda su expresión, mientras que en el cultivo de tomate la flor tanto bajo luz UV como bajo luz visible presenta la misma expresión floral. Se ha comprobado que en cultivos de sandía o melón el efecto de los plásticos antiplagas es más negativo en las abejas que en los abejorros (López et al., 2007; Pérez et al., 2007, 2009), por lo que será recomendable utilizar los abejorros siempre que se pueda.
Los plásticos antiplagas han demostrado que reducen la presencia de plagas frente a los plásticos normales, y junto con un buen manejo de las colmenas, pueden ser una herramienta complementaría a técnicas de control biológico. Los trabajos realizados sobre el efecto que tiene estos plásticos sobre los insectos auxiliares han demostrado que no se observan diferencias comparándolos con los plásticos normales (Soler et al., 2009). Como insectos que son se podría pensar que la falta de radiación UV podría afectar a su establecimiento en el cultivo, pero esto no ocurre debido a que los insectos auxiliares utilizan para encontrar a su huésped o presa mecanismos no dependientes de la luz.
Los plásticos antiplagas actualmente no están muy extendidos por los invernaderos del sureste español, aunque sería aconsejable su uso en todos los cultivos, tomando mayor precaución en aquellos donde se utilicen polinizadores, sobretodo abejas. El futuro de la agricultura intensiva va encaminada a invernaderos altamente tecnificados donde se pone al servicio del agricultor todas las herramientas disponibles y, entre estas, los plásticos antiplagas tendrán un papel relevante como una práctica de cultivo más.


Referencias
· ANTIGNUS, Y., NESTEL, D., COHEN, S. AND LAPIDOT M. (2001): Ultraviolet-deficient greenhouse environment affects whitefly atracction and flight-behavior. Environ. Entom.. 30: 394-399.
· CABELLO, T., VAN DER BLOM, J., SOLER, A. Y LOPEZ, J.C. (2006): Atractivos florales visuales en plantas hortícolas. II Jornadas de Polinización en Plantas Hortícolas. Junta de Andalucía (Spain): 37-48
· DÍAZ, T., ESPÍ, E., FONTECHA, A., JIMÉNEZ, J.C., LÓPEZ, J. Y SALMERÓN, A. (2001): Los filmes plásticos en la agricultura agrícola. Madrid, Ed.Mundi-Prensa.
· LAPIDOT, M., COHEN, S. Y ANTIGNUS, Y. (2002): Interferencia de la visión UV de los insectos: una herramienta IPM para impedir las epidemias de las plagas de insectos y las enfermedades virales asociadas con los insectos. Phytoma-España.135:172-176.
· LÓPEZ, J. C., PÉREZ, C., SOLER, A., PÉREZ-PARRA J., GÁZQUEZ J. C., MECA, D. Y RODRÍGUEZ M.A. (2006): Evaluación de tres materiales anti-plagas para cubierta de invernadero. X Jornadas del grupo de horticultura. Granada: 21-25
· PÉREZ, C., LÓPEZ, J. C., GÁZQUEZ, J. C., MECA, D. E., MARÍN, A., BERMÚDEZ, M. S. Y SOLER A. (2007): Influencia de los plásticos antiplagas sobre la presencia de Bemisia tabaci y Frankliniella occidentalis. XXXVII Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Almería:, 1029-1035
· PÉREZ, C., LÓPEZ, J. C., GÁZQUEZ, J. C., MECA, D. E., MARÍN, A., BERMÚDEZ, M. S. Y SOLER A. (2007): Influencia de los plásticos antiplagas sobre los polinizadores naturales de los cultivos hortícolas en invernadero. XXXVII Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Almería.
· PÉREZ, C., LÓPEZ, J.C., GÁZQUEZ, J.C., MARÍN, A. Y BERMÚDEZ, M.S., (2009): Experiencias con plásticos antiplagas en cultivos de tomate y sandía. VI Congreso Ibérico de Ciencia s Hortícolas (SECH). Logroño. Acta de horticultura, 54: 204-205
· SOLER, A., PARRA, A., AREVALO, A.B., PÉREZ, C. Y LÓPEZ, J.C. (2009): Efecto de los plásticos antiplagas en el éxito del control biológico en cultivos hortícolas intensivos del sureste español. Acta de XVIII Congreso Internacional de CIPA y XI Congreso CIDAPA. Almería

jueves, 27 de enero de 2011

Nuevo sistema de control no químico de plagas en cultivos de invernaderos

La Consejería de Agricultura y Agua ha puesto en marcha un nuevo sistema de control no químico de la plaga conocida como ‘taladro del maíz’ (Ostrinia nubilaris) en unas 650 hectáreas de cultivos de toda la zona productora de pimiento en invernadero, según han informado fuentes del Gobierno regional en un comunicado.
Así, se trata de una campaña experimental a gran escala en la que participarán las principales cooperativas, empresas y alhóndigas productoras de pimiento de carne gruesa. Sus representantes han sido convocados por la Consejería a una reunión, el próximo 26 de enero, para abordar los aspectos técnicos de la misma.
En este sentido, el director general de Modernización de Explotaciones y Capacitación Agraria, Ángel García Lidón, destacó que el taladro del maíz es “una plaga emergente que en las últimas campañas está ocasionando problemas en los cultivos de pimiento en invernadero, como consecuencia de la supresión de la aplicación química de insecticidas”.
Asimismo, el Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería ha realizado en los dos últimos años los ensayos pertinentes para poner a punto este nuevo sistema basado en la confusión sexual. Su funcionamiento consiste en colocar una serie de difusores que emiten una feromona que distorsiona la capacidad de los machos para localizar a las hembras, lo que imposibilita su fecundación.
Por otro lado, los responsables técnicos de las entidades que participan en esta campaña experimental a gran escala informarán en la mencionada reunión a los productores de pimiento sobre cuál es la distribución idónea de los difusores en los invernaderos, para que este tratamiento resulte más efectivo. Por su parte, la Consejería llevará a cabo un control riguroso del proceso con el fin de obtener la información técnica necesaria.
Finalmente, García Lidón subrayó que la Consejería “mantendrá su compromiso de proveer a los agricultores de alternativas no químicas para el control de las principales plagas en los diferentes cultivos, en el marco del programa Murcia Agricultura Limpia”.

viernes, 21 de enero de 2011

CONTROL DE PLAGAS EN EL PIMIENTO SIN PESTICIDAS - INFORMACIÓN <b>...</b>

Agricultura impulsa un nuevo sistema de control no químico de plagas en cultivos de pimiento en invernadero

El director general Ángel García Lidón destaca que el taladro del maíz es una plaga emergente que está ocasionando problemas como consecuencia de la supresión de la aplicación de insecticidas
Lucha contra plagas del pimiento en invernadero

La Consejería de Agricultura y Agua ha puesto en marcha un nuevo sistema de control no químico de la plaga conocida como ‘taladro del maíz’ (Ostrinia nubilaris) en unas 650 hectáreas de cultivos de toda la zona productora de pimiento en invernadero.

Se trata de una campaña experimental a gran escala en la que participarán las principales cooperativas, empresas y alhóndigas productoras de pimiento de carne gruesa. Sus representantes han sido convocados por la Consejería a una reunión, el próximo 26 de enero, para abordar los aspectos técnicos de la misma.

El director general de Modernización de Explotaciones y Capacitación Agraria, Ángel García Lidón, destacó que el taladro del maíz es “una plaga emergente que en las últimas campañas está ocasionando problemas en los cultivos de pimiento en invernadero, como consecuencia de la supresión de la aplicación química de insecticidas”.

El Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería ha realizado en los dos últimos años los ensayos pertinentes para poner a punto este nuevo sistema basado en la confusión sexual. Su funcionamiento consiste en colocar una serie de difusores que emiten una feromona que distorsiona la capacidad de los machos para localizar a las hembras, lo que imposibilita su fecundación.

Los responsables técnicos de las entidades que participan en esta campaña experimental a gran escala informarán en la mencionada reunión a los productores de pimiento sobre cuál es la distribución idónea de los difusores en los invernaderos, para que este tratamiento resulte más efectivo. Por su parte, la Consejería llevará a cabo un control riguroso del proceso con el fin de obtener la información técnica necesaria.

García Lidón subrayó que la Consejería “mantendrá su compromiso de proveer a los agricultores de alternativas no químicas para el control de las principales plagas en los diferentes cultivos, en el marco del programa Murcia Agricultura Limpia”.

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viernes, 7 de enero de 2011

Manejo de enfermedades virales en tomate de Invernadero

Enfermedades mas comunes y recomendaciones de control

tomateinvernaderoplanoaActualmente, la superficie protegida de cultivos hortícolas en México sobrepasa las 10 mil 500 hectáreas (ha). El 35% de la superficie corresponde a invernaderos del tipo malla-sombra y el 60% corresponde a lo que se conoce como invernaderos de plástico, con estructura metálica y malla lateral. El 5% restante corresponde a operaciónes con invernaderos de cristal.

La distribución de este tipo de infraestructura se localiza en la mayor parte de los estados del país, desde Quintana Roo hasta Baja California y desde Colima hasta Veracruz, en el centro del país y en casi todos los estados del norte de México.
Sinaloa es el estado que -hasta el año 2009- reportaba la mayor superficie nacional, con más del 30% de ésta.
Históricamente se consideró que la tecnología de invernaderos estaba remitida a proteger a las plantas contra el efecto de las bajas temperaturas, como sucedía en países como Holanda, Francia, Inglaterra (en Europa) o Canadá y Estados Unidos (en América), donde las temperaturas de invierno llegan hasta -20°C.
No obstante, hace más de 30 años, países como Israel, con un clima cálido -contrario a los países antes mencionados- rompió con este paradigma y reinventa los invernaderos, pero con el objetivo de ahorrar agua y proteger la producción contra las inclemencias de este tipo de clima árido y caliente, así como proteger a las plantas contra los virus, al impedir físicamente la entrada de sus vectores, al menos en teoría.
Esta tecnología, posteriormente, fue adoptada por otros países como España -aunque con sus modificaciones- y más recientemente México, en donde además se han incluido otros eventos por proteger, como son las granizadas, vientos y lluvias que, sn muchos casos, afectan la producción y calidad de ésta.
No obstante, el diseño -en general- de estos invernaderos siguió siendo como si se tratara de proteger a los cultivos de las bajas temperaturas, con lo que se descuidó uno de los problemas que más han afectado los rendimientos -como en tomate y chile- y se refiere a enfermedades de tipo viral u otros agentes infecciosos transmitidos por mosquita blanca, paratrioza, trips y pulgones, principalmente.

Enfermedades más comunes
Se puede mencionar que las mismas enfermedades que se presentan en hortalizas en campo o a cielo abierto, se pueden observar en invernadero; sin embargo, sólo algunas pueden llegar a causar daños dentro de estas estructuras, entre ellas se han detectado las enfermedades causadas por hongos como tizón tardío (Phytophthora infestans Mont de Bary) o la pudrición blanca de fruto (Botrytís cinerea Pers.), asi como daños causados por cenicillas o por bacterias como el cáncer bacteriano (Clavibacter michiganensis subsp. michiganensis).
Finalmente, se presentan las enfermedades causadas por virus transmitidos por áfidos, trips y mosquita blanca, o por agentes infecciosos transmitidos por Paratrioza, principalmente, y otras que se transmiten por contacto, que se describen a continuación.

* Virus del rizado amarillo del tomate (Tomato Yellow Leaf Curl Virus). El TYLCV es un virus del grupo de los geminivirus, que al ser transmitido por mosquita blanca (Bemisia tabaci Genn.) y hospedar dicotiledóneas, está subagrupado entre los begomovirus (virus tipo: Bean Golden Mosaic Virus).

Este virus es originario de Oriente Medio, al igual que la mosquita blanca, su transmisión mecánica no es muy eficiente, aunque esta deficiencia es recompensada con la alta eficacia en la transmisión por el vector, la mosquita blanca, quien lo transmite en forma persistente circulativa (no propagativa); aunque el virus puede ser adquirido y transmitido en un periodo de 30 minutos, entre estos dos eventos, existe un periodo de latencia2 de cuatro a 21 horas, a partir de este tiempo, la eficiencia de transmisión se incrementa con el tiempo de adquisición o inoculación mayores a 24 horas.
Generalmente, la mosquita blanca puede transmitir el virus de cinco a 20 días, con pérdida gradual de eficiencia en la transmisión.
Los virus permanecen en el insecto durante las diferentes mudas hasta llegar a adulto, aunque no se transmite transováricamente.
Otro aspecto importante que debe señalarse -como una de las características del grupo- es la inconsistencia de su modelo de transmisión, es decir, que un día puede ser más eficiente que el siguiente.
Por fortuna, no se ha detectado transmisión por semilla.
Este virus hospeda diferentes solanáceas; sin embargo, en Sinaloa sólo se ha detectado en cultivos de tomate (Solanum lycopersicon L.) y berenjena (Solanum melongena), no así en cultivos de chile (Capsicum annuum L.) o cucurbitáceas.
Los síntomas que se presentan en plantas de tomate con virus son doblamiento de los foliólos4 hacia arriba, lo que da la apariencia de "cuchara", estos son cloróticas; no obstante que la planta sigue floreando, los frutos son pequeños y no comerciables (Figura 1).

FIGURA 1

La forma de control de este begomovirus es proteger a la planta contra el vector, no obstante también existe resistencia genética en algunos híbridos comerciales de tomate de crecimiento indeterminado, tanto del tipo bola como saladete.
Este virus se ha detectado, principalmente, en Sinaloa, La Península de Yucatán y en San Luis Potosí.

* Virus huasteco del chile (Pepper Huasteco Virus o PHV). Este virus es similar al TYLCV, comparten el mismo vector -la mosquita blanca-, así como su forma de transmisión, por lo que pertenecen al mismo grupo de geminivirus, descrito como begomovirus.

Este virus fue primeramente descrito en México. No se adquiere por contacto y su transmisión en semilla de plantas no se ha detectado.
No obstante que este begomovirus es menos agresivo que el TYLCV, en cuanto al daño que causa, su diseminación es mayor si existen cultivos de chile cerca de los invernaderos, ya que este patógeno afecta a cultivos de tomate y chile, desde donde se puede diseminar, además de hospedar diferentes especies de plantas silvestres de la familia Solanaceae.
Los síntomas de la enfermedad en plantas de tomate, así como su vector, se pueden observar en la Figura 2.

FIGURA 2

Este virus se ha detectado en casi todas las regiones de México en donde se cultiva tomate, principalmente en Jalisco, San Luis Potosí, Michoacán, Guanajuato, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas y Vera-cruz, entre otros estados.
Para este virus no se ha reportado resistencia genética, sin embargo, algunos de los híbridos reportados como tolerantes para el TYLCV pueden ofrecer una oportunidad contra el PHV.

* Virus de la marchitez manchada del tomate (Tomato Spotted Wilt Virus o TSWV). Este virus pertenece al grupo de los tospovirus, su transmisión por contacto no es eficiente y su diseminación por semilla actualmente se considera nula.

La forma de transmisión más eficiente es por su vector -los trips-, en sus diferentes especies de trips (Trips spp., Frankliniella spp.) (Figura 3).
El virus sólo puede ser adquirido por el insecto en sus primeros estadios ninfales y no cuando es adulto, por ello es importante el control desde sus hospedantes naturales.
Los síntomas que causa en plantas de tomate se caracterizan por un bronceado o necrosis de foliolos en las hojas del tomate, combinado con una necrosis o corchocidad en el fruto -de forma circular- (Figura 3), la que es fácilmente confundida con el virus de la necrosis apical del tomate, que se describe en este documento.

FIGURA 3

Sobre este virus se han descrito algunos híbridos de tomate -tipo bola- como tolerantes.
Este virus se ha detectado en muy baja frecuencia en Sonora y Sinaloa, y su presencia es más frecuente en Baja California, Michoacán y Guanajuato.

* Virus de la necrosis apical del tomate (Tornato Apex Necrosis Virus). Este virus fue reportado como un virus originario del estado de Sinaloa, México.

Desde el año de 1986 se tienen reportes de esta enfermedad, que inicialmente fue asociada al virus de la marchitez manchada del tomate (TSVW) o a una interacción entre dos o más virus.
Estudios posteriores sugieren una posible interacción entre diferentes virus, pero no queda clara la responsabilidad del TSWV como agente causal de esta enfermedad.
Sin embargo, desde entonces se le confundió con el TSWV, posteriormente, en dos investigaciones descritas en 1998 y 2006, se llegó a conclusiones similares, de que los síntomas de la necrosis apical y manchas anulares en el fruto de tomate era diferente al TSWV, ya que no reaccionaban serológicamente con anticuerpos comerciales (AG-DIA) para este virus, por lo que se acordó nombrarlo como "marchitez manchada no típica".
Finalmente, en 2007 se reportó -por primera vez- la descripción genética de este virus, agrupándolo dentro de los tipos picornavirus, con lo que se confirmó que efectivamente se trataba de un virus diferente.
Este virus se ha detectado en Sinaloa y un poco en Sonora.
Los síntomas se caracterizan por una necrosis apical y un manchado anular de los frutos, que pierden completamente su calidad comercial (Figura 4), su vector aún se desconoce, aunque los primeros estudios en tomate con Trialeurodes abutilones generaron síntomas de bronceado o necrosis en foliolos de tomate.

FIGURA 4

En estudios de campo realizados en el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), en el Campo Experimental Valle de Culiacán, se han reportado híbridos de tomate tolerantes a este virus.

* Enfermedad del "permanente del tomate". Esta enfermedad fue descrita en el año de 1984, cuando afectó el cultivo de tomate en el estado de Guanajuato, México.

No se tiene claro cuál es su agente causal, los estudios moleculares iniciales indican que se trata de un organismo tipo bacteria no cultivable, la que está asociada como vector a paratrioza (Bactericera cockerelli Sulc).
Este patógeno no se transmite mecánicamente o por semilla, su diseminación por el insecto es circulativa -lo puede transmitir en un tiempo de 24 horas-; el proceso de transmisión se logra con 30 minutos de adquisición del patógeno; a partir de la planta enferma, de 12 a 24 horas de incubación y 30 minutos para la transmisión a planta sana.
Los síntomas se caracterizan por un enrollamiento de las hojas inferiores en forma de "taco", las que, además, se tornan quebradizas y "crujientes".
Los foliolos apicales son lanceolados, presentan una clorosis y un color morado en los márgenes, la planta es chaparra y tiene una necrosis en la flor, lo que causa su aborto, eventualmente se observa una sobrebrotación de yemas, en estas ramas hay emergencia de flores y su polinización es normal; sin embargo, los frutos son muy pequeños y, por lo tanto, no comerciables.
Finalmente, la planta se torna de un color amarillento (Figura 5). La enfermedad se ha encontrado en Baja California, Jalisco, Guanajuato, Michoacán, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro y La Laguna. En Sinaloa ya se detectó su presencia en tomate.

FIGURA 5

* Virus mosaico del pepino (Cucumber Mosaic Virus o CMV). Este es uno de los primeros virus reportados en México que afectaron cultivos hortícolas.

El virus se transmite fácilmente por contacto de planta a planta y en forma no persistente por más de 60 especies de áfidos, principalmente Aphis gossypii y Myzuz persicae.
Algunos investigadores han reportado transmisión por semilla en chile.
Su forma de transmisión por vector requiere segundos, de tal manera que en uno o dos minutos puede desarrollar el proceso de diseminación de planta a planta.
Debido a que los áfidos o pulgones son sus vectores -que no son muy atraídos por el tomate- su presencia no es muy común en México, no obstante, cuando se le ha detectado en invernaderos, su incidencia es muy alta, por su alta eficiencia de diseminación. A este tipo de virus se les debe de detectar a tiempo.
Su presencia está en todo el país, ya que su vector -los pulgones- son cosmopolitas.
Este es uno de los pocos virus que además de infectar cucurbitáceas, infectan a cultivos de tomate y otras solanáceas.
Los síntomas se caracterizan por una deformación del foliolo, que le da a la hoja una apariencia de "mano de chango" o "mal de agujetas".
La planta deja de crecer y los frutos son pequeños, por lo que no tienen valor comercial.

Manejo de enfermedades virales
Conceptualmente, en agricultura protegida no deberían de existir problemas de enfermedades causadas por virus, ya que la estructura física del invernadero representa una barrera para la introducción de la principal fuente de diseminación, que son los insectos.
Sin embargo, frecuentemente se presentan eventos como vientos fuertes u otros factores que llegan a dañar las mallas, el plástico o -en su caso- roturas de cristales, que facilitan la entrada de estos insectos, que son atraídos por las temperaturas que desde estas fallas son detectadas por los vectores que se encuentran hospedando plantas silvestres aledañas a los invernaderos.
Esta situación se incrementa por diferentes creencias que se manejan en esta actividad, como son que los insectos no vuelan más allá de 3 metros de altura, por lo que no se introducen a través de las ventanas cenitales; que el invernadero está protegido con mallas antiáfidos o que en el invernadero las condiciones climáticas son tan adecuadas para las plantas que resisten al daño del virus.
Estas creencias han causado bastante daño a la horticultura protegida en México, por carecer de precisión científica y práctica, ya que se han detectado vectores hasta mil 500 metros de altura, por lo tanto, no tienen problema para penetrar por las ventanas cenitales.
Por otro lado, las mallas que se colocan en invernaderos tienen diferentes calibres, por lo que deberá de seleccionarse el que impide la entrada del vector, como son las de calibre 10X20 ó 20X20, para mosquita blanca, pulgones o paratrioza.
Hasta donde se conoce, sólo las plantas genéticamente resistentes a un determinado virus llegan a producir sin problemas, aun y cuando ésta sea infectada.

FIGURA 6

A continuación, se describen algunos puntos importantes par el control de este tipo de enfermedades.

* Muestreo y monitoreo de vectores. Para proteger a la planta del vector, es importante conocer los meses en que éste se presenta en mayores poblaciones, sobre todo es importante localizar sitios aledaños a los invernaderos, en donde se cultiven especies hospedantes de mosquita blanca, como cucurbitáceas o solanáceas, así como especies silvestres, aun y cuando éstas se localicen a kilómetros de distancia y, sobre todo, si se encuentran en sentido de los vientos dominantes.

Por ello, se sugiere el uso de plantas-barrera como maíz o sorgo y mantener un monitoreo constante durante el año, de éstos y otros insectos vectores, como se verá más adelante en el caso de otros virus.
Este monitoreo se puede lograr al colocar trampas amarillas de 6X8 pulgadas cuadradas (Figura 7), impregnadas con pegamento, para que ahí se haga el conteo de insectos en forma semanal (de una a dos veces por semana), lo que representa una forma de medir la presión del vector.

FIGURA 7

Es recomendable usar -al menos- dos trampas por cada punto cardinal, alrededor del área de invernaderos.

* Contaminación en vivero o invernadero. La temperatura cálida de los invernaderos atrae a estos insectos, una vez que es detectada por éste, el gradiente de temperatura representa la guía para que se dirija hacia el interior, lo que se puede originar por:
* Apertura de puertas en las horas más calientes del día, así como la orientación de éstas en sentido del viento dominante.
* Daños en el plástico o malla.
* Mallas con calibres menores de 10X20.
* Por no tener cuidado al introducir las plántulas para trasplante (Figura 8).

En el caso de la apertura de puertas es común que no se respeten horarios de ingreso ni salida.
En las horas de más alta temperatura del día, el riesgo se incrementa, sobre todo por el ingreso de maquinaria para extraer desechos de plantas o cosecha.
Otra forma de contaminación ocurre al trasladar las plántulas del vivero al invernadero, si éstas no van bien cubiertas es común que sean infestadas por el vector y si éste se encuentra virulífero (que puede transmitir virus), entonces observaremos la presencia de plantas enfermas en etapas vegetativas dentro del invernadero, que no producirán frutos y servirán como fuente de inóculo para el resto de las plantas ahí establecidas.

Recomendaciones generales para el control de virus

* Evitar la entrada de vectores, en verano principalmente. Esto se puede lograr por:
* Eliminar las mallas rotas y sustituirlas por nuevas, la malla deberá ser de un calibre 10X20 (Figura 8).
* Mantener un cuidado extremo en la producción de la plántula, donde quiera que ésta se produzca.
* Continuar con el cuidado de las puertas y con la colocación de tram-pas amarillas pegajosas.
* Establecer el monitoreo de insectos vectores en las áreas circundantes a los invernaderos y establecer un sistema de alerta cuando se detecten poblaciones de éstos.
* Colocar barreras de sorgo o maíz alrededor del área de invernaderos y mantener ésta protegida con insecticidas sistémicos como Con-fidor, Actara o Clutch durante todo el ciclo, esto se logra al realizar aplicaciones de insecticidas, cada 30 días, en el fertirriego.
* Mantener las áreas circundantes a los invernaderos limpias, con la menor presencia de plantas silvestres hospedantes, entre éstas todas las solanáceas, cucurbitáceas o leguminosas que normalmente son hospedantes del geminivirus (solanáceas) o del vector (solanáceas, cucurbitáceas y leguminosas).
* Dentro del invernadero, eliminar plantas enfermas, que manifiesten los síntomas de la enfermedad. Los síntomas iniciales se pueden presentar después de 10 días de que se detecten los primeros vectores.
* Establecer un sistema de control biológico, biorracional y convencional (químico sintético) dentro del invernadero, como se explicó en el tema correspondiente.
* Diseñar la colocación de las puertas en sentido contrario del viento dominante.
* Diseñar el complejo de invernaderos en una forma integral (oficinas, empaque, comedor, baños, vivero de plántulas, producción, bodega de insumos, etcétera), de tal manera que exista una sola puerta de entrada al complejo (por las oficinas) y otra puerta por donde salga la producción empacada o basura, ingreso de insumos, etcétera. HC


José Antonio Garzón Tiznado, Cuauhtémoc Reyes Moreno
Universidad Autónoma de Sinaloa Facultad de Ciencias Químico-Biológicas. Doctorado Regional en Biotecnología

Mosca blanca de los invernaderos

Son insectos que afectan a gran variedad de especies hortícolas, principalmente en cultivo protegido, aunque también pueden afectar a cultivos al aire libre.

Cultivos afectados:

Berenjena     Cítricos     Frutales     Melón     Ornamentales     Pepino/Pepino dulce     Sandía     Tabaco     Tomate    

DESCRIPCIÓN

Son insectos que afectan a gran variedad de especies hortícolas, principalmente en cultivo protegido, aunque también pueden afectar a cultivos 1:1 aire libre.
Son insectos de pequeño tamaño, en torno a los 2 mmm. La mosca adulta tiene las alas de color blanco, cubiertas por una especie de cera pulvurenta. Las alas son triangulares, aunque hay otras especies de mosca blanca que poseen unas alas con los bordes más paralelos al cuerpo.
A pesar de que no suelen ocasionar grandes daños si no existen plagas importantes, pueden ser transmisoras de enfermedades y virosis.

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SÍNTOMAS

Esta plaga se puede localizar en el envés de las hojas, provocando los daños al alimentarse, siendo en la fase larvaria cuando más daños producen. Cuando las poblaciones de mosca son elevadas se pueden observar desecaciones en las hojas, comenzando este síntoma siempre por el borde de las mismas. También se puede observar un debilitamiento general de la planta así como fenómenos de clorosis. Los daños directos no suelen ser muy importantes como hemos indicado, a no ser que la población sea muy elevada. Sin embargo además de estos daños producidos directamente por la alimentación de la mosca, se pueden producir otros síntomas relacionados como puede ser la aparición de negrilla debido a la secreción de melaza de la mosca.
Uno de los daños de mayor importancia ocasionado por la presencia de esta plaga es la transmisión de algunos tipos de bacterias, y especialmente algunas virosis, de las cuales es este insecto vector.

AGENTE CAUSAL

Es un insecto de pequeño tamaño denominado Trialeurodes vaporium.

CICLO DE ACTIVIDAD

E F M A M Jn J A S O N D
Invaden el cultivo desde el comienzo, realizando las puestas diariamente, generalmente en circulo, situándose principalmente en brotes y hojas tiernas. Su ciclo completo en condiciones optimas suele durar cerca de un mes, y en cultivos protegidos puede alcanzar las 10 generaciones en un año Comentario del ciclo:
Siempre buscan los brotes más tiernos de la planta, y se ve favorecido por temperaturas entorno a los 22-25°C.
Los cultivos en los que mejor se desarrolla esta plaga por orden son la berenjena, pepino, melón, judía y tomate.

PREVENCIÓN Y CONTROL

Como medidas preventivas y culturales: - Se tiene que evitar abandonar el cultivo al final del ciclo, ya que es un atrayente del adulto, así como eliminar resto de cultivo y plantas hospedantes.
- Es recomendable la utilización de mallas en bandas y cumbreras de invernaderos, así como la utilización de cubiertas flotantes.
- Evitar plantas procedentes de semilleros que ya vengan afectadas
Las medidas de control químico son muy difíciles debido a la rapidez con que presentan resistencias a los productos químicos, y la elevada resistencia que poseen los huevos y el estado de pupa.
Debido a estas características de resistencia es recomendable aplicar el producto mojando muy bien la planta, alternar productos para evitar las resistencias, evitar materias activas perjudiciales para los enemigos naturales de la mosca, y realizar los tratamientos a principio y final del día.
Es interesante intentar preservar y alimentar las poblaciones de los enemigos de la mosca, ya que hay gran cantidad de parásitos y depredadores de gran eficacia.

Suele afectar a los cultivos de tomate, pepino, melón, berenjena, judía, pimiento y sandia, principalmente. También afecta a otros cultivos industriales, frutales, y algunas ornamentales.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Nuevas tendencias en el control biológico de plagas en cultivos protegidos en invernaderos

Es conocida la “revolución verde” que se ha sucedido en cultivos en invernaderos de Almería, donde se ha producido un cambio rápido e importante con el paso del control químico de plagas, de alta intensidad, a un control integrado (con un fuerte componente de utilización de enemigos naturales) o casi a un control biológico puro (con muy pocas aplicaciones de fitosanitarios y usando además productos de muy baja toxicidad). En este artículo se analizan las nuevas plagas existentes en los invernaderos y los nuevos enemigos naturales para su control. 

La evolución de la superficie bajo plástico, con lucha biológica, ha pasado, en la campaña 2006/07, de menos de 200 ha de invernaderos a las 11.700 ha en la presente campaña, de forma que el 50% de los cultivos en invernadero está utilizado agentes de control biológico (van der Blom, 2009).

Las causas que han llevado a la situación actual son múltiples y han tenido que ser coincidentes para que se produzca el espectacular avance. En primer lugar, la puesta en el mercado de un enemigo natural realmente adaptado a las condiciones en invernaderos del sureste de España, tema que luego se ampliará, que por tanto presentaba una excelente efectividad; en segundo lugar, la crisis del pimiento, en la campaña 2006-07, que supuso una reducción de las exportaciones de dicho fruto en un 15%, unido a la campaña negativa desatada en Europa; en tercer lugar, la existencia de varias empresas comercializadoras de enemigos naturales que pudieran abastecer la demanda; y en cuarto lugar, la fuerte apuesta de la Administración andaluza por esta forma de producción, con las correspondientes ayudas económicas.

Existe un factor aglutinante de todas las causas anteriores, como ha sido la predisposición de los agricultores al cambio, motivado por el cansancio y desesperación de los mismos al darse cuenta del excesivo control químico empleado en los cultivos en invernaderos, que conllevaba apariciones frecuentes de resistencias con la consiguiente ineficacia de materias activas, fuertes reinfestaciones por plagas, problemas de residuos, problemas de comercialización, etc.

Nuevas plagas

La extensión de la lucha integrada, con su alto componente de utilización de agentes de control biológico, ha traído aparejados beneficios desde un punto de vista de la incidencia de plaga, de manera que la extensión de este método ha reducido la incidencia, al principio del cultivo, de graves y problemáticas plagas, como es el caso del trips de las flores (Frankliniella occidentalis) o la mosca blanca (B. tabaci). Dicho beneficio general ha sido palpable, tanto en invernaderos bajo lucha integrada, como en aquéllos que se sigue utilizando el control químico.

Igualmente se ha caído un tema tabú, ya que la extensión de la lucha biológica contra plagas no ha supuesto ningún perjuicio, en general, en el control de los fitopatógenos transmitidos por algunas de estas especies plaga, de manera que la incidencia de las principales virosis de los cultivos en invernaderos se han visto reducidas.

Por otra parte, la reducción de tratamientos fitosanitarios ha tenido efectos parcialmente perjudiciales con la presencia de nuevas plagas en invernaderos, cuyas poblaciones eran mantenidas y controladas fácilmente por los productos empleados para combatir las plagas de mayor importancia económica. Es el caso de la chinche verde (Nezara viridula), el cotonet o melazo (Planococcus citri), falsos gusanos de alambre (Gonocephalum rusticum), Creontiades pallidus, etc. (Robledo et al., 2008) que sin constituir, sin embargo, plagas de importancia económica grave, provocan alteraciones o distorsiones en los programas de lucha biológica, al tener que introducirse algún tratamiento químico.

Los programas de control biológico, por el contrario a lo anteriormente señalado para plagas secundarias, pueden verse drásticamente modificados por la introducción de plagas graves exóticas, como es el caso del minador suramericano del tomate (Tuta absoluta), ya que su control químico es difícil (Siqueira et al., 2000; Lietti et al., 2005) y, hasta la fecha, se conocían pocos enemigos naturales autóctonos que estuvieran bien adaptados al control de sus poblaciones (Urbaneja et al., 2008; Cabello et al., 2009 a).

Nuevos enemigos naturales

Como anteriormente se mencionó, la comercialización del ácaro depredador A. swirski, muy efectivo en el control de mosca blanca (Bemisia tabaci) supuso realmente un punto de inflexión en la utilización de la lucha biológica en cultivos en invernaderos. Este hito representaba el paso de la comercialización de enemigos naturales exóticos, como por ejemplo, Encarsia formosa para el control de mosca blanca de los invernaderos a otros obtenidos en zonas climáticas similares a las de los invernaderos, o más recientemente, a la utilización de enemigos naturales autóctonos, que presenta una mejor adaptación a las condiciones de los invernaderos del sur de Europa. Valga como ejemplo Nesidiocoris tenuis o los más recientes: Baculovirus (SeMNPV) Nabis pseudoferus o Trichogramma achaeae.

Estos enemigos naturales nacen de la demanda del sector, que se canaliza a través de las empresas productoras de enemigos naturales. Normalmente, estas empresas locales presentan poco desarrollo de sus equipos de I+D, lo que es completado por las ayudas y subvenciones, tanto estatales como autonómicas, que permite la transferencia de tecnología desde los Organismos Públicos de Investigación (Universidades y Centros de Investigación Agraria de las comunidades autónomas) a dichas empresas y, por tanto, al sector.

En realidad el binomio demanda de “enemigos naturales-empresas productoras” es un sistema que se retroalimenta: sin empresas productoras no se puede aplicar la lucha biológica a nivel de agricultor; a su vez, sin demanda no se implantan o crean las empresas. La importancia del tema es tal que se estima que sólo en cultivos en invernaderos de Almería, el valor de los enemigos naturales comercializados se sitúa anualmente en los 25 a 30 millones de euros (van der Blom, 2009).

En este sentido, la transferencia de tecnología entre OPI-empresas del sector ha dado sus frutos con la puesta a punto, por parte de la Universidad de Almería conjuntamente con Agrobío y en colaboración con el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, de un nuevo agente de control biológico del minador suramericano del tomate (T. absoluta). Se trata del parasitoide de huevos, Trichogramma achaea. Esta especie autóctona, aunque tiene una distribución cosmopolita, completa todo su desarrollo dentro de los huevos de otros insectos (lepidópteros y dípteros, fundamentalmente). Presenta un tamaño muy pequeño, menos de 0,5 mm de longitud, por lo que probablemente se trata del agente de control biológico utilizado más pequeño.

El desarrollo y puesta a punto del método de control con T. achaea se ha producido en los tres últimos años (2007-09), de forma que el mismo estará disponible comercialmente en la segunda mitad del presente año.

Las eficacias obtenidas en cultivos de tomate en invernadero de Almería es del 95,8% (Cabello et al., 2009b). Dicho valor es mayor al obtenido con la especie americana T. pretiosum, que es usada en Brasil y otros países de la zona (Freitas et al., 1994: Parra y Zucchim, 2004), que sólo está adaptada al cultivo de tomate al aire libre y bajo clima tropical, de forma que su efectividad en invernaderos de España sería muy discutible.

Además, por los problemas de localización y resistencias, el control químico de T. absoluta es difícil, presentando una eficiencia inferior a los niveles de eficacia antes señalados para T. achaeae, con lo que se ha puesto a punto el primer agente de control biológico cuya eficacia supera a la del control químico.

Conclusiones

Evidentemente la importante revolución verde en invernaderos de Almería ha supuesto un importante esfuerzo, tanto por parte de los agricultores y sus asociaciones, como por parte de las empresas productoras de enemigos naturales, para poner a punto y mejorar los sistemas, siempre en evolución, de la utilización de la lucha biológica. Conjuntamente con un muy importante cambio y trabajo para los técnicos que han tenido que cambiar sus esquemas de control de plagas de una campaña a la siguientes, tarea que han abordado con notable profesionalidad y acierto.

La aplicación de la lucha biológica, a su vez, ha representado un grado de aceptación entre los agricultores de Almería enorme, con un alto grado de satisfacción, lo que no es frecuente para las innovaciones dentro del sector agrario.

Finalmente, la repercusión de la comercialización de estos productos hortícolas obtenidos bajo el sistema de “no uso” del control químico también ha sido importante, no tanto en precios, sino en la posibilidad de seguir abasteciendo unos mercados y unos consumidores que demandaban, de forma cada vez más creciente, dicho cambio.

BIBLIOGRAFÍA

Cabello, T.; Gallego, J.R.; Fernandez-Maldonado, F.J.; Soler, A.; Beltran, D.; Parra, A.; Vilá, E., 2009 a. The damsel bug Nabis pseudoferus (Hem.: Nabidae) as a new biological control agent of the South American Tomato Pinworm, Tuta absoluta (Lep.: Gelechiidae), in tomato crops of Spain. Bull. OIBC/wprs (en prensa).
Cabello, T.; Gallego, J.R.; Vilá, E.; Soler, A.; Pino, M. del; Carnero, A.; Hernández-Suárez, E.; Polaszek, A., 2009 b. Biological control of the South American Tomato Pinworm, Tuta absoluta (Lep.: Gelechiidae), with releases of Trichogramma achaeae (Hym.: Trichogrammatidae) in tomato greenhouses of Spain. Bull. OIBC/wprs (en prensa).
Freitas F.S.; Torres J.B.; Pratissoli, D.; Fosse-Filho, E. 1994: Control of tomato borer Scrobipalpuloides absoluta in periods of population peaks, with Trichogramma pretiosum and cartap. Ceres 41: 244-253.
Lietti, M.M.M.; Botto, E.; Alzogaray, R.A. 2005: Insecticide resistance in Argentine populations of Tuta absoluta (Lep.: Gelechiidae). Neotrop. Entomol. 34: 113-119.
Parra, J.R.P.; Zucchim R.A., 2004: Trichogramma in Brazil: Feasibility of use after twenty years of research. Neotrop. Entomol. 33: 271-281.
Robledo, A.; Sánchez, J.A.; Torres, S.; van der Blom, J., 2008. Plagas secundarias en cultivos hortícolas con control biológico. Campaña 2008-09. Estado del control de plagas y enfermedades en Almería. Seminario Técnico celebrado el 12 de diciembre de 2008. Fundación Cajamar. Almería.
Siqueira, H.A.A.; Guedes, R.N.C.; Picanco, M. C., 2000: Insecticide resistance in populations of Tuta absoluta (Lep.: Gelechiidae). Agric. For. Entomol. 2: 147-153.
Urbaneja, A.; Monton, H.; Molla, O.; Beitia, F. 2008. Suitability of the Tomato Borer Tuta absoluta as prey for Macrolophus pygmaeus and Nesidiocoris tenuis. J. Appl. Entomol. (publ. online).
van der Blom, J., 2009. Control Biológico en cultivos en invernaderos de Almería. Seminario sobre control Biológico en Producción Agroalimentaria. Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Murcia. 6-8 de mayo.

VIRUS EN CULTIVOS HORTÍCOLAS INTENSIVOS

1. CONCEPTO E IMPORTANCIA
Las pérdidas que producen los virus en la agricultura, son cuantiosas. Se estima que las virosis han llegado a producir pérdidas de muchos miles de millones de pesetas, en cultivos protegidos.
En general, los virus provocan un descenso en la fotosíntesis, disminuyen la cantidad de hormonas de crecimiento, descienden el nivel de nutrientes en la planta y aumentan la respiración, tanto en cultivos en invernaderos como a campo abierto.

Pero... ¿ que son los virus ?.

Son nucleoproteínas de tamaño miles de veces inferior a un milímetro, capaces de invadir células vivas y multiplicarse dentro de ellas, causando diversas enfermedades que se conocen como virosis. Los animales, los vegetales, los hongos, etc., padecen los ataques de los virus. En los seres humanos causan multitud de males, desde un simple catarro hasta el SIDA. Se conocen más de 2.000 virus diferentes, de los cuales un 25 por ciento afectan a los vegetales; son los que se conocen como fitovirus.

La mayoría de los fitovirus no suelen ser específicos. Es decir, uno de ellos puede atacar a distintas especies vegetales, y cada una de éstas puede sufrir el ataque de varios virus diferentes.

Todos los virus que infectan a las plantas, constan por lo menos de un ácido nucleico y una proteína que envuelve a este. Las formas de los virus son muy variables. Existen virus alargados, en forma de filamento sinuoso, virus en forma de varilla rígida, virus baciliformes y virus poliédricos.

2. TRANSMISIÓN.

Los virus se pueden transmitir de una planta a otra por propagación vegetativa, es decir, injertos, esquejes, etc., por transmisión mecánica provocadas por herramientas agrícolas como tijeras de podar, por semillas, por polen, pero sobre todo por insectos.

Los insectos, son sin duda los vectores de fitovirus más eficaces. Los insectos vectores más importantes son los chupadores.

Los virus transmitidos por insectos se clasifican en persistentes y no persistentes. Los virus no persistentes se transmiten en las piezas bucales de los insectos (estiletes en el caso de los chupadores), donde pueden permanecer viables desde pocos minutos, hasta varias horas.

Los virus persistentes, en cambio, pasan al interior del insecto y de ahí a la saliva, para ser inoculados a otros hospedantes. A veces, algunos virus pueden multiplicarse dentro del vector. Los virus no pasan de una muda a otra, ni de la madre al huevo.

3. TIPOS DE VIRUS

El virus de la cuchara (TYLCV) apareció por primera vez en Italia en 1988, y debe su nombre a que los foliolos presentan un aspecto encorvado, semejante a una cuchara.

Este virus se transmite con buena eficiencia por poblaciones de mosca blanca, del tipo Bemisia tabaci. Existe otra mosca blanca también frecuente en los invernaderos, Trialeurodes vaporariorum, pero no parece que sea vector del virus de la cuchara.

Tanto las larvas como los adultos de Bemisia, son capaces de adquirir el virus de las plantas infectadas durante la fase de alimentación, que de cualquier modo, no debe tener una duración inferior a 15 o 30 minutos.

Después de la adquisición del virus por parte del insecto, sigue un período de latencia de 17 a 21 horas durante el cual el insecto no está en condiciones de transmitir el virus, ya que está invadiendo su sistema circulatorio. Posteriormente, el vector está en condiciones de transmitir el virus durante unos 30 días, es decir, durante toda la vida del adulto.

El virus de la cuchara no puede ser transmitido mecánicamente, ni siquiera por la semilla, al menos en tomate.
Las plantas infectadas por virus de la cuchara, tanto en invernderos como a campo abierto, se muestran con una talla notablemente reducida, con las yemas apicales y axilares duras. Las hojas se presentan enrolladas, pequeñas y coriáceas, con el limbo más o menos amarillento.

Las hojas que se desarrollan en la primera fase de la infección, aparecen enrolladas hacia la parte inferior de sus nerviaciones medianas, mientras que las que se desarrollan más tarde, presentan los bordes vistosamente amarillentos y vueltos hacia arriba, teniendo la planta un aspecto general de raquítica y de mata arbustiva.

El virus de las venas amarillas del pepino (CVYV), es de reciente introducción en el poniente almeriense, y afecta a todas las especies de la familia de las cucurbitáceas, como pepino, melón, calabacín y sandía. Está extendido por todo el mediterráneo oriental; Israel, Valle del Jordán y Turquía.
En las hojas se observa un amarilleamiento de las nerviaciones o de las venas, que le da nombre al virus. Dependiendo del momento de la infección, estos síntomas pueden presentarse de forma general por toda la planta, así como un menor desarrollo de la misma.
En frutos de pepino se produce un mosaico verde claro o verde oscuro.

Este virus se transmite también por Bemisia y se ha señalado una baja efectividad por parte del insecto, necesitando un número de 15 a 20 insectos por planta como mínimo, para la transmisión de este virus. Artificialmente puede ser transmitido de forma mecánica, de forma poco eficiente, pero posible.

Otro virus que se produce con mucha frecuencia en el pepino, en invernaderos y a campo abierto, es el virus del amarilleo (CuYV), en el que las hojas presentan mosaicos amarillos en las zonas internerviales, con los nervios de color verde normal. No se observan síntomas en los frutos, sólo reducción del rendimiento.







El virus de las manchas bronceadas del tomate o spotted (TSWV), se transmite mediante trips. Estos insectos además de provocar heridas en las plantas con los pinchazos que producen al alimentarse, dañan también a la planta en la puesta de huevos, ya que estos se colocan por parte del insecto bajo la epidermis del vegetal.
Este virus ataca también a tomate, y las primeras manifestaciones sintomatológicas de la virosis, son manchas anulares o redondeadas de 3 a 4 milímetros de diámetro, primeramente cloróticas y después de color pardo que aparecen en las hojas apicales.

Cuando avanza esta virosis, las plantas infectadas presentan una marcada reducción de crecimiento, y recurvado del eje principal de las hojas, hacia abajo. En las hojas basales aparecen lesiones necróticas, que pueden afectar a todo el limbo.

Los frutos de tomate presentan machas de color amarillento a parduzco, de forma redondeada o anular. Normalmente, estos frutos son de tamaño inferior a lo normal y pueden presentar deformaciones.

El spotted en pimiento, produce en las plantas atacadas enanismo, recurvado de las hojas hacia abajo, manchas anulares clorótico-necróticas en las hojas maduras, así como bronceado y necrosis en las jóvenes.
En los frutos de pimiento, aparecen manchas de color amarillento o verduzco, aisladas o confluentes de forma circular, que tienen un diámetro de unos dos centímetros. Con frecuencia los frutos presentan dimensiones reducidas y vistosas deformaciones

4. MEDIDAS PREVENTIVAS.

Los métodos de lucha que se producen en estos virus que se han descrito hasta ahora, se basan fundamentalmente en el control del vector de Bemisia y trips, y van encaminados a prácticas preventivas y culturales que prevengan o limiten la acción del vector que serían:
  • Colocación de doble malla en las bandas y cumbreras de los invernaderos, que limiten o impidan la entrada de insectos, y colocación de doble puerta en la entrada de los mismos, que estén diseñadas de tal forma que, nunca se produzca una entrada de aire en cantidades masivas al interior del invernadero, a través de la entrada al mismo.
  • Utilización de trampas cromóticas amarillas que anulen las poblaciones de insectos, y nos den en cada momento información sobre la cantidad de insectos que hay en los invernaderos.
  • Vigilancia y control de la mosca blanca en estados tempranos del cultivo en semilleros, con una serie de tratamientos preventivos y curativos, para evitar la reproducción de estos insectos en la explotación, tanto en invernaderos como a campo abierto.
  • Extremar las medidas de limpieza de restos vegetales y malas hierbas en los invernaderos y sus alrededores, de forma que no sean un reservorio constante de plagas y enfermedades.
  • Utilización de variedades resistentes o tolerantes en cultivos en los que existan, tanto en invernaderos como a campo abierto.
Es muy difícil matar a un virus, entre cosas porque no está vivo. La mejor manera de evitar virosis, consiste en la aplicación estricta de cuarentenas, para que la enfermedad no se introduzca en una región, y el empleo de material vegetal certificado libre de virus.
La eliminación de las plantas afectadas por virus y el control de los vectores, ayuda también a evitar males mayores.

ORGANISMOS DE CONTROL BIOLÓGICO

Eretmocerus mundus Mercet
Hymenoptera, Aphelinidae
No Exótico

Introducción

Entre los enemigos naturales de Bemisia tabaci que han aparecido de forma espontánea en los cultivos hortícolas en invernaderos almerienses, Eretmocerus mundus Mercet es el más abundante y el más ampliamente distribuido ().
E. mundus es una especie bien conocida desde la Cuenca del Mediterráneo hasta Sudán. Ha sido también encontrado en Afganistán, Kenya, Zimbague yMalawi (Rodríguez Rodríguez, M.D. et al., 1994).


Morfología

El adulto es una pequeña avispa de 1mm de longitud. Su cabeza, tórax y abdomen son de color amarillo o amarillo-marrón (siendo los machos más oscuros que las hembras). Posee tres típicos puntos rojos en forma triangular sobre la cabeza y los ojos son de color verde oscuro.. Las antenas en forma de mazo, formadas por 5 segmentos en las hembras y 3 en los machos, y largas y delgadas patas de color más claro que el resto del cuerpo con tarsos de 4 segmentos.


Biología y Ecología

Eretmocerus mundus pasa por los estados de huevo, tres estadíos larvarios, pupa y adulto.
El ciclo de vida de Eretmocerus mundus depende de la temperatura y el estadío en que Bemisia tabaci es parasitada. Así E.mundus completa su ciclo en 16 días a una temperatura de 25ºC, necesitando con temperaturas más bajas más de un mes (44 días a 14ºC). La longevidad de las hembras durante el invierno es alta. Lo que unida a su capacidad para mantenerse activas en ésta época favorece su propagación sobre cualquier huésped vegetal (Gerling, 1983), citado por Rodríguez, M.D., 1997.
E. mundus es muy eficiente en la búsqueda de su huésped B.tabaci. Parasita todos los estadíos larvarios de B.tabaci, aunque prefiere y se reproduce mejor sobre larvas del segundo o tercer estadío.
Las hembras de E. mundus exploran las hojas en busca de larvas de B.tabaci, reconociendo y evitando la oviposición en el huésped ya parasitado palpándolo con sus antenas. Una vez detectado y aceptado el huésped, la hembra se coloca de espaldas a la larva, de modo que esta se queda en contacto con el ovipositor, y empleando sus patas traseras levanta la larva de Bemisia tabaci y realiza la puesta entre la larva y la hoja. Posteriormente, la larva de primer estadío del parasitoide se introduce en el interior de la larva de mosca blanca, continuando su desarrollo a expensas de ésta hasta alcanzar el estado adulto.
La larva de mosca blanca parasitada por E.mundus adquiere una coloración amarilla-dorada que puede ser observada a simple vista. Cuando el adulto se ha formado, puede apreciarse por transparencia sus ojos oscuros y los rudimentos alares. El exuvio de la larva parasitada es más globoso que el de la larva sin parasitar. En un determinado momento, el adulto corta con sus mandíbulas la cubierta quitinosa y abre un orificio por el que saca primero su cabeza, posteriormente las patas y por fin todo su cuerpo. A continuación despliega sus alas pasando a ser un insecto adulto funcional
A consecuencia de la salida del adulto de Eretmocerus mendus, la larva parasitada presenta un orificio circular, distinguiéndose fácilmente de las mudas normales de la mosca blanca en forma de T.
Aparte de la mortalidad inducida por el parasitismo en si, E. mundus realiza picaduras alimenticias sobre las larvas jóvenes de B. tabaci provocándoles también la muerte, lo cual es una ventaja adicional. E. mundus puede llegar a provocar un 10% de mortalidad por picaduras alimenticias (Gerling & Fried, 2000), citado por Téllez, M.M., 2002.
Por todo lo descrito anteriormente E. mundus es un parasitoide muy específico y de alta eficacia, mostrando altos niveles de parasitismo de B. tabaci en una gran variedad de cultivos hortícolas. E.mundus puede presentar hiperparasitismo

Bibliografía

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Paecilomyces fumosoroseus

Sinonimias:

Isaria fumosoroseus (Wize, 1904)
Spicaria aphodii (Vuill.(1911) (Brown and Smith, 1957))
Paecilomyces hibernicus AUTOR? (1930)


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Paecilomyces fumosoroseus cepa FE 9901 (fotografia propiedad de FuturEco S.L.)

Descripción:

Hongo formado por hifas hialinas-amarillentas, septadas, la mayoría con la pared lisa, miden entre 1.5–3.5 mm de diámetro. Los conidióforos están formados por 4 a 6 fíliadas (cada fíliada = 5.7–8 x 1-2mm), constituidas por una parte basal cilíndrica o hinchada. Las conidias, cílíndricas o fusiformes, se disponen en enrredadas cadenas basípetas, están formadas por una sola célula (raramente dos), son hialinas, ligeramente pigmentadas y tienen pared lisa o equinulada. La pared de las clamidósporas cuando está presente, es más gruesa o equinulada, lisa, u ornamentada (Samson, 1974).

Biología y ecología:

El ciclo de vida de este hongo consiste en las siguientes etapas: adhesión de las conidias o blastosporas al huésped, germinación, penetración, crecimiento vegetativo y conidiogénesis. En condiciones de campo, el hongo crece y se desarrolla rápidamente sobre todos los estadios de mosca blanca, completando su ciclo de vida a las 120 horas (Osborne & Landa, 1992). En medio de cultivo sintético, las colonias de P. fumosoroseus crecen de manera moderada cuando son incubados a 24 ºC (25–30 mm de diámetro a los 7 días y 50-65 mm a las 2 semanas).
Paecilomyces fumosoroseus es un hongo ampliamente distribuido en el suelo en la mayoría de países del mundo, incluido España (Padilla, 2003). Se ha observado en diferentes tipos de suelos a muy bajas densidades (Bolckmans et al., 1995). Este hongo entomopatógeno ha sido citado como posible agente de control biológico para insectos de 25 familias distintas, incluyendo 41 especies (Smith, 1993).
 


Modo de Acción:

El ciclo infectivo de P. fumosoroseus es particularmente rápido bajo condiciones óptimas. El proceso de infección se inicia a partir de la unión de un conidio o blastospora del hongo a la cutícula del huésped. Los primeros síntomas de infección aparecen a las 24-48 horas. Una vez la conidia o blastospora se adhiere a la cutícula del huésped, germina y se observa un aparente crecimiento saprofítico en el exterior del insecto. La infección se inicia a partir de la invasión por parte de la hifa del hongo por los orificios naturales del insecto o bien a través de los segmentos del cuerpo.
Los conidios adheridos al dorsum del insecto están presentes en el hemocelo del huésped a las 24 horas, multiplicándose mediante la formación de cuerpos hifales y blastosporas. El micelio aparece a las 48 horas y a las 72 horas ocurre la esporulación, alcanzándose un máximo a los 5-7 días (Osborne & Landa, 1992; Smith, 1993; Altre & Vandenberg, 2001). El modo de acción no está totalmente descrito en lo que respecta a los mecanismos fisiológicos y bioquímicos implicados.
  
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Adulto de mosca blanca parasitado por Paecilomyces fumosoroseus cepa FE 9901, ingrediente activo del bioinsecticida FuturEco NoFly™. (Fotografía Propiedad de FuturEco S.L.)


Formulaciones en el mercado:

Formulaciones basadas en esporas obtenidas por fermentación líquida del hongo. Se presentan en forma de polvo mojable. Se recomienda aplicarlas al final de la tarde, realizando previamente un riego del cultivo. Mayor eficacia en condiciones de invernadero.
PreFeRal (BioBest) – registrado para su uso en Bélgica. Actualmente en proceso de evaluación en los demás países de la UE (CONFIRMAR).
FuturEco NoFly™ (FuturEco S.L.) – en fase de registro en Europa, Marruecos y Túnez.

Referencias:

Altre & Vandenberg, (2001), Bolckmans et al., (1995), Osborne et al., (1990), Osborne & Landa, (1992), Padilla (2003), Samson, (1974), Smith, (1993).
Autor: Leticia Asensio y Luis V. Lopez-Llorca

Acaudaleyrodes rachipora

Sinonimias:

Aleurotrachelus rachipora Singh, 1931 Aleurotrachelus citri Priesner & Hosny, 1934 Acaudaleyrodes citri (Priesner & Hosny) Russell, 1962 Acaudaleyrodes rachipora (Singh) Russell, 1962

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Descripción:

Pupa suboval negro brillante, rodeada de una franja de secreción cérea de aspecto fibroso. Presencia de raquis y crestas longitudinales subdorsales. Depresión vasiforme elevada con forma de escudo truncado, opérculo y língula muy reducidos. Adultos con alas anteriores provistas de dos manchas en forma de aspas y amplias áreas del cuerpo oscuras. Primer estadio ninfal amarillo translúcido; resto de los estadios inmaduros marrón-negruzcos. El huevo reniforme y parcialmente tendido sobre el sustrato; presenta ornamentación externa reticulada.

Biología y ecología:

A. rachipora está considerada una importante plaga de cítricos en países como Egipto (Llorens & Garrido, 1992) o Pakistán (Khan et al., 1991). En la India fue citada como plaga de Hardwickia binata Roxb., siendo además considerada en España como potencialmente peligrosa para los cultivos de cítricos (Llorens & Garrido, 1992).
 


Importancia económica y daños:

Únicamente en plantas ornamentales del género Euphorbia de las islas de Lanzarote y la Palma se han detectado niveles de población elevados.
 


Estrategias de control:

En la literatura se recogen varias especies de parasitoides: Encarsia davidi Viggiani, E. galilea Rivnay & Gerling, E. lutea Masi y Eretmocerus roseni Gerling en Israel (Viggiani & Mazzone, 1980a; Rivnay & Gerling, 1987; Gerling, 1972) y Encarsia acaudaleyrodis Hayat y Eretmocerus rajasthanicus Hayat en la India (Hayat, 1976).
 
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Plantas hospedantes:

Citrus sinensis, Euphorbia spp. Otras plantas hospedantes: Acacia spp., Cassia spp., Bauhinia sp., Psidium guajava, Punica granatum, Tamarindus indica.

Origen y distribución:

Presente en Canarias. Ampliamente distribuida en la Región Etiópica, Subcontinente Indio y Países Mediterráneos.

Referencias:

Bink-Moenen (1983); Bink-Moenen & Gerling (1990); Gerling (1972); Hayat (1976); Jesudasan & David (1991); Khan et al. (1991); Llorens & Garrido (1992); Mound (1965); Mound & Halsey (1978); Rivnay & Gerling (1987); Viggiani & Mazzone (1980a).