sábado, 2 de abril de 2011

Séptimo falso mito sobre los invernaderos

La mujer carece de representación en el sector de los invernaderos: FALSO

En los últimos años se ha visto una evolución en el papel de la mujer en este sector tomando un rol mucho más activo y relevante. Si hace algunos años, su representación se ceñía a ayudar a sus maridos en las labores agrícolas, ahora han pasado a administrar una de cada tres explotaciones agrarias. Pese a que su trabajo esté más limitado en las labores estrictamente agrícolas, la presencia de las mujeres en las tareas de envasado y manipulado es muy elocuente.   


 

viernes, 1 de abril de 2011

Los invernaderos andaluces, la despensa de Europa

Las condiciones climatológicas del sur de Andalucía convierten a esta zona en la más activa de España en producción hortofrutícola, con casi 2,5 millones de toneladas anuales, que nutren el 30% de los mercados europeos y en los meses invernales llegando incluso al 80%.

Gracias a su localización geográfica, a caballo entre dos mares y con un clima templado-cálido, se considera a Andalucía, concretamente al área oriental (Almería y Granada), la mayor reserva invernal de luz solar de Europa.  Esto se debe a que la “luz y la temperatura son dos elementos básicos para el crecimiento adecuado de los cultivos y en los invernaderos del sur esto lo reciben sobradamente”, así lo asegura María José Pardo, gerente de HORTYFRUTA, Organización Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía, que agrupa al 70% de la producción y exportación de productos hortofrutícolas bajo abrigo.


 

Octavo falso mito sobre los invernaderos

La mayor parte de los trabajadores empleados en el campo son inmigrantes: FALSO

La mano de obra de la población inmigrante ha sido y continúa siendo fundamental para el desarrollo de los invernaderos y su avance sería impensable sin la presencia de este importante colectivo. La explicación se debe a que, tradicionalmente, la población autóctona ha evitado emplearse en tareas agrícolas, debido al sacrificio que éstas comportan, por lo que los inmigrantes han cubierto parte de la mano de obra necesaria en la agricultura ante la dificultad para encontrar trabajadores. No obstante, esta tendencia ha cambiado con la irrupción de la crisis económica, ya que mucha población desempleada que antes estaba ocupada en el sector servicios o de la construcción ha regresado al campo. Actualmente, el 36% de los trabajadores que se emplean en los invernaderos son inmigrantes.


 

Décimo falso mito sobre los invernaderos


Se trata de un sector poco modernizado. FALSO

Cierro esta entrega de los sambenitos que les han caído a los invernaderos con un último mito, aunque puede que haya otras mentiras que circulen por ahí y que no hayan sido reflejadas en este blog. Ante eso, sólo puedo invitaros a que las compartáis con todos los lectores.

En relación al último falso mito, durante años se ha pensado que los invernaderos se trataban de un sector poco modernizado, sin embargo, este planteamiento está a años luz de la realidad, ya que se trata de un sector que siempre ha estado a la cabeza de los últimos avances tecnológicos.

La imperiosa necesidad de hacer de las explotaciones unas superficies más productivas y de rentabilizar al máximo el uso de la energía ha propiciado la aparición de avances como nuevos invernaderos de alta tecnología. Este salto tecnológico, de importantísimas proporciones para este sector, ha posibilitado la disminución de productos fitosanitarios, la mejora de los cultivos, y un mejor aprovechamiento de las aguas pluviales.

Hoy en día, los invernaderos andaluces se han convertido en auténticos laboratorios donde la investigación fluye a pasos de gigante.


Sexto falso mito sobre los invernaderos

Se trata de una industria contaminante: FALSO

Desde hace décadas, Andalucía se ha implicado activamente en la lucha contra el cambio climático a través de uno de los principales motores de su economía: la agricultura de invernadero.

Un estudio realizado por el profesor de la Universidad de Almería, Pablo Campra, ha demostrado que la reflexión de luz solar en los plásticos de los invernaderos contribuye a mitigar el calentamiento global, es lo que se conoce como el efecto albedo, es decir, la capacidad que tiene una determinada superficie de reflejar parte de la radiación solar. Este estudio ha demostrado que mientras la temperatura media anual en todo el mundo ha subido en el mundo en los últimos años, la temperatura media en esta zona hortícola ha bajado. En este sentido, los invernaderos, con sus techos de plástico blanco, se parecen a las superficies de hielo y nieve en las capas polares y el aumento de la superficie de invernaderos en los años 80 y 90 explica la bajada de las temperaturas observadas en esta zona del planeta.

En los últimos 25 años, la temperatura de la comarca Litoral del Poniente almeriense ha descendido 0,3º centígrados gracias a las cubiertas de plástico de los invernaderos. Esta bajada contrasta con el incremento de la temperatura global del planeta, que ha subido 0,7º y en la Península Ibérica 1,5º.

Pero no sólo el efecto albedo da fe de que los invernaderos se han convertido en una potente arma contra el cambio climático, también ha quedado demostrado que los cultivos eliminan una cantidad importante de CO2 al ambiente porque las plantas absorben este gas para su crecimiento. De hecho, este estudio constata que las plantas de los cultivos de invernadero absorben unas 10 toneladas de CO2 por hectárea y año. 

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Quinto falso mito sobre los invernaderos

Se hace un uso inadecuado del agua

Si en alguna zona de España el agua se valora como un bien preciado, ésta es Andalucía, donde tradicionalmente los productores andaluces han sido grandes gestores de este recurso tan limitado. Por este motivo, en la totalidad de los cultivos que se llevan a cabo en el suelo de las superficies invernadas, la capa más superficial está compuesta por varios centímetros de arena con el objetivo de romper la capilaridad y evitar la evaporación del agua.

Además, hoy por hoy, todas las explotaciones andaluzas bajo abrigo de frutas y hortalizas disponen de modernos sistemas de fertirrigación controlados por ordenador, para hacer un aprovechamiento óptimo de cada gota de agua.


 

Manejo integrado de raiz rosada

Phoma terrestris, también conocido por sus nombres vulgares “Raíz rosada” o “Mancha rosada,” viene de la orden Sphareopsidales, género Phoma, y especie terrestris. Así se categoriza un problema muy serio para productores en las zonas agrícolas de México donde se produce más cebolla.Fitopatología detrás del color

La Raíz rosada se encuentra principalmente en climas calurosos y áridos. Cuando la temperatura del suelo está entre 24 y 28°C, P. terrestris sobrevive a 45 centímetros de profundidad. Aunque las infecciones pueden disminuir entre 16-20°C, el patógeno todavía puede estar presente en el suelo, así que es recomendable hacer pruebas de suelo antes del inicio de la temporada de producción.En general, esta enfermedad afecta principalmente a las cebollas maduras. En este caso, se puede ver una disminución en el tamaño del bulbo, así como señales ligeras de desnutrición en las hojas. Sin embargo, si la temperatura del suelo es muy alta, las plantas jóvenes pueden ser afectadas gravemente, lo cual podría resultar en una pérdida muy seria del cultivo. En este caso, se observa un raleo en el follaje y las puntas de las hojas están muy secas.Los síntomas obvios de la enfermedad comienzan con una ligera coloración amarillo-café y rosada de las raíces, las cuales pasan por grados diferentes del color, terminando en un violeta oscuro. Finalmente, las raíces se secan y se pudren. Al ser eliminado el canal de transporte de los nutrientes al cultivo, se produce una reducción en el tamaño del bulbo.Aunque Phoma terrestris no afecta a los bulbos vivos, es posible que se adhiera a las cáscaras secas, lo cual hace que la planta sea más vulnerable a una infección de Fusarium oxysporum.P. terrestris puede sobrevivir en estado inactivo durante años, aun en invierno, y las sustancias químicas emitidas por cebollas jóvenes activan la germinación del hongo. Por ello, un importante control preventivo consiste en conocer el historial del campo.Manejo integrado del hongo

Expertos en la industria de producción de cebolla coinciden en que, además de conocer composición e historial del suelo, las dos herramientas más poderosas en control de Raíz rosada son: 1) Uso de semillas certificadas resistentes a la enfermedad, y 2) Rotación de cultivos — no sembrar cebolla durante cinco años. Adicionalmente, la selección de especies cultivadas, antes y después de la cebolla, desempeña una función importante en la sobrevivencia de P. terrestris.Es buena idea sembrar, al menos en una temporada, algún tipo de cereal tal como la cebada, ya que este tipo de cultivo ayuda a fortalecer y agregar biomasa al suelo.Además de los tratamientos químicos del suelo con fungicidas, existen otros tipos de manejo con mucho potencial, como la aplicación de extracto de ajo junto con la aplicación de la bacteria benéfica Trichoderma viride en las raíces del cultivo antes de plantar los trasplantes en el campo. Otra aplicación en la base de la planta saturando el suelo (drench) puede tener efectos positivos en la reducción de la presencia del hongo y el aumento en el rendimiento.Otro método que ha dado buenos resultados es la solarización del suelo infectado durante seis semanas antes de sembrar y después de la cosecha, mediante el tendido de películas de polietileno sobre el suelo en períodos calurosos.Se recomienda a los productores con problemas de Raíz rosada que consulten con técnicos y autoridades en sanidad vegetal para informarse sobre la raza de la enfermedad en su zona de cultivo. Así armados con estas herramientas, pueden llegar a conocer la mejor combinación para controlar el patógeno y preservar la salud e integridad de sus suelos.